
Adultos vuelven a estudiar y se gradúan como bachilleres en Guayaquil
Historias de esfuerzo marcaron ceremonia de graduación en UNEDIS donde adultos demostraron que nunca es tarde para los sueños
En Ecuador, la educación inconclusa sigue siendo una realidad para millones de personas. Se estima que alrededor de 5,7 millones de ecuatorianos mayores de 15 años no han terminado algún nivel del sistema educativo, ya sea la educación básica o el bachillerato.
Para muchas personas, terminar el bachillerato parecía un sueño que había quedado atrás. Sin embargo, en Guayaquil, un programa educativo está demostrando que la edad no es un límite para volver a estudiar. A través de la Unidad de Educación a Distancia (UNEDIS), adultos que durante años dejaron inconclusa su formación secundaria están logrando graduarse y abrir nuevas oportunidades para sus vidas y las de sus familias.
Guayaquil impulsa programa para terminar el bachillerato en adultos
La iniciativa es impulsada por la Sociedad de Beneficencia de Señoras, una institución con más de 148 años de trayectoria en la ciudad y dedicada históricamente a labores sociales y educativas. A lo largo de su historia, la organización ha trabajado para apoyar a los sectores más vulnerables, promoviendo la educación como una herramienta clave para mejorar la calidad de vida y reducir las brechas sociales.
Dentro de esta visión nació UNEDIS, una alternativa educativa pensada especialmente para personas que no pudieron terminar sus estudios en el momento oportuno. Irene Miranda, comisionada de la institución y fundadora del proyecto, explica que la idea surgió al observar una realidad frecuente entre muchos trabajadores que, por distintas circunstancias, tuvieron que abandonar la escuela.
“Había personas que sentían vergüenza cuando se les preguntaba por su nivel de estudios porque no habían terminado la secundaria. Agachaban la cabeza y decían que tuvieron que trabajar desde jóvenes”, recuerda Miranda al describir una realidad que, durante años, permaneció silenciosa para miles de adultos.

Frente a esa situación, la institución decidió crear un sistema flexible que permitiera retomar la educación sin abandonar las responsabilidades laborales o familiares. El programa funciona bajo una modalidad virtual y permite avanzar desde octavo año de educación básica hasta tercero de bachillerato.
Según explica Miranda, el sistema permite que los estudiantes completen cada nivel en ciclos acelerados. “Si una persona solo terminó la primaria, en tres años puede convertirse en bachiller y estar lista para entrar a la universidad o mejorar su trabajo”, señala. Además, destaca que el programa abre nuevos paralelos todos los meses, lo que permite que los interesados puedan comenzar sus estudios sin tener que esperar largos periodos.
El programa se desarrolla dentro del marco legal de escolaridad inconclusa para adultos establecido por el Ministerio de Educación, lo que garantiza que los títulos obtenidos tengan validez oficial y permitan continuar estudios en institutos tecnológicos o universidades.
Pero más allá de los aspectos académicos, el verdadero impacto del proyecto se refleja en las historias de quienes deciden regresar a las aulas después de muchos años.
A los 48 años celebran su graduación de bachillerato
La ceremonia de graduación fue una escena cargada de emociones. Entre diplomas, fotografías y abrazos, los nuevos bachilleres celebraban el cierre de una etapa que para muchos parecía imposible de alcanzar. La alegría era evidente en cada uno de los graduados que, décadas después de haber dejado la escuela, regresaron para cumplir una meta pendiente.
Entre ellos estaba Justina Clemencia Villacís, de 48 años, quien aguardaba con emoción el momento de recibir su diploma. Vestida con toga y birrete, compartía la alegría de haber culminado un proceso que durante años había quedado postergado. “Primeramente le doy gracias a Dios por permitirme estar aquí en esta preciosa tarde. Tengo 48 años, pero me siento contenta porque hoy me voy a graduar”, expresó mientras sostenía su diploma con orgullo.

Para ella, este logro representa mucho más que un título académico. Es también una forma de demostrar que siempre es posible volver a intentarlo. “Yo le animo a todas las personas que quieran estudiar que aprovechen esta oportunidad. No importa la edad. Siempre se puede salir adelante”, afirmó con convicción.
A pocos metros de ella, Santo Eladio Alaín Pérez también celebraba su graduación. A sus 48 años, el nuevo bachiller recordaba los años en que tuvo que dejar los estudios para dedicarse al trabajo. “En ese entonces uno tenía que escoger: estudias o trabajas. Y muchas veces tocaba trabajar para poder salir adelante”, relató.
Hoy, sin embargo, su historia es distinta. Después de años de esfuerzo, finalmente pudo completar su formación secundaria. “Me siento orgulloso de haber terminado mis estudios en esta institución. Gracias a Dios y a este programa pude culminar mi bachillerato”, dijo mientras observaba a sus compañeros celebrar el mismo logro.
Educación virtual devuelve oportunidades a adultos ecuatorianos
Para él, el acceso a la educación virtual fue un elemento clave para lograrlo. “Antes no teníamos las herramientas que existen ahora. Hoy podemos estudiar con clases virtuales y eso nos facilita mucho las cosas”, explicó.
Las historias de los graduados reflejan una realidad compartida por muchas personas que, en su juventud, debieron priorizar el trabajo o las responsabilidades familiares antes que la educación. Sin embargo, el deseo de superarse y cerrar una etapa pendiente terminó llevándolos nuevamente a las aulas, esta vez en formato digital y culminar la secundaria, una situación que limita sus oportunidades laborales y académicas.
Para Irene Miranda, de UNEDIS, cada diploma entregado representa mucho más que la culminación de un proceso académico. "Es, sobre todo, una historia de resiliencia y de segundas oportunidades", alega.
Cada ceremonia de graduación, afirma, confirma que la educación sigue siendo una herramienta capaz de transformar vidas. Y que, incluso después de muchos años, "siempre existe la posibilidad de volver a aprender, de cumplir metas pendientes y de abrir nuevas puertas hacia el futuro", concluye.