Ocio

Oscar DLC y Amigo Santino
Los artistas peruanos Oscar DLC (izquierda) y Santino Amigo lanzaron en febrero de 2026 el single 'Me odian'.Oscar DLC

Oscar DLC: “Les digo a mis padres que hacer música es como una terapia cara”

Un viaje a las melodías fresa con letras que duelen de este proyecto del músico limeño Oscar De la Cruz

Como hemos comentado en artículos anteriores, América Latina está viviendo un fuerte ‘revival’ del shoegaze, emo punk, screamo y post punk, que los nuevos artistas reinterpretan con su propia mirada.

Estos estilos, a pesar de toda su diversidad, tienen dos elementos en común: su predilección por la melodía y sus letras introspectivas que abordan el complejo mundo de las emociones y sentimientos.

Esta semana conversamos con el músico peruano Oscar De la Cruz, de 31 años. Si bien durante su etapa colegial y universitaria tuvo varios proyectos musicales, a partir de 2023 se lanzó con todo con su proyecto Oscar DLC

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Ese camino que lo ha llevado a grabar un álbum, hacer un videoclip y tocar en un montón de conciertos con grupos de su país, como proyectos como Salim y Manolo, Jean Paul Medroa, Suit Palmera o DPOS, además de bandas de fuera de Perú como Don Tetto (Colombia), Peremotka (Rusia), Sixxxteen (Ecuador) o Bestia Bebé (Argentina).

Como bien dice Oscar, “los emos nunca desaparecimos, sólo cambiamos nuestro peinado”, lo que queda en evidencia al escuchar sus canciones con melodías fresa pero letras con las que explora las relaciones interpersonales y facetas oscuras del alma humana

Aprovechando que publicó hace unas semanas su más reciente sencillo, Me odian, junto al cantautor limeño Santino Amigo, EXPRESIONES conversó con él para conocer su propuesta.

Usted hace música desde que tenía 15 años. ¿En qué momento decidió tomarse más en serio su actividad artística?

Creo que cuando empecé a ver una respuesta del público, gente que escuchaba mis canciones y me escribía. Toda mi música en la primera etapa es muy de desamor.

Es el tema que sobrevuela todo su primer álbum, Para bailar llorando: la fiesta de los niños tristes.

Sí, ese disco es una obra bien personal que habla de muchas cosas que a mí me pasaron, de haberme topado con varias personas que a lo mejor no eran las adecuadas, pero que sí me fueron enseñando algo en el camino.

El amor es el gran motor del arte. O mejor dicho los problemas del amor.

Me gusta pensar que la obra ya trasciende al recuerdo. Cuando el artista suelta la obra, ya es del público. Efectivamente fue algo en su momento muy personal para mí, pero trato de hacer las canciones personales para la gente también. Porque cada quien las interpreta de distintas maneras.

Siente que hubo una conexión genuina con los fans que empezaron a surgir.

De hecho, mi ‘comuna’ en WhatsApp es el Club de los Corazones Rotos. De la nada, me escribía gente contándome “me ha pasado esto con tal chica”, “mi ex me engañó”, mil cosas. Gente que yo ni siquiera conocía me soltaba su historia completa. Ahí me dije: “vale la pena”.

Se dijo: “Esto está funcionando”.

Bueno, creo que ‘funcionando’ es una palabra un poco compleja, porque como artista independiente tocar seguir remándola un montón. Yo no he dejado mi trabajo, que es lo que sustenta mi proyecto musical. Mis padres tienen terror de que deje mi vida en finanzas para ser un artista al 100 %. Pero les digo: “Miren, no se preocupen, hacer música es una terapia cara, nada más”.

“Soy un outsider, un forajido”

¿Podría explicarnos el contexto del título de su nuevo sencillo, Me odian?

Yo soy un outsider prácticamente, nunca me sentí parte de la escena. Siempre fui alguien ajeno a ella, un forajido, porque yo no nací en el arte. Fui un aparecido que de un momento a otro quiso invertir un montón y ‘boom’, de la nada, logró que sus canciones están sonando en algún lado.

Eso genera envidias.

Como yo me dedico a otra cosa, tengo la capacidad de invertir más que un artista normal indie de la escena local en Perú. Y lo hago con gusto y tratando bien a la gente que trabaja conmigo y que yo sé que me ha tratado bien. Dentro de lo que puedo, trato de profesionalizar la escena.

Es decir, no se aprovecha de su situación.

Si puedo pagar bien, pago bien. O sea, si no pudiera, regatearía. Pero yo, por ejemplo, si yo puedo pagarle a un músico lo que se merece, ¿para qué le voy a regatear? ¿Para qué le quiero sacar ventaja? No tiene ningún sentido.

En las escenas artísticas, muchas amistades que parecen verdaderas, no lo son.

Es parte de lidiar con el ego del artista también. Que yo también tengo el mío, no te digo que no. Siempre se dice que tus amigos son esos que están cuando te va mal, pero yo creo tus amigos de verdad son aquellos que están cuando te va bien. Aquella persona que pueda celebrar tus éxitos contigo de manera genuina es tu amigo.

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