
La cumbre de Miami no es ideológica. ¿Se puede creer?
Análisis| La pobreza de contenido de la cumbre Escudo de las Américas genera alertas internacionales sobre su efectividad
Aunque la presencia del presidente Daniel Noboa en la cumbre de Miami con Donald Trump y otros 12 mandatarios de derecha de la región ha sido usada por el aparato de propaganda del gobierno como un gran logro, ésta tuvo muy poco significado concreto. Si alguien se remite a la declaración escrita de Trump sobre esta iniciativa y a lo que se vio durante el fin de semana en que se desarrolló la cumbre, verá que no hubo un solo anuncio sobre estrategias, inversión en equipos militares u operaciones concretas.
Entre tanta vaguedad, lo más concreto fue una declaración escrita de Trump que se llama “Commitment to Countering Cartel Criminal Activity” que, traducido al español, sería “Compromiso con la lucha contra las actividades delictivas de los carteles”.
En ninguno de sus cuatro puntos señala acciones concretas más allá de lo que los Estados Unidos ya han hecho en la región: dar apoyo militar, ya sea logístico o de inteligencia. Pero nada que recuerde, en lo más mínimo, al Plan Colombia, que lanzó el presidente Bill Clinton en 2000.
La verdadera intención de la cumbre de Trump
Eso sí, en su último punto el documento de Trump dice algo que parece ser fundamental y que ya ha sido señalado por analistas internacionales como el verdadero centro de la iniciativa: el interés de los EE. UU. de que potencias ajenas a la región, que no sean la suya, tengan injerencia en ella.
En otras palabras, que China mantenga sus manos alejadas de la región. “Estados Unidos y sus aliados deberán mantener alejadas las amenazas externas, incluidas influencias extranjeras malignas provenientes de fuera del hemisferio occidental”, dice el cuarto punto del documento.
Este vacío de anuncios concretos de la cumbre se hizo evidente en el encuentro que Daniel Noboa tuvo en la mañana del lunes 9 de marzo en Radio Sucre. Ahí Noboa se explayó en explicaciones sobre la finalidad de este grupo de países reunidos en Mar-a-Lago, el hotel de propiedad de Trump.
Noboa negó que esta iniciativa, a la que originalmente se la llamó “Escudo de las Américas”, sea una alianza ideológica y que, más bien, está enfocada en el combate al narcotráfico, el terrorismo y la minería ilegal, entre otras actividades de los carteles criminales que actúan en la región. “No es una contraparte al Foro de São Paulo o al Grupo de Puebla”, dijo.

Noboa esbozó una explicación breve sobre cómo se relaciona el narcotráfico con la minería ilegal de oro y sobre cómo ese metal tiene en el mercado un retorno económico mejor que el de la cocaína.
Los vacíos de la cumbre
Noboa, sin embargo, no dio los detalles que una alianza internacional, así de anunciada, debería tener. ¿Montos? Nada. ¿Operativos? Ninguno. ¿Estrategia? Ninguna. ¿Objetivos? Los generales, como los del segundo punto de la declaración de Trump, que dice que “EE. UU. y sus aliados deben coordinar esfuerzos para privar a estas organizaciones del control territorial y del acceso a financiamiento o recursos necesarios para llevar a cabo sus campañas de violencia”, o lo que señala el tercero: “EE. UU. entrenará y movilizará a las fuerzas militares de los países socios para crear la fuerza de combate más eficaz posible con el fin de desmantelar a los carteles y su capacidad de exportar violencia o ejercer influencia mediante la intimidación organizada”.
La pobreza de contenido de la cumbre ha hecho que a nivel internacional aparezcan ya algunas alertas sobre su muy posible fracaso.
Expertos internacionales dicen que acuerdo fracasará; ¿por qué?
Chatham House, quizá el tanque de pensamiento sobre política internacional más prestigioso del mundo, fundado en Inglaterra en 1920, publicó el lunes 9 de marzo un análisis en el que sostiene que esta iniciativa muy posiblemente fracasará, básicamente, por tres razones.
La primera tiene que ver con el hecho de que es una alianza ideológica. La segunda es que el plan carece de detalles claros sobre cómo funcionará la cooperación, cómo se coordinarán las acciones militares o cómo se evitarán conflictos con la soberanía de los países participantes. Y la tercera según la cual las experiencias pasadas muestran que las iniciativas impulsadas desde Washington sin amplio consenso regional suelen fracasar o perder impulso rápidamente.
La doctrina Monroe actualizada
Hay otro detalle del que no habló Noboa en Radio Sucre, pero que expertos internacionales en geopolítica creen que es central a esta iniciativa: mantener a China fuera del continente. Es decir, una suerte de doctrina Monroe reseteada.
Según la doctrina Monroe, lanzada en 1823 por el presidente James Monroe, los EE. UU. no permitirían la entrada de potencias europeas al continente. De hecho, en medios y entre analistas estadounidenses han llamado a esta nueva versión la “doctrina Donroe”, por el nombre del actual presidente.
Otro tanque de pensamiento, Tomorrow’s Affairs, sostiene que el verdadero eje de esta iniciativa parida en Miami no es únicamente el de la seguridad, sino también el de la competencia geopolítica con China. El plan busca construir un bloque de países alineados con Washington para limitar la presencia económica china en sectores estratégicos como puertos, infraestructura, energía y redes digitales.
Para Noboa, en cambio, el Escudo de las Américas es quizá la herramienta política más importante -si no la única- que tiene actualmente: aparecer como aliado de la potencia militar más importante del mundo para combatir el problema que más preocupa a los ecuatorianos, la inseguridad. Del éxito que tenga esta iniciativa regional dependerá el futuro político del gobierno de Noboa. Habrá que esperar para ver quién tuvo razón.
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