
Pasta recalentada: el truco que puede reducir los picos de azúcar en la sangre
Enfriar y recalentar la pasta transforma su almidón y podría ayudar a controlar la glucosa, un hecho con respaldo científico
Comer la pasta del día anterior ya no es solo una cuestión de practicidad. Un fenómeno viral en redes sociales sostiene que la pasta cocida, enfriada y luego recalentada genera un menor impacto en el azúcar en la sangre que un plato recién hecho. Lejos de ser un mito, expertos en nutrición coinciden en que hay evidencia científica que respalda esta afirmación, aunque con matices importantes.
La clave está en el llamado almidón resistente, un tipo de carbohidrato que se comporta de forma similar a la fibra y que puede beneficiar la salud intestinal y metabólica.
El papel del almidón resistente en la pasta fría
Cuando la pasta se cocina, sus almidones se gelatinizan, lo que facilita su digestión y la rápida liberación de glucosa en la sangre. Sin embargo, al enfriarse en el refrigerador -idealmente durante 12 a 24 horas- se produce un proceso conocido como retrogradación. En este proceso, parte del almidón se reorganiza en una estructura que el cuerpo no puede descomponer por completo.
Según explicó Ashley Kitchens, dietista especializada en alimentación vegetal, a Fox News Digital, este almidón resistente “resiste la digestión, por lo que menos azúcar entra al torrente sanguíneo”. En lugar de convertirse rápidamente en glucosa, pasa al colon, donde sirve de alimento para bacterias intestinales beneficiosas.
Expertos del Wexner Medical Center de la Universidad Estatal de Ohio señalan que el almidón resistente contiene aproximadamente la mitad de calorías por gramo que el almidón común y puede provocar un aumento menor de glucosa tras las comidas.
Entre sus posibles beneficios se encuentran:
- Menor elevación del azúcar en la sangre después de comer
- Sensación de saciedad más prolongada
- Efecto prebiótico al alimentar la microbiota intestinal
¿Sirve para todos y cómo aprovecharlo mejor?
Estudios de la Universidad de Surrey (Inglaterra) muestran que la pasta cocida, enfriada y recalentada genera respuestas más bajas de glucosa e insulina que la pasta recién hecha, especialmente cuando se cocina al dente. Sin embargo, los expertos advierten que no se trata de una solución mágica.
“Puede atenuar o modificar el pico de glucosa, pero no convierte a la pasta en un alimento ‘libre’ desde el punto de vista metabólico”, explicó Lauri Wright, profesora asociada de la Universidad del Sur de Florida. El efecto varía según la persona y es especialmente relevante en quienes viven con diabetes.
Además, el tamaño de la porción sigue siendo determinante. “Solo una parte del almidón se vuelve resistente”, recuerda Kitchens. Comer grandes cantidades puede neutralizar cualquier beneficio.
Para quienes quieran probar este método, los nutricionistas recomiendan:
- Cocinar la pasta al dente, no demasiado blanda
- Refrigerarla en un recipiente poco profundo durante 12 a 24 horas
- Recalentarla bien antes de consumirla
- Combinarla con fibra, proteínas y grasas saludables
Otros alimentos como el arroz y las papas pueden presentar un efecto aún mayor de almidón resistente, mientras que el pan también puede experimentar cambios similares según su tipo y procesamiento.
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