
Crisis en la vía Jujan-Babahoyo convierte carretera en balneario
Cientos de personas de comunidades se bañan, mientras autos quedan averiados. Comerciantes aprovechan para generar ingresos
Las intensas lluvias de las últimas semanas han transformado la carretera que conecta Jujan con Babahoyo en un escenario de caos permanente. A diario, decenas de vehículos quedan varados debido al alto nivel del agua acumulada sobre la calzada. En medio de la emergencia vial se observa una insólita escena: decenas de personas han convertido los costados anegados de la vía en improvisados balnearios.
Un equipo periodístico de EXPRESO constató en el sitio la gravedad de la situación. Aunque al momento de la visita no llovía, el río cercano permanecía desbordado y el agua estancada sobre la carretera superaba los 60 centímetros de altura en varios tramos. Ante el riesgo de que los automotores sufran averías o queden completamente detenidos, conductores optan por pagar hasta $30 por el servicio de una grúa que los traslade hasta Babahoyo, ya que gran parte de la vía continúa anegada.
La crisis también ha activado una economía improvisada. No solo los propietarios de grúas buscan generar ingresos, también hay jóvenes que caminan entre el agua para guiar a buses y vehículos pesados, alertándolos sobre huecos o zonas más profundas. El pago por esta ayuda es voluntario, pero aseguran recibir entre $1 y $2 por cada asistencia.

El lado bueno en la dificultad
Sin embargo, lo que más llama la atención ocurre a pocos metros del congestionamiento vehicular. Personas de todas las edades aprovechan que el agua empozada supera el metro y medio en ciertos puntos y la utilizan como si fuera un balneario. “Es una manera de distraernos en medio de la crisis. Venimos en familia a bañarnos en este pequeño río que se crea”, decía sonriente Melissa Corozo, quien llegó con un grupo de amigas a bañarse en el agua anegada.
La escena se repite con visitantes provenientes de recintos cercanos. “Como ya acabó el colegio, desde un recinto cercano venimos a distraernos y a pasarla bien”, comentó Juliana Cañizárez, quien acudió al sitio junto a su hijo de 15 años.
A pocos metros del improvisado balneario, al menos seis negocios de comida rápida se instalaron para atender a bañistas y conductores afectados. “Aprovechamos que este se ha vuelto un sitio de encuentro y nos pusimos a vender. A la gente le da hambre después de bañarse”, manifestó Yadira Torres, una emprendedora que vende salchipapas y maduros lampreados.
Otra comerciante resumió la lógica que predomina en la zona: “Como se dice, al mal tiempo, buena cara. Debemos sacar lo mejor de lo malo y aquí estamos para que las personas que se quedaron botadas también puedan comer algo”.
No obstante, reconoció sin reparos que en ocasiones debe lavarse las manos o limpiar utensilios con el agua estancada en la que los bañistas se sumergen, una práctica que genera preocupación sanitaria.
Según comerciantes y visitantes, el pasado fin de semana llegaron alrededor de mil personas, entre conductores y curiosos atraídos por la inusual postal.
Mientras tanto, las autoridades mantienen la zona bajo constante revisión, ya que días atrás la vía debió cerrarse temporalmente por el alto nivel del agua y el peligro que representa para la circulación vehicular.


- Escenario. El panorama es caótico. Los vehículos tienen complicaciones para cruzar la vía.