presentacion-del-lago-sunset
¿Moda, tendencia o una manera nueva de encontrar sentido?FREEPIK

Cuando la fe vuelve a la conversación: por qué los jóvenes hablan de espiritualidad

En medio de la ansiedad, el ruido digital y la búsqueda de propósito, cada vez más jóvenes hablan de sus creencias

En medio del ruido de internet -entre bailes, retos virales y videos de lifestyle- hay algo nuevo que está apareciendo con más frecuencia: gente exponiendo su fe. No desde la solemnidad de un templo, sino desde la intimidad de una cámara frontal. Actores como Mark Wahlberg o Jaime Llorente, cantantes como Justin Bieber o Rosalía, e influencers como Pablo Garna cuentan cómo la espiritualidad los ha sostenido en momentos de ansiedad, duelos o agotamiento emocional.

Muchos jóvenes escuchan esas historias y sienten algo familiar. Más que una conversación sobre religiosidad rígida, hablan sobre búsqueda, vulnerabilidad y sentido. A veces, es simplemente alguien diciendo: “No estaba bien… y la fe me ayudó a sostenerme”. SEMANA explora el sentido de esta acción, que muchos ya perciben como una tendencia.

Entre la esperanza y el bienestar

La psicóloga y comunicadora Cecilia Viteri con un magíster en psicotraumatología, observa ese fenómeno y nos ayuda a entender mejor el fenómeno. Para ella, estos mensajes conectan porque llegan justo donde duele. “Las redes difunden mensajes de fe que brindan alivio y una sensación de compañía en medio de la soledad y la ansiedad de la vida actual”, explica. “Para algunas personas, escuchar que alguien más atravesó la oscuridad y hoy tiene esperanza puede significar mucho”.

GEORGE LUCAS (6524218)

La jugada maestra de George Lucas: la decisión que reinventó el negocio del cine

Leer más

Pero su mirada es equilibrada y compasiva: “La fe puede marcar la diferencia -sobre todo en momentos difíciles-, pero el bienestar sostenible necesita procesos terapéuticos y acompañamiento cuando hace falta. La fe no reemplaza la ayuda: camina junto a ella”.

Viteri lo dice con una calidez especial: “La fe es confiar en el proceso, en el médico, en uno mismo… en la familia que sostiene. Es una actitud que invita a creer que sí es posible salir adelante”.

La palabra clave: coherencia

Esa sensibilidad también aparece en los testimonios de los jóvenes. Marco Chiluiza, ingeniero de 30 años, recuerda que creció en un ambiente religioso más rígido, pero algo cambió cuando encontró mensajes distintos en redes. 

“Mis cimientos siempre fueron los católicos tradicionales, pero una publicación hablaba de vivir la fe con alegría y autenticidad. Me hizo sentir que también se puede creer… sin dejar de ser uno mismo. Eso hizo match con mi modo de ser”.

Hoy, lo que más lo inspira no es la figura del influencer, sino la profundidad del mensaje: “Me toca mucho cuando el mensaje me invita a reflexionar de verdad. Cuando siento que no estoy solo en mis luchas”.

Emilia Ortega, periodista de 34 años, lo vive de manera similar. Para ella, la fe no es apariencia, sino camino cotidiano. “La conversión sincera se nota en la coherencia. No es dejar de disfrutar la vida, es vivirla con conciencia. Saber que cada decisión deja huella… y que Dios quiere que estemos bien para cumplir nuestra misión”.

Autenticidad vs. estrategia

Pero no todas las historias de fe compartidas en redes tienen el mismo origen. Viteri advierte con empatía: “Hay testimonios muy auténticos… y otros que se quedan en la superficie, incluso como estrategia de imagen. Cuando alguien expone traumas no elaborados, puede terminar lastimándose y confundiendo a quienes lo escuchan”. Habla del peso emocional que implica exponerse: “Contar algo íntimo en redes puede remover heridas. No siempre una persona está lista para procesar esa carga”.

Karla Morales, como profesora, lo percibe con claridad desde su experiencia espiritual: “Cuando es auténtico, se siente. La coherencia se respira en la forma de mirar, de hablar, de tratar a los demás. Y cuando es solo imagen, también se nota”. Aun así, reconoce algo profundo: “Incluso un mensaje imperfecto puede tocar un corazón. A veces, Dios se vale de caminos inesperados”.

El riesgo -coinciden- aparece cuando la fe se reduce a frases bonitas sin profundidad. Viteri lo explica con cuidado: “La vida emocional es compleja. Si dejamos la fe en slogans, perdemos la oportunidad de mirar lo humano en su totalidad. La salud mental requiere procesos, tiempo, acompañamiento… y respeto por la historia de cada persona”. Pero no pierde la esperanza: “La fe puede ser la puerta para pedir ayuda. Puede ser el impulso que permite dar el primer paso para sanar”.

La mirada crítica de los jóvenes

Jhon Burgos, estudiante de medicina, observa el tema con sensibilidad y criterio. “Me parece hermoso que algunos influencers se conviertan y compartan su experiencia. Eso puede acercar a otros jóvenes a la fe. Pero también hay quienes lo usan como negocio… y ahí es delicado”.

Su inquietud principal es comprensible: “Si no tienes guía, es fácil malinterpretar el mensaje. Puedes terminar confundido o manipulado”. Aun así, celebra lo bueno: “Cuando el mensaje es real, ayuda. El joven llama al joven… y eso hace que la fe se sienta más cercana”.

Para Viteri, el cambio no solo está en los discursos, sino en los espacios. Antes, la fe se compartía en comunidades presenciales; hoy también habita en pantallas, notificaciones y comentarios. “La digitalidad abre puertas, más acceso, menos barreras, pero también exige responsabilidad. No todo lo que emociona… necesariamente acompaña”. Su perspectiva invita a mirarlo con madurez.

Una búsqueda que vuelve

Quizás la pregunta ya no es si la fe está “de moda”, sino por qué vuelve a aparecer cuando la vida se vuelve intensa. Karla lo resume desde el corazón: “Todos tenemos un anhelo de algo más. Y tarde o temprano buscamos un lugar donde sentirnos acogidos”. En medio del ruido digital, la fe emerge como un espacio de pausa, de pregunta, de sentido. A veces discreta; a veces inesperada… pero siempre humana.

una-de-las-mujeres-quiere-regalar-navidad

Re-regalar en Navidad: dar una segunda vida a los obsequios que no quieres

Leer más

Viteri deja una última reflexión: “La fe no compite con la vida. Puede integrarse a ella como una compañía amorosa, consciente y esperanzadora. Sobre todo, cuando nos recuerda que no tenemos que transitar solos”.

La luz de Rosalía

El nuevo álbum de Rosalía, LUX, lanzado el 7 de noviembre, marca un giro profundo en su carrera: lejos de los ritmos urbanos y explosivos de Motomami (2022), se adentra en un terreno sinfónico, espiritual y reflexivo.

El título -Lux, que en latín significa "luz"- sugiere un viaje hacia lo íntimo y lo trascendente, a través de 18 canciones en 14 idiomas inspiradas en figuras femeninas, desde santa Rosa de Lima hasta la mística santa Hildegarda de Bingen, explorando temas que van de la devoción a la búsqueda de sentido en un mundo acelerado. 

Con arreglos orquestales y colaboraciones diversas, el disco rompe los moldes del pop al poner la palabra y el significado por delante de la música, convirtiendo cada canción en una pequeña meditación o confesión musical.

Lux ha sido recibido con elogios de críticos y expertos internacionales. Joshua Barone, del New York Times, destacó que Rosalía adopta “un compromiso maximalista” en este trabajo, casi como protagonizando una ópera. 

Alexis Petridis, de The Guardian, lo calificó como “lo más cercano a la música clásica que cualquier cosa que pueda encontrarse en las listas de éxitos”. Por su parte, la crítica recogida por ABC afirmó que la cantante “nunca ha sonado tan divina, casi celestial… este es, sin duda, el trabajo vocal más impresionante de su carrera”. 

Además, el musicólogo Daniel Gómez Sánchez señaló que Rosalía “no habla desde el dogma católico, sino desde una espiritualidad diversa… reinterpretando simbólicamente el bien y el mal”.

¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!