
La tecnología policial contra el crimen que aún no despega
Un dispositivo QR, cámaras y botones de pánicos en zonas inseguras Funcionan con análisis de riesgos y patrones delictivos
Casi dos meses después de que el Gobierno presentara un sistema de códigos QR para registrar recorridos policiales y receptar denuncias en tiempo real, la iniciativa aún no muestra resultados verificables.
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La herramienta, diseñada para reforzar la presencia policial en zonas con alta incidencia delictiva y acelerar la respuesta ante emergencias, no ha evidenciado impactos concretos en la reducción de muertes violentas ni en la desarticulación de estructuras criminales.
Un nuevo lanzamiento
En medio de ese panorama, la Policía lanzó ahora el Sistema Nacional de Cámaras y Botones de Pánico Integrados al ECU-911, orientado a locales comerciales y pequeños negocios.
El objetivo es ofrecer una reacción inmediata ante delitos mediante su conexión directa con la red nacional de videovigilancia. Sin embargo, la introducción de un nuevo dispositivo reabre una pregunta recurrente: ¿estas herramientas pueden generar cambios sostenibles o responden a la presión social por resultados inmediatos?
Para Mario López, analista colombiano en seguridad urbana, la respuesta no está en la tecnología sino en la estrategia. “Las herramientas pueden ser útiles, pero si no hay inteligencia policial, investigación criminal y control territorial, cualquier sistema termina convirtiéndose en un accesorio más. La tecnología no compensa la falta de personal ni la debilidad institucional”, sostiene.
Una lectura complementaria la aporta Yan Cornejo, directora de la Academia Cibers, quien identifica fallas estructurales en la implementación del sistema de códigos QR.
Según explica, la ausencia de diagnóstico previo, la limitada adopción por parte del personal operativo y la falta de métricas transparentes reducen la efectividad de cualquier plataforma. “Las herramientas tecnológicas funcionan mejor cuando están alineadas con un análisis riguroso de riesgos, patrones delictivos y capacidades reales del personal”, señala.

Una perspectiva neurocientífica
Desde una perspectiva neurocientífica, añade que la utilidad de estos sistemas depende también de la percepción social: “Funcionan si la ciudadanía los siente simples, confiables y capaces de generar impacto en su seguridad emocional. Si el ciudadano no percibe una respuesta rápida o visible, el sistema pierde credibilidad”.
Sobre el nuevo mecanismo de cámaras y botones de pánico, López advierte que su valor real dependerá de la capacidad de reacción del ECU-911 y de la Policía. “Una cámara que graba un delito pero no activa una respuesta inmediata pierde su sentido”, afirma.
En la misma línea, Carlos Aguirre, asesor en seguridad ciudadana, considera que este tipo de anuncios suelen aparecer en momentos de alta presión pública. “El Gobierno busca mostrar acción frente al avance de las economías criminales, pero sin una política de seguridad articulada, estas herramientas pueden convertirse en ‘manotazos de ahogado’ que tranquilizan momentáneamente a la ciudadanía, pero no modifican la estructura delictiva”, señala.
El posible alcance del sistema
Pese a las dudas, los expertos coinciden en que el nuevo sistema podría mejorar la documentación de hechos violentos, la trazabilidad de emergencias y la protección de comerciantes, siempre que exista un protocolo de reacción claro y operativo.
No obstante, insisten en que la tecnología, por sí sola, no reducirá la violencia. Cornejo subraya que la videovigilancia requiere estándares técnicos robustos -como ISO 27001 y 22301- que garanticen continuidad operativa, cifrado y protección frente a intentos de sabotaje digital.
“La reacción oportuna debe convertirse en regla, no en excepción. Esto implica procedimientos definidos y equipos entrenados para tomar decisiones con baja carga cognitiva y celeridad imparcial”, explica. Y añade un factor clave: la confianza del usuario. “El comerciante solo activará un botón de pánico si está seguro de que la respuesta será inmediata. Sin confianza, la tecnología no se usa; con confianza, se vuelve en herramienta poderosa”.
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