
Salud en riesgo: hospitales centinela de Ecuador afectados por brotes e inseguridad
Deterioro de unidades médicas debilita la respuesta sanitaria. La inseguridad y falta de recursos limita las pruebas de campo
Los hospitales centinela, que fueron decisivos durante la pandemia del covid-19 (centros de referencia designados para la detección temprana, atención y vigilancia de enfermedades infecciosas), vuelven a situarse en el centro del debate sanitario en Ecuador. Con la llegada del invierno, el país enfrenta el riesgo de nuevos brotes de leptospirosis, dengue, influenza, neumonías e infecciones respiratorias agudas, enfermedades que suelen intensificarse en esta época del año.
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No obstante, estos centros especializados operan actualmente con escasez de medicamentos, déficit de personal, falta de capacitación continua, limitaciones en los laboratorios y equipos médicos sin mantenimiento. En este escenario hay que considerar también la inseguridad en los alrededores, especialmente en Guayaquil, lo que restringe la realización de tamizajes, pruebas de campo y acciones de vigilancia epidemiológica. En total, Ecuador cuenta con 19 hospitales centinela.
Ante esta situación, EXPRESO solicitó una entrevista a la vicepresidenta María José Pinto, encargada de la cartera de Salud, para conocer las acciones del Gobierno frente a esta problemática. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se recibió una respuesta oficial.

Infecciones respiratorias: una problemática sin solucionar
Desde una mirada técnica, Andrés Corral, exsubsecretario de Salud, advierte que las lecciones que dejó la pandemia no se están sosteniendo. “El covid-19 permitió fortalecer ciertos hospitales para responder a infecciones, sobre todo respiratorias, y eso funcionó”, señala, al recordar que la figura de los hospitales centinela nació precisamente de esa experiencia.
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Sin embargo, alerta que este modelo requiere acciones concretas para mantenerse en el tiempo. “Se necesita garantizar personal suficiente, capacitación permanente y acceso oportuno a medicamentos básicos y vitales”, afirma, al proponer la reposición de partidas presupuestarias perdidas y la recuperación del talento humano desvinculado.
A ello se suma, según Corral, la necesidad urgente de invertir en mantenimiento. “La operatividad del equipamiento no supera el 60 %, sin rayos X, tomógrafos ni laboratorios funcionales es imposible manejar casos graves”, explica, y plantea priorizar recursos para infraestructura y tecnología sanitaria.
Por otro lado, desde un enfoque territorial, Lorena Piedra, experta en seguridad, sostiene que la seguridad hospitalaria no depende únicamente del Ministerio de Salud. “Los hospitales están dentro de circunscripciones donde los GAD tienen una responsabilidad directa”, puntualiza.
En ese sentido, considera que la solución debe enfocarse en la prevención comunitaria. “Iluminación, actividades culturales, escuelas deportivas y programas sociales ayudan a reducir la violencia alrededor de los hospitales”, sugiere como mecanismos para recuperar el espacio público.
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Washington Alemán
Asimismo, remarca que la articulación interinstitucional es clave. “Cuando municipios, ciudadanía y Policía trabajan juntos, disminuye la criminalidad y el personal de salud puede operar sin temor”, afirma, al advertir que reforzar la presencia policial sin fortalecer el tejido social no resuelve el problema de fondo.
Con esta mirada coincide Washington Alemán, director del Centro Infectológico y Neumológico Alemán Rodas, quien recuerda que los hospitales centinela forman parte esencial de la vigilancia epidemiológica. “Su ubicación en zonas densamente pobladas es acertada, pero probablemente ya no son suficientes”, advierte.
Como alternativa, propone fortalecer sus capacidades básicas. “Un hospital centinela debe contar con laboratorios clínicos y de microbiología equipados, además de los insumos necesarios para procesar muestras”. Y alerta que varios centros no cumplen siquiera con ese estándar mínimo.
Finalmente, Alemán subraya que la vigilancia no puede limitarse a la atención hospitalaria. “Se necesitan brigadas en territorio y vigilancia entomológica para enfermedades vectoriales; eso no se logra esperando al paciente”, concluye, al insistir en la necesidad de reforzar la atención primaria y comunitaria.
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