
Investigación ecuatoriana proyecta el perfil del “ciudadano del futuro”
Una investigación liderada por la UTEG propone un modelo integral de competencias digitales, éticas y sostenibles
En un contexto global marcado por la acelerada transformación digital, la educación superior enfrenta el desafío de redefinir sus modelos formativos para responder a nuevas realidades laborales, sociales y tecnológicas. Desde Ecuador, un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil (UTEG) ha puesto este debate en la agenda académica internacional con una investigación que propone un marco integral de competencias para el denominado “ciudadano del futuro”, una figura clave para desenvolverse en entornos cada vez más complejos, interconectados y digitalizados.
Estudio destacado a nivel internacional
El estudio, titulado “Competencies of the Citizen of the Future and Their Link to University Education, Digital Culture, and Smart Technologies”, fue presentado en la World Multi-Conference on Systemics, Cybernetics and Informatics (WMSCI 2025), uno de los encuentros científicos más relevantes a nivel mundial en sistemas, cibernética, informática e innovación tecnológica. Por su rigor metodológico, enfoque interdisciplinario y pertinencia frente a los desafíos actuales de la educación, el artículo fue distinguido como uno de los mejores trabajos de la conferencia, posicionando a la producción académica ecuatoriana en un espacio de alto nivel internacional.
El equipo investigador está integrado por Galo Cabanilla Guerra, canciller de la UTEG; Mara Cabanilla Guerra, rectora de la institución; Sedolfo Carrasquero Ferrer; y Gabriel Vaca Suárez, docente e investigador de la Dirección de Innovación, Vinculación y Sostenibilidad. Desde sus distintas áreas de experiencia, los autores coinciden en que la universidad ya no puede limitarse a transmitir contenidos, sino que debe formar personas capaces de comprender, cuestionar y orientar el uso de la tecnología al servicio del desarrollo humano.
Cambios en el concepto de la educación en línea
“El concepto de educación virtual, hace algunos años, se veía como algo lejano o incluso imposible en la formación universitaria”, recuerda Gabriel Vaca Suárez. Sin embargo, explica que la experiencia previa de la UTEG en estudios en línea, contenidos multimedia y plataformas digitales permitió que, durante la pandemia, la institución no suspendiera ni un solo día de clases. “Nuestros estudiantes ya conocían las herramientas, la plataforma y la dinámica. Simplemente migramos de lo presencial a lo virtual sin interrupciones”, señala. Esta trayectoria se convirtió en el punto de partida para analizar qué tipo de competencias requiere hoy un profesional más allá del dominio técnico.
La investigación identifica cuatro dimensiones clave que estructuran el perfil del ciudadano del futuro: competencias tecnológicas y digitales; competencias socioemocionales y éticas; competencias ambientales y de sostenibilidad; e innovación y emprendimiento. Estas dimensiones, aclara el estudio, no deben abordarse de manera aislada, sino como un sistema integrado que articule pensamiento crítico, responsabilidad social, uso estratégico de tecnologías inteligentes y una visión de largo plazo orientada al bien común.

La sostenibilidad y la innovación
Para Vaca Suárez, uno de los ejes transversales más importantes es la sostenibilidad. “El ciudadano del futuro debe ser un profesional que piense más allá del momento inmediato. Los recursos naturales son finitos y su uso responsable es clave para garantizar oportunidades a las próximas generaciones”, afirma. A ello se suma una dimensión global de la formación: entender que el conocimiento no tiene fronteras y que la colaboración internacional permite aprovechar experiencias exitosas de otros contextos y, a la vez, compartir soluciones locales con el mundo.
La innovación completa este triángulo formativo. “Pensar fuera de la caja nos permite generar soluciones que pueden parecer disruptivas o incluso ‘locas’, pero que ayudan a resolver problemas que aún no han sido visibilizados”, sostiene el investigador. En este sentido, la investigación destaca cómo las sinergias entre universidades de distintos países pueden superar limitaciones económicas, tecnológicas o políticas, potenciando ideas que surgen incluso en contextos rurales o con escasos recursos.
El concepto de "ciudadano del futuro" en Ecuador
El canciller Galo Cabanilla Guerra, creador del concepto “ciudadano del futuro”, advierte que el momento histórico actual obliga a repensar profundamente las metodologías educativas. “Hoy no tiene sentido enviar a un estudiante a hacer un ensayo tradicional cuando sabemos que puede delegarlo por completo a una aplicación de inteligencia artificial. El reto es formar pensamiento crítico, criterio y capacidad para ordenar a la máquina, no convertirse en esclavo de ella”, enfatiza. Desde su visión, todas las carreras —incluidas las humanísticas— deben integrar conocimientos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas) para comprender y orientar los procesos tecnológicos contemporáneos.
Otro de los aportes relevantes del estudio es su mirada sobre las brechas digitales. A partir del análisis de miles de conexiones de estudiantes en modalidad virtual, la UTEG identificó que muchos acceden a clases con equipos de gama media o baja y conexiones de internet limitadas. Frente a esta realidad, la universidad adaptó sus plataformas para que sean más intuitivas, menos demandantes de recursos y accesibles desde distintos dispositivos, priorizando la inclusión tecnológica sin sacrificar calidad académica.
Más allá del ámbito universitario, la investigación también se conecta con iniciativas de vinculación social. Programas desarrollados junto a organizaciones como Plan Internacional y Children International permiten que niños y adolescentes de sectores rurales tengan un primer acercamiento a la tecnología, la robótica, la programación y la realidad virtual. “Muchos de estos chicos no se imaginan estudiando una carrera tecnológica. Nuestro objetivo es mostrarles que las profesiones no tienen género ni origen social, y que la educación puede ser el camino para cumplir sus sueños”, explica Vaca Suárez.