
Narancay Alto, sin obras que mejoren su calidad de vida
Esta zona urbana de Cuenca carece de veredas. El polvo, la basura y los malos olores son problemas diarios
Los habitantes de Narancay Alto han quedado relegados del adecentamiento de la parroquia Yanuncay. Este territorio pasó a ser zona urbana de Cuenca a partir del 2016, sin embargo, poco a cambiado su realidad.
La falta de espacios de recreación, la inexistencia de veredas, la acumulación de basura y calles de tierra son los problemas a los que se enfrentan las familias que habitan este barrio del sur de Cuenca.
Ofertas electorales que no se cumplen
Luis Tuba, habitante de la zona desde hace más de 45 años, recuerda que los ofrecimientos de autoridades se repiten en cada proceso de elecciones, pero que nunca se ha concretado la transformación real de la zona. “Yo vivo más de 45 años en este lugar y he visto como todo el sector de Narancay se ha transformado. Los otros barrios tienen sus calles pavimentadas, tienen parques e iluminación. Pero nosotros estamos en el olvido”, puntualizó.
Para los habitantes de Narancay Alto luchar contra el polvo -en época de verano- y contra el lodo -en época invernal- se ha convertido en su día a día. “Antes de acostarnos a dormir, hay que sacudir bien las cobijas y almohadas porque el polvo se asienta y nos enferma”, dijo Tuba.
Además, su única vía de acceso -cerca de 4 kilómetros- está llena de baches y no tienen aceras para dar seguridad a los peatones. Se los ve caminar al filo de la vía enfrentándose al riesgo de conductores que transitan a gran velocidad.

A esto se suma la condición deplorable de su plaza central, que es un espacio baldío de tierra y sin ningún tipo de adecentamiento. Esta misma zona es utilizada por los niños para jugar al fútbol con dos arcos viejos de hierro y también se transforma en caballeriza durante la fiesta de la escaramuza, una tradición ancestral que se mantiene viva en el barrio.
Rosa Morocho, quien vive más de 60 años en la zona, recuerda que la plaza siempre se ha mantenido en malas condiciones bajo el pretexto de que la tradición de la escaramuza se mantenga viva. “Pero los tiempos cambian, necesitamos una mejora y encontrar la forma de equilibrar la fiesta tradicional y con una mejora en nuestro estilo de vida”, comentó.
Para la mujer contar con un parque para los niños, con mobiliarios para que los adultos se ejerciten y con bancas que permitan disfrutar del espacio público de su barrio deben ser la prioridad.
Terreno para la fiesta tradicional
En este sentido, el presidente del GAD Parroquial de Baños, Wilson Jácome, dio a conocer que entregaron a Narancay Alto un terreno en la zona de Uchuloma para que se desarrolle ahí su fiesta tradicional de la escaramuza, pese a que este barrio ya no pertenece a la parroquia rural desde 2016.
“El problema no es la tradición, sino irse adaptando al cambio de la ciudad. Existen formas en las que se puede seguir conservando (la fiesta), pero hay que también atender las necesidades de quienes viven alrededor de la plaza que son afectados cada que se desarrolla la escaramuza. Se forma una nube de polvo, el mal olor de los deshechos de los caballos y la basura son cosas que deben soportar los ciudadanos por varios días”, puntualizó.
Otra necesidad urgente de este sector es la falta de transporte urbano. Los buses que existen transitan por la Panamericana Sur, a cuatro kilómetros de la plaza central.
Municipio avanza a paso lento
La Fundación Municipal El Barranco desarrolla un proceso de participación ciudadana con la comunidad para desarrollar un anteproyecto de intervención en Narancay Alto.
Gabriela Barzallo, gerente de la Fundación, informó que a lo largo de este 2026 se trabajará con la comunidad en la priorización de las necesidades, que son varias y que parten incluso de un tema de tradiciones.
En el anteproyecto se incorporarán incluso las necesidades más básicas como es el trazado del alcantarillado de la zona, la mejora de algunas vías, iluminación pública y construcción de su plaza.
Este trabajo se lo está desarrollando desde cero, pese a que la institución cuenta con un proyecto que fue elaborado hace 10 años; sin embargo, la funcionaria aseguró que el mismo no cuenta con la aprobación de toda la comunidad. “Para nosotros es importante tener la aceptación de toda la comunidad. No podemos dejar de lado la tradición de la zona y buscarnos la forma de incluir todo”, sostuvo.
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