ENTREVISTA A LA DEPOR (15701183)
En los Juegos Mundiales 2025, la patinadora cerró su participación con tres medallas -oro, plata y bronce.Karina Defas

Gabriela Vargas, la galardonada patinadora ecuatoriana busca una nueva medalla

La deportista repasa su trayectoria, los años más duros de su carrera y las metas que persigue

En la pista de Chengdú, en China, Gabriela Vargas volvió a escribir una página clave para el deporte ecuatoriano. En los Juegos Mundiales 2025, la patinadora cerró su participación con tres medallas -oro, plata y bronce- y confirmó su lugar entre las figuras más consistentes del patinaje de velocidad a nivel internacional. La medalla de plata en los 10.000 metros eliminación, sumada al oro y al bronce logrados en otras pruebas, no solo ampliaron su historial personal, sino que abrieron y sostuvieron el medallero tricolor en una competencia que reúne a las principales disciplinas no olímpicas del mundo.

Para Vargas, ese resultado fue la culminación de un proceso largo y cargado de significado. “El 2025 fue un año dorado para mí, un año que lo voy a llevar siempre en mi corazón. Desde el comienzo del año yo quería revalidar ese oro de la edición pasada. Era la meta más grande que tenía y logré concretarlo. Fue increíble para mí y para el patinaje ecuatoriano”, dice.

Valeria Palma

Valeria Palma: “Antes era tímida y callada”

Leer más

A sus 27 años, la deportista es hoy la principal referente del patinaje de velocidad en Ecuador y una de las atletas con mayor presencia internacional del país. Su relación con el deporte comenzó desde la infancia, mucho antes de encontrar su disciplina definitiva.

“Cuando era pequeña era un poco hiperactiva, tenía muchísima energía y mis papás decían: ‘A la Gabi hay que ponerle a hacer algo porque nos va a volver locos’”, recuerda risueña.

Antes de llegar al patinaje pasó por gimnasia olímpica, natación y otras disciplinas que, con el tiempo, se convirtieron en una base fundamental para su desarrollo físico y mental.

Desde los cinco años entrenó de manera extracurricular, hasta que el patinaje dejó de ser solo una actividad después del colegio. Recuerda que la primera competencia nacional que ganó de niña, en Ibarra, la impulsó a tomarse la disciplina como algo más que un hobby.

“Siempre fui competitiva, entonces ganar fue un aliciente, un empuje para que me interesara más en el patinaje”, cuenta.

Foto de Sistema Grana (15017354)
La medalla de plata en los 10.000 metros eliminación, sumada al oro y al bronce abrieron y sostuvieron el medallero tricolor.Comite Olimpico Ecuatoriano

No obstante, la decisión de profesionalizarse llegó más adelante, cuando empezó a viajar y a representar al país. “Cuando ya había viajado a otros países a representar al Ecuador dije: ‘Hay un futuro en esto, me gusta, amo lo que hago. Quiero que este sea mi camino de vida’”, señala.

Pero al deporte lo complementó con sus estudios profesionales en Comunicación, buscando romper con una tendencia que siempre le había molestado. “Tenía muy claro que quería ir a la universidad. El deporte es hermoso, pero puede tener complicaciones; una lesión por ejemplo. Me parecía vital tener una profesión, y creo que es algo que todos los deportistas deberían plantearse”, añade.

Adriana Bowen

Adriana Bowen: "Estoy completamente enamorada de Lue"

Leer más

Enfrentar los retos

El camino del alto rendimiento, sin embargo, estuvo lejos de ser lineal. Vargas habla de la presión constante, de la evaluación permanente por resultados y de la exigencia de mantenerse siempre en la élite. 

En la adolescencia atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida, cuando desarrolló un trastorno de la conducta alimentaria. “No tenía las herramientas necesarias para manejar o analizar las situaciones desde otra perspectiva. Hubo un momento en el que dije: ‘No puedo más con esta parte de mi vida y menos haciendo deporte, tengo que enfocarme en sanar yo para poder seguir’”, relata. Fue un proceso largo, acompañado de terapia y trabajo personal, que marcó profundamente su carrera. “Fue un camino muy duro, de muchos años, pero hoy estoy en calma y en paz conmigo misma, con mi cuerpo y con lo que hago como deportista”, añade.

Ese proceso personal coincidió con uno de los tramos más duros de su trayectoria deportiva. Tras consagrarse campeona mundial juvenil en 2016, pasaron seis años sin que pudiera volver a subirse a un podio internacional. “Fueron seis años de entrenar religiosamente, de estar dedicada mañana y noche y seis años de no ver resultados. Seis años de decir ‘sí puedo’, de confiar y confiar”, recuerda. La espera fue tan larga como exigente, pero el quiebre llegó en 2022, cuando volvió a triunfar. “A veces ni yo me la creía porque venía de un periodo muy largo sin ganar”, recuerda.

Un año de metas complejas

Hoy, su presente está marcado por la disciplina cotidiana. Entrena dos y, en ocasiones, hasta tres veces al día. Combina un intenso trabajo de gimnasio y fuerza, bicicleta para acumular volumen, y sesiones específicas sobre patines. “Todo lo que gano en el gimnasio y en la bici lo tengo que trasladar a los patines”, explica.

Y aunque el 2025 fue su mejor año hasta la fecha, ya se prepara mentalmente para que el 2026 lo supere. Y es que este año, sus objetivos están claros: competir en los Juegos Sudamericanos, en septiembre, y en el Campeonato Mundial Específico, en octubre.

En este último persigue una medalla que todavía la elude. “Hay un título que aun me falta, y es ser campeona mundial en el Campeonato Mundial Específico. Tengo medallas de plata y de bronce, pero me falta la dorada en ese campeonato. Estoy con los ojos puestos en la medalla, y pondré todo de mí para conseguirlo”, afirma.

ENTREVISTA A LA DEPOR (15701184)
Este año Vargas competirá en los Juegos Sudamericanos, en septiembre, y en el Campeonato Mundial Específico, en octubre.Karina Defas

De lo público a lo privado

Fuera de la pista, Gabriela Vargas también busca espacios de equilibrio. Combina el deporte con el manejo de las redes sociales del Team Arena Geisingen, equipo al que pertenece.

Abraham Quintanilla.

Abraham Quintanilla mantuvo viva la memoria de Selena

Leer más

Está casada desde hace tres años con Stefan Due Schmidt, patinador retirado a quien describe como un apoyo clave en su carrera. “Es un hombre maravilloso. Cómo también es deportista, y fue patinador, me entiende muchísimo y apoya mi horario loquísimo, la dedicación a los entrenamientos, los viajes, todo”, comenta.

Pero además de sus proyectos personales, también se permite momentos de descanso, matizados por el tiempo con la familia, la lectura, y un placer culposo: la serie Emily in Paris. “¡Me encantan los outfits!”, dice.

¿Quieres seguir leyendo el contenido de EXPRESO? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!