El Santo Domingo de Guzmán se convierte en colegio mixto
Después de 65 años, la entidad educativa permitirá el ingreso de estudiantes varones. Los niños comenzarán su formación en inicial y primero de básica

La rectora del Santo Domingo de Guzmán, Martha Vásquez, comparte con varios niños inscritos que empezarán clases el próximo año lectivo.
Más allá de si las clases seguirán siendo virtuales o se retornará a la presencialidad, el inicio del año lectivo 2021-2022 para la Unidad Educativa Santo Domingo de Guzmán, de Guayaquil, tendrá una particular novedad. Después de 65 años de ser un plantel de formación solo para niñas, en el nuevo ciclo escolar previsto para mayo admitirá a niños varones de cuatro y cinco años que comenzarán a recibir educación en inicial 2 y primero de básica.
Martha Vásquez, rectora del plantel, señala que la idea de transformar el plantel de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Inmaculada en una institución de enseñanza mixta, surge ante la necesidad de dar respuesta al pedido de cientos de exalumnas que ahora son madres de familia y que desean que sus hijos tengan una educación de calidad, así como ellas la recibieron en su momento.
En Ecuador hay 17 plantes que pertenecen a esta congregación. De ellos, 14 son mixtos desde hace varios años y solo tres son femeninos, uno de los cuales es el Santo Domingo de Guzmán de Guayaquil. “Nos hemos tardado un poquito para tomar esta decisión, pero la puesta en marcha de esta modalidad está avalada por estudios y responde a una necesidad de la comunidad”, argumenta la religiosa.

Aunque no se sabe si desde mayo se regrese a las aulas, los menores quieren conocer las instalaciones del colegio que los acogerá cuando retorne la presencialidad.
En 2012 el Gobierno de Rafael Correa estableció la coeducación en los establecimientos fiscales del país, que gradualmente pasaron al régimen mixto, pues la Ley Orgánica de Educación Intercultural promueve, entre sus principios (artículo 2), la igualdad de género. No obstante, algunos planteles particulares todavía mantienen en sus aulas solo a mujeres o solo a hombres.
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En el caso del Santo Domingo de Guzmán, su rectora asegura que en ese tiempo la institución no contaba con la infraestructura necesaria para asumir ese reto, “pero ahora estamos preparados para ese cambio, ya que tenemos más espacio en las nuevas edificaciones adquiridas. Hemos crecido y contamos con la capacidad para recibir niños”, reitera.
Población
Al pasar a ser mixto, se harán ciertas adecuaciones en la infraestructura del colegio, que está ubicado en Urdesa, en el norte de la urbe. Los cambios serán principalmente en el área de los baños, a los que solo les falta la señalética. Además se diseñarán nuevas canchas deportivas y se adecuarán más áreas de juegos.
“Asimismo se realizarán los debidos ajustes y las modificaciones en el reglamento interno de convivencia, que será muy estricto, sobre todo cuando se retorne a la educación presencial”, anota Vásquez, quien de manera continua acude al plantel para supervisar su mantenimiento, a pesar de que las labores académicas y administrativas siguen de manera no presencial en las unidades educativas de la ciudad, a consecuencia de la COVID-19.
Además acuden padres de familia para pedir información sobre el proceso de inscripción que empezó antes de que concluya este año lectivo.

La sala de juegos para los estudiantes es una de las áreas que ha sido replanteada.
En su mayoría son exalumnas y representantes que ya tienen en el colegio a sus hijas y ven en esta nueva oferta educativa la posibilidad de que sus niños varones también reciban una educación de calidad.
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Juan Carlos Orellana ve con agrado la decisión del colegio. “Se ajusta a la demanda actual. Creo que es algo integral que incluirá a los dos géneros. Esto ayudará a niños y niñas a socializar”, opina este padre de familia que tiene a su hija en educación inicial y desde ya prevé que su otro hijo de dos años podrá estudiar junto a su hermanita en los próximos años.
Otros padres resaltan esta decisión del plantel, que apunta a ofrecer una educación más inclusiva, en este caso desde la perspectiva de género.