CLARA LYNCH A FAMILY MATTER
Lynch es escritora, académica y profesora de literatura y escritura creativa.Cortesía

Una madre, un juicio y una verdad aplazada: La polémica novela de Claire Lynch

En su novela debut, 'Un asunto de familia', la autora explora el estigma hacia las madres lesbianas en los años 80

En 1982, en un pueblo rural de Inglaterra, la vida de Dawn —una joven esposa y madre— transcurre entre el colegio de su hija, las tareas domésticas y la rutina junto a un marido metódico. Siente que algo se estrecha por dentro, pero también que ha cumplido con el guion asignado a las mujeres de su tiempo. 

Todo parece encajar en esa imagen de familia correcta, al menos hasta que conoce a Hazel en una venta de garaje del vecindario. La conexión entre ambas es inmediata; lo que comienza como una complicidad luminosa pronto se convierte en una relación amorosa que no solo resquebraja su matrimonio, sino que desafía el orden social de una época que no concebía que una mujer pudiera ser madre y lesbiana a la vez.

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Cuarenta años después, en 2022, Maggie —la hija de Dawn— enfrenta el diagnóstico terminal de su padre, Heron. Mientras él intenta poner en orden su vida, aparecen viejos documentos judiciales que obligan a revisar la versión que ella conocía sobre su infancia: la ausencia de su madre no fue simplemente un abandono, sino el resultado de un juicio de custodia que redefinió, para siempre, los límites de su familia.

Así inicia Un asunto de familia, el debut en la narrativa de la escritora y académica británica Claire Lynch, una novela que entrelaza estos dos planos temporales para reconstruir un drama íntimo atravesado por los prejuicios sociales de su tiempo. Ganadora del Nero Book Award y publicada en castellano por Random House, la obra parte de una estructura aparentemente sencilla —padre, madre, hija— para explorar cómo la estigmatización y el silencio pueden modelar la memoria y la identidad a lo largo de décadas.

Una problemática invisibilizada

Al iniciar el proceso de escritura, la autora buscaba ahondar en la ausencia materna, pero admite que durante un tiempo no logró definir sus causas ni sus consecuencias narrativas. La respuesta surgió en la etapa de documentación. Ahí descubrió que en la Inglaterra de los años ochenta el Estado intervino en procesos de divorcio para retirar la custodia a madres lesbianas, un episodio histórico que, según ha contado, desconocía y que la interpeló también en el plano personal. “Me sorprendió muchísimo que el Estado se lo tomara tan en serio, hasta el punto de interferir”, ha señalado. Según la investigación que realizó, “alrededor del 90 % de las madres lesbianas implicadas en casos de divorcio perdieron la custodia legal de sus hijos”.

Ese dato se convierte en el núcleo del conflicto narrativo: Dawn no abandona a Maggie; pierde su custodia en un sistema que equiparaba homosexualidad con peligro moral. Durante el juicio, las palabras que se pronuncian —tomadas de transcripciones reales, según la autora— sostienen la idea de que la presencia de la madre podría “desestabilizar” o incluso “pervertir” a la niña. La violencia institucional no solo separa, sino que termina por moldear la percepción íntima de los personajes. “Para mí, precisamente esa es la parte más triste de la novela: que acaba creyendo lo que se le dice. Dawn no abandona a su hija; es más bien que se la aparta de la familia, se la expulsa en cierto modo. Y ella cree que es lo mejor porque los expertos le han dicho que es lo mejor”.

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En el presente narrativo, Maggie ha crecido con la versión de que su madre se marchó. Heron la crio solo y sostuvo ese silencio durante décadas. Cuando los documentos judiciales reaparecen, obligan a su hija a replantear su memoria y a revisar el relato heredado. La novela evita las figuras unívocas y subraya la complejidad de sus personajes. “Hay un momento en el libro en el que el nieto de Heron le entrevista para un trabajo del colegio, y él le dice: ‘Vas a ser tantas personas en tu vida que no vas a reconocerlas al final’. Y así creo que son los personajes”, afirma la escritora.

El dolor de la maternidad

La maternidad atraviesa la novela tanto en el plano histórico como en la experiencia personal de la escritora, autora también de las memorias Small: On motherhoods. Sobre la influencia de su propia experiencia, ha explicado: “No creo que alguien que escriba tenga que haber experimentado todo sobre lo que escribe, pero en este caso, para mí fue importante ser capaz de sentir, como madre, todo lo que esta mujer pudo haber sentido, y además pensar: ‘Qué suerte tengo, qué afortunada soy’”.

En ese cruce entre memoria individual y memoria colectiva, Un asunto de familia plantea una pregunta que recorre generaciones: qué significa proteger a alguien y qué consecuencias tiene esa protección cuando está mediada por leyes y prejuicios. 

Maggie, ya adulta y madre, enfrenta también la carga mental y la sobreexigencia cotidiana. “Uno de los puntos importantes de la novela es cuando Maggie por fin averigua la verdad y se plantea si tiene que hacer algo o no, porque es otra cosa más que atender, y ya está sobrecargada”, señala Lynch.

Se trata, sin duda, de una obra que estremece y que llama a la empatía y a la reflexión.

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