Cartas de lectores | Therians: los animales no usan TikTok

Si hay algo que no podemos hacer es dejar de ser lo que somos: seres humanos capaces de pensar

Un tema que ha ganado muchísima visibilidad últimamente, sobre todo en redes sociales, es el de los ‘therians’ (o therianthropes), grupo que, ya está convocado a “juntadas” en Quito, Guayaquil y otras ciudades de nuestro país a través de la plataforma TikTok, con los hashtags #Therians #ecu. Se trata de jóvenes que dicen identificarse de manera espiritual, psicológica o emocional con un animal de la Tierra. Van por la calle usando máscaras de animales, colas o guantes que simulan patas. Algunos practican sus propios deportes como el ‘quadrobics’, que consiste en caminar, correr o saltar en cuatro patas, imitando los movimientos animales con mucha agilidad; otros, incluso se pelean públicamente en las calles. Probablemente no somos pocos los que nos preguntamos si, para estos jóvenes, identificarse con un perro, una liebre o una serpiente es solo una forma de divertirse, de buscar algo más auténtico, o si ponerse una máscara de animal es, irónicamente, la forma que encuentran para destacar llamando la atención en redes para que nadie los juzgue por no ser el ‘estudiante modelo’ o por no encajar en los estándares de belleza y liderazgo tradicionales.

En todo caso, parece que hemos llegado a un nivel de personalización de la identidad máximo, en el cual hay un alto riesgo de que los jóvenes se pierdan, porque su fantasía se puede volver una real y total desconexión de la realidad.

Es sano jugar con la creatividad y la naturaleza, pero cuando un chico prefiere comportarse como un animal, al ir por la calle tocando el piso con sus manos y llenándose de microbios, antes que enfrentar sus responsabilidades humanas, es ahí donde la ‘moda’ puede volverse un refugio para no crecer o, lo que es peor, para resignarse a vivir como el animal con el cual se identifica.

Si hay algo que no podemos hacer es dejar de ser lo que somos: seres humanos capaces de pensar, crear arte y más. Nuestra identidad viene de un orden establecido, de una familia. Ayudemos a los jóvenes a comprender que su dignidad humana es mucho más valiosa que la de un animal.

Estela Zea de Furlato