Abelardo García Calderón | Enderezar el barco
Ya se dio el primer paso, abriendo la puerta a nuevos cambios, desde el ajuste del calendario escolar en la costa
Una vez más, como siempre, queda claro que resulta mucho más fácil reconstruir, remodelar, corregir y rediseñar que destruir, ya sea en cuestiones físicas, ideológicas o morales. Lo acaba de demostrar el nuevo equipo que lidera el ministerio, cuando ha debido tomarse su tiempo para arreglar aquellos desvaríos ministeriales que se plasmaron en la malhadada norma que entregaba a los estudiantes al patrocinio de la ideología de género.
En efecto, aunque para algunos es lento y para otros demasiado demorado, aparecen ya los correctivos sanos y prudentes que respetan la identidad de niños y adolescentes, como la necesaria presencia de la familia en la toma de decisiones, como cambios de nombres, de percepción, etc.
Y es que, cuando deliberadamente se toman rumbos, el autor o los autores tratan no solo de bloquear opciones, sino de hacer casi imposibles los correctivos, garantizándose de ese modo la mayor permanencia posible de la norma equivocada. Así, se relaciona la disposición con convenios, con normas superiores y con la mayor cantidad de artículos posibles, para que todo intento de desmontarla cueste mucho, aburra o se mantenga por cansancio.
Lo importante es que ya se dio el primer paso, abriendo la puerta a nuevos cambios: desde el ajuste del calendario escolar en la costa, pasando por disposiciones sobre textos, hasta asuntos más trascendentes como el respeto a los códigos de convivencia, la autonomía de los planteles y la apertura a una diversidad pedagógica necesaria.
La tarea, como se ve, no es sencilla y a veces, el tiempo resulta ser el peor enemigo del funcionario; pero, pese a ello, hay que esforzarse para lograr importantes y vitales transformaciones: el currículo, el rescate de la dignidad magisterial y el abrirse a la transformación de una educación laboral son retos y metas por conquistar.
Enderezar la nave es vital para alcanzar una educación actual, eficiente, desarrolladora de la inteligencia y constructora de verdaderas personas humanas. Por ello, rescatar valores y principios también es urgente.