NUTRICION EN EL EMBARAZO
La comida picante no es peligrosa para el bebé ni está prohibida durante el embarazo.freepik

Embarazo sin mitos: 7 verdades sobre la alimentación

Especialistas aclaran las dudas más comunes y desmienten falsas creencias durante esta etapa. 

Durante el embarazo, la alimentación suele convertirse en un terreno lleno de dudas y creencias heredadas que se repiten de generación en generación. Entre mitos populares y recomendaciones de quienes están a su alrededor, muchas mujeres terminan confundidas o restringiendo alimentos sin una base real ni una guía profesional. Por eso, SEMANA conversó con especialistas en nutrición para aclarar los mitos más comunes e identificar qué es cierto y qué no.

1: Es necesario comer por dos

Esto no es correcto y puede traer consecuencias a largo plazo tanto para la madre como para el bebé. Así lo explica la nutricionista Allison Santillán, quien señala que la alimentación durante el embarazo debe ajustarse al estado nutricional con el que inicia la mujer. “Siempre es necesario evaluar el peso inicial de la embarazada, es decir, si empieza con normopeso, sobrepeso u obesidad, porque en base a eso se hace el cálculo de cuánto debería aumentar”, indica.

“Para este control se utilizan las curvas de embarazo, que permiten monitorear el aumento de peso de forma periódica. Cuando una mujer inicia la gestación con un peso adecuado, el aumento esperado es de aproximadamente 10 a 12 kilos durante todo el embarazo, por lo que la idea de comer por dos no aplica”, aclara Santillán.

Además, la doctora Johanna Andrade, máster en nutrición clínica, advierte que el exceso de calorías durante el embarazo impacta directamente en el sobrepeso y la obesidad gestacional, condiciones que se asocian con complicaciones como diabetes gestacional, amenaza de parto prematuro y mayor riesgo de obesidad en el niño a futuro.

2: Los mariscos son peligrosos

Santillán, quien también es especialista en nutrición clínica pediátrica y nutrición materno infantil, aclara que el principal riesgo no está en todos los mariscos, sino en algunos tipos específicos por su alta carga microbiológica. “Los moluscos como las conchas y las ostras pueden representar un riesgo innecesario durante la gestación, ya que tienen una elevada carga de bacterias que podría provocar salmonelosis o infecciones gastrointestinales”, explica. En cuanto al pescado, señala que su consumo no está prohibido; sin embargo, recomienda evitar el atún rojo y el atún en lata, ya que son altos en mercurio y, si se consumen con frecuencia, este metal pesado puede acumularse en el organismo de la madre y llegar al feto.

“Pescados como la tilapia, la corvina, el dorado y la merluza pueden consumirse con tranquilidad durante el embarazo, ya que aportan ácidos grasos beneficiosos”, añade la especialista. Eso sí, enfatiza que deben estar bien cocidos, ya que las preparaciones crudas o curtidas solo con limón no eliminan bacterias y también pueden implicar un riesgo microbiológico.

3: El café está prohibido

No está completamente prohibido, pero sí debe consumirse con moderación. Santillán explica que la cafeína se absorbe a través de la placenta y llega directamente al feto, por lo que su ingesta debe ser controlada. Según señala, una mujer embarazada puede tomar café siempre que no exceda un consumo máximo de 200 mg de cafeína al día, lo que equivale aproximadamente a una o dos tazas. “Durante los dos primeros trimestres del embarazo se atraviesan etapas muy sensibles, ya que es cuando se desarrollan los principales sistemas del bebé, como el nervioso, circulatorio e inmunológico, y si nos excedemos puede ocurrir algún daño durante ese proceso”, advierte.

4: Los dulces provocan diabetes

Comer dulces por sí solo no significa que una mujer desarrollará diabetes gestacional, pero un consumo excesivo y descontrolado de carbohidratos sí puede aumentar el riesgo. “Si la futura mamá abusa del consumo de carbohidratos, especialmente de los simples (como las harinas refinadas, harinas blancas y pastas), el páncreas empieza a trabajar en exceso produciendo grandes cantidades de insulina para manejar toda esa glucosa”, dice Santillán. Con el tiempo, este sobreesfuerzo puede favorecer el desarrollo de diabetes gestacional. Por eso, recomienda llevar un control adecuado de las porciones y priorizar carbohidratos integrales, que ayudan a mantener niveles de glucosa más estables y reducen el riesgo de alteraciones metabólicas.

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5: Prohibidos los alimentos ‘inconosos’

Andrade señala que este tipo de creencias suele estar muy presente en el posparto, especialmente en relación con la cicatrización. “Existe el mito de que no se deben comer ciertos alimentos porque afectan la curación de las heridas, pero esto no es real”, explica. Por el contrario, destaca que una ingesta adecuada de proteína es clave antes, durante y después del parto, ya que es uno de los macronutrientes más importantes para favorecer una cicatrización segura. Recalca que estas proteínas deben estar bien cocidas y correctamente manipuladas, ya que el consumo de alimentos en mal estado o de la calle puede provocar infecciones y retrasar el proceso de recuperación.

6: La suplementación es para todas

Este mito es falso, ya que, como explica Andrade, las necesidades de nutrientes no son las mismas en una mujer que no está embarazada, en una que planea estarlo y en una que ya cursa la gestación. Sin embargo, existen nutrientes claves cuyo requerimiento aumenta durante esta etapa, especialmente el ácido fólico, el hierro, el calcio, la vitamina B12 y la vitamina D, además de un adecuado consumo de proteínas.

La especialista enfatiza que lo ideal es acudir primero al ginecólogo para evaluar el estado de la mujer y definir qué suplementos necesita y en qué cantidades, ya que una suplementación mal indicada o insuficiente puede convertirse en una complicación frecuente durante el embarazo.

7: El picante le hace daño al bebé

Andrade comenta que la comida picante no es peligrosa para el bebé ni está prohibida durante el embarazo. Sin embargo, explica que a medida que la gestación avanza, el cuerpo de la mujer experimenta cambios anatómicos y hormonales que aumentan la presión intraabdominal y relajan el esfínter esofágico, lo que favorece síntomas como acidez, reflujo y ardor estomacal. Por eso, los alimentos picantes pueden intensificar estas molestias digestivas y generar incomodidad en la madre. Aunque no es necesario eliminarlo por completo, sí recomienda observar la tolerancia individual y moderar su consumo, especialmente si aumenta el malestar digestivo durante el embarazo.

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