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Carlos Andrés Vera | Fúmate eso

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Si un GDO puede mover cocaína, imagina lo sencillo que es mover cigarrillos

Entra a cualquier tienda de barrio. Las cajetillas están ahí, en el mostrador, como caramelos. Colores brillantes, múltiples sabores, precio imbatible. Casi todo lo que ves es ilegal: no paga impuestos, no cumple controles, no sostiene empleo formal. ¿Qué pasó?

En 2012 el contrabando de cigarrillos apenas rozaba el 2 %. Por la industria formal, el Estado recaudaba unos 210 millones de dólares al año. El sector generaba más de 630 empleos directos. Llegó 2014. Rafael Correa cambió las reglas: “Usted quiere enfermarse, es su problema, estamos en un país libre, estamos hablando de impuestos a cigarrillos (…) para evitar que la gente consuma en exceso y afecte su salud”. Ese año el Gobierno elevó el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE) de 0,09 a 0,13 dólares por cigarrillo, un incremento del 44 %. La promesa: desincentivar el hábito y, de paso, fortalecer la recaudación. Menos fumadores, más ingresos. Doce años después, podemos medir los resultados. El consumo pasó de 2.290 millones de cigarrillos en 2012 a más de 2.500 millones. La gente no dejó de fumar, dejó de comprar legal. El mercado ilícito saltó del 2 % a cerca del 85 %. La recaudación por ICE se desplomó a $ 58 millones. Solo por ese impuesto, el país dejó de percibir más de $ 2.000 millones entre 2015 y 2023. Los más de 630 empleos formales hoy son 25 (leyó bien: veinte y cinco). Pero eso no es lo grave. Si Ecuador consume 2.500 millones de cigarrillos al año y el 85 % es ilegal, hablamos de más de 2.100 millones de unidades fuera del sistema. Con márgenes que pueden alcanzar el 700 %, el flujo de caja para los nuevos dueños del negocio, los GDO, es gigantesco. Después de la cocaína, la minería ilegal y las armas, el contrabando de cigarrillos se convirtió en un ingreso de alta rentabilidad y bajo riesgo penal.

Si un GDO puede mover cocaína, imagina lo sencillo que es mover cigarrillos. La distribución es mejor que la de cerveza. Las marcas ilegales se producen en Corea del Sur y China. A esos gobiernos les importa un bledo lo que ocurra aquí y nuestras autoridades no logran -o no intentan con suficiente firmeza- alterar esa ecuación.

Quisieron dirigir la conducta privada con impuestos desproporcionados con la promesa de salud y recaudación. Lo que hicieron fue entregar mercado, empleo y millones en efectivo al crimen organizado. Fúmate eso. Buen trabajo, señores socialistas.