
La vía Cuenca–Molleturo suma al menos 15 puntos peligrosos
Deterioro y derrumbes la convierten en una ruta de riesgo y el MIT habla de una rehabilitación que no se ha contretado
La vía Cuenca–Molleturo–El Empalme se ha convertido en una ruta de alto riesgo para viajeros y conductores que se desplazan entre las provincias de Azuay y Guayas. Derrumbes, socavones y carriles cerrados son algunos de los problemas que presenta esta carretera, que registra un alto tránsito vehicular.
EXPRESO recorrió la vía desde Cuenca hasta el kilómetro 95 y, a lo largo del trayecto, identificó al menos 15 puntos que representan un alto riesgo para los conductores. En el camino deben sortear baches, caída de rocas, microdeslizamientos, derrumbes de gran magnitud, socavones, cierres parciales por material lodoso y acumulación de agua, además de falta de señalización y maleza que invade la calzada.

Durante el recorrido se detectaron problemas en los kilómetros 49, 68, 69, 71, 89, 90, 92 y 93. Sin embargo, las dificultades empiezan incluso antes de salir de Cuenca. En el kilómetro 10 hay grandes cráteres en el asfalto, mientras que en los kilómetros 46, 47, 58 y 62 se registran caídas de rocas, fallas geológicas y carriles parcialmente habilitados sin señalización preventiva.
Una vez que se abandona el Parque Nacional Cajas, la señalización vertical y horizontal es deficiente, pues está despintada, destruida o cubierta por la maleza que avanza hacia la vía.
A esto se suma el temporal que atraviesa la provincia del Azuay, con lluvias y neblina que hacen que esta carretera, de 113 kilómetros, ponga a prueba incluso a los conductores más experimentados.
Realidad que viven los conductores
Es el caso de Marco Álvarez, conductor profesional de la compañía Alianza, quien asegura que se necesita mucha precaución y mantenerse alerta durante todo el trayecto, ya que los problemas cambian constantemente.
“Cada día es un kilómetro diferente el afectado; por eso, a los daños que ya se conocen siempre se suman otros que siguen deteriorando la vía”, comentó.
Estas condiciones ya han provocado graves siniestros de tránsito. El conductor recordó que el último día del feriado de Carnaval uno de sus compañeros sufrió un accidente cuando su buseta, con 20 pasajeros a bordo, cayó a un precipicio.
Para Álvarez, el mal estado de la carretera no solo representa un riesgo al trasladar pasajeros, sino también mayores costos de mantenimiento para las unidades de transporte. “Normalmente se realiza una revisión mensual, pero en estas condiciones debemos hacer hasta tres mantenimientos al mes. Generalmente se dañan la suspensión, los neumáticos y otras piezas”, explicó.

Viajeros corren riesgos en la vía
Para los viajeros también se ha convertido en un desafío llegar a Cuenca o Guayaquil. Muchos no tienen otra opción cuando deben cumplir con trámites personales, trabajo o visitas familiares.
El guayaquileño Juan Quinde, radicado en Cuenca desde hace dos años, viaja al menos una vez al mes para visitar a sus padres en el Puerto Principal. Sin embargo, siempre lo hace con la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en la carretera. “La vía está muy deteriorada. Los carros saltan de forma brusca y hasta las maletas se caen. Además, el transporte debe ir más lento, lo que hace que el viaje se alargue unos 40 minutos más”, relató.
También hay visitantes que dicen asumir el riesgo de viajar a Cuenca para conocer sus atractivos turísticos. Xavier Arauz viajó con su hijo y un grupo de amigos por primera vez a la ciudad y no esperaba encontrarse con una carretera con derrumbes y tramos dañados.
“Cuenca es una ciudad muy bonita, pero la próxima vez vendremos en verano para no encontrarnos con sorpresas en la vía”, dijo.

Impacto económico en las actividades
El deterioro de la carretera también impacta a sectores como el turismo y el transporte en Azuay.
Ramiro Abril, gerente de los microbuses Alianza —que agrupa a cinco compañías de transporte—, señaló que en lo que va de 2026 han registrado una reducción del 20 % en el número de pasajeros que viajan entre Cuenca y Guayaquil.
“Las unidades ya no van llenas, pero debemos cumplir con las frecuencias. Tenemos 34 frecuencias diarias por el Cajas, y esta reducción sí nos está afectando”, sostuvo.
Por su parte, Juan Pablo Vanegas, presidente de la Cámara de Turismo del Azuay, señaló que la provincia se ve perjudicada al contar prácticamente con vías de verano, ya que en época de lluvias los problemas se multiplican y desincentivan las visitas. “Muchos temen quedarse varados en la vía o que, si logran llegar a la ciudad, no puedan regresar por algún derrumbe”, explicó.
Trabajos a la espera de su inicio
El ministro de Infraestructura, Roberto Luque, anunció el pasado 11 de febrero, en una rueda de prensa desde la Gobernación del Azuay, que el contrato para la rehabilitación de la vía ya había sido adjudicado y que, después del feriado, estaba previsto firmarlo e iniciar la intervención dos semanas más tarde.
Sin embargo, durante el recorrido no se observó la presencia de maquinaria en ninguno de los puntos con problemas. EXPRESO solicitó una entrevista con funcionarios del Ministerio, pero indicaron que revisarán si esta semana es posible agendarla.
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