
Silencio y oración transforman vidas en parroquia San Alberto Magno
Más de 700 adoradores mantienen viva la oración continua, fortaleciendo la vida comunitaria y la espiritualidad
En medio de una rutina marcada por el ruido, la velocidad y las exigencias del día a día, un espacio de silencio ha comenzado a transformar la vida de cientos de personas en Daule. La Capilla de Adoración Perpetua Santa Clara de Asís, ubicada en la parroquia San Alberto Magno, celebra su primer aniversario consolidándose como un punto de encuentro espiritual donde la fe se vive de forma constante, íntima y profunda.
Una comunidad de 700 adoradores de Dios en Daule
Impulsada por la visión del recordado párroco Padre Alfonso Avilés, esta obra nació con el propósito de centrar la vida parroquial en la Eucaristía. Hoy, esa intención se materializa en una comunidad activa de más de 700 adoradores que, de manera ininterrumpida, acompañan al Santísimo Sacramento, convirtiendo la capilla en un espacio vivo donde la oración no se detiene.
Más que una práctica religiosa, la adoración perpetua ha generado un cambio tangible en la vida de quienes participan. “El día que me inscribí como adoradora fue un antes y un después. Aprendí a hablar menos y a escuchar más a Dios”, relata Wendy Rosero, reflejando una experiencia que trasciende lo devocional y se convierte en un proceso de transformación personal.
Otros testimonios evidencian el impacto profundo de este encuentro con lo sagrado. Ronald Ramírez recuerda cómo, en medio del ruido cotidiano, encontró respuestas en el silencio: “Fue al quedarme una noche frente al Santísimo que entendí que Él siempre había estado ahí, esperándome”. Para muchos, la capilla se ha convertido en un refugio espiritual y emocional, especialmente en momentos de crisis.

La unidad se ha fortalecido en la comunidad dauleña
Esa vivencia también se traduce en comunidad. Según Alicia Rosales, la apertura de la capilla ha fortalecido la unidad parroquial: “La entrega espiritual se ha intensificado, y el templo se ha vuelto reflejo vivo de una comunidad que ora, ama y permanece unida”. Este dinamismo ha permitido que la fe deje de ser individual para convertirse en una experiencia compartida.
La celebración del aniversario no solo marca un año de funcionamiento, sino también el crecimiento de un movimiento espiritual que sigue expandiéndose. La jornada conmemorativa incluye una hora de adoración y una misa especial en honor a San José, símbolo de fe silenciosa y entrega confiada, valores que reflejan la esencia de este espacio.
A un año de su apertura, la Capilla de Adoración Perpetua Santa Clara de Asís no es únicamente un lugar físico, sino un testimonio vivo de renovación espiritual. En el silencio que propone, cientos de fieles han encontrado respuestas, consuelo y propósito, reafirmando que, en medio del caos cotidiano, aún existen espacios donde la fe se convierte en transformación real.