
Suing se aferra al cargo y va a dar batalla hasta lo último |Por Martín Pallares
Análisis | Ante pedido de jueces y conjueces titulares, presidente de la Corte optó por una maniobra tan astuta como polémica
De todos los personajes involucrados, directa o indirectamente, en el escándalo de la Función Judicial que mantiene al país conmocionado, quien probablemente tiene el papel más triste y lamentable es José Suing, presidente de la Corte Nacional de Justicia.
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De haber sido un juez apreciado y respetado por sus colegas -lo que llevó a que se le encargara el cargo tras la renuncia de Iván Saquicela, en agosto de 2024- ha pasado a convertirse en una de las piezas más impresentables de la argolla de poder involucrada en lo que parece ser un caso mayor de apoyo judicial al narcotráfico.
Lo más reciente de Suing
El episodio más reciente en el que Suing ha terminado de pulverizar un prestigio que hoy es inexistente tiene que ver con la reunión del pleno prevista para el lunes 12, a las 16:30, en la que se tratará el pedido de renuncia presentado por diez jueces y tres conjueces titulares de la Corte Nacional.
El presidente se aferra al cargo en la Corte
Suing, aferrado al cargo con una desfachatez descomunal luego de haber sido el principal responsable de colocar a Mario Godoy como candidato a presidente del Consejo de la Judicatura -pese a sus notorios antecedentes como abogado de narcotraficantes y esposo de una abogada de narcotraficantes-, hizo una movida que confirma que se aferra al puesto como si una fuerza superior lo obligara a no renunciar y a seguir siendo parte del operativo de control de la justicia del que Godoy es pieza clave.
Ante el pedido de los 10 jueces titulares y 3 conjueces titulares, el presidente de la Corte optó por una maniobra tan astuta como polémica: convocó al pleno también a jueces y conjueces “principalizados” en los últimos meses, debido a la falta de selección de nuevos jueces nacionales.0
Estos “principalizados” han sido nombrados por el propio Suing y por Mario Godoy, a nombre del Consejo de la Judicatura, y les deben favores. Por ello, en los corrillos judiciales se da casi por hecho que no apoyarán el pedido de renuncia y sostendrán a Suing en el cargo. Aun así, está por verse si querrán sacrificar su prestigio y buen nombre para hacerlo.
Mientras tanto, el Gobierno, el Consejo de la Judicatura y el propio Suing han movido fichas para asegurar los votos en contra de la renuncia. Los jueces titulares que le retiraron la confianza sostienen que la convocatoria es ilegal, pues solo los jueces y conjueces principales pueden votar en el pleno. Lo contrario -afirman- permitiría que jueces provinciales, encargados provisionalmente, adopten decisiones que el Código Orgánico de la Función Judicial prohíbe en su artículo 198. Los “principalizados” y Suing alegan, en cambio, que el reglamento avala su participación.

Operativo para tomarse la justicia
El tema es crucial para quienes buscan frenar lo que se presenta como un operativo de toma de la justicia en beneficio del crimen organizado. La renuncia de Suing dejaría ese operativo con una pata menos, algo grave para el Gobierno, que ha tenido en este juez a su mejor aliado. Fue Suing quien incluyó dos veces el nombre de Godoy en la terna enviada al CPCCS para presidir el Consejo de la Judicatura, pese al escándalo público que ello generaba.
Tras estallar el caso Godoy, Suing dijo que no conocía sus antecedentes y que el “perfilamiento” no advertía nada. Un argumento patético si se considera que, cuando lo impulsó por segunda vez, ya existía una fuerte presión de la opinión pública para impedir su nombramiento. Incluso llegó a decir, en una entrevista, que estaba “atornillado” al cargo. Jueces y abogados que lo conocen aseguran que esta faceta es irreconocible en alguien que creían más correcto y responsable.
El penalista Felipe Rodríguez, quien destapó el escándalo de Godoy en una columna publicada en Primicias, escribió otra dedicada a Suing en la que confiesa que, de haberlo estimado, hoy solo siente decepción. “Es usted, y solamente usted, el causante de que ese oscuro personaje sea presidente del Consejo de la Judicatura. Es usted quien, por una cuestión básica de honorabilidad, pudo decir ‘no’ y evitar que este bochorno en la justicia del Ecuador siquiera comenzara”, le reprocha.
Los jueces y conjueces titulares que pidieron la renuncia de Suing barajan algunos nombres para reemplazarlo: la jueza Daniela Camacho; la jueza Enma Tapia, suplente de Suing; Katherine Muñoz; y el juez Marco Antonio Rodríguez. El gobierno y su aliado Consejo de la Judicatura ya han empezado a torpedear algunas de estas opciones, como la de Tapia, a quien se le abrió una investigación previa pocos minutos después de conceder una entrevista en Teleamazonas, la mañana del viernes 9 de enero.
El lunes, a las 16:30, se librará así la batalla final en la Corte Nacional. Suing tendrá para ese día, la colaboración del Gobierno que si no logra mantenerlo en el cargo, buscará otro perfil que le sirva como él lo hizo con tanta diligencia.
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