
Elecciones seccionales: ADN y el reto de las figuras locales por fuera de Noboa
Falta de cuadros exigirá alianzas con figuras locales. El Gobierno se vuelca a las provincias previo al año electoral
La ministra de Gobierno, Nataly Morillo, ha insistido en un mensaje desde finales de 2025: 2026 será un año de presencia en territorio. Esta idea de fortalecer el trabajo territorial surge en un momento clave: el inicio del año electoral con miras a las elecciones seccionales de 2027.
(NO TE PIERDAS: "Burro curtido": Así fue la intervención de Castillo que suspendió el Pleno)
Morillo reiteró ese planteamiento ayer, durante una entrevista en Teleamazonas. Al cierre del diálogo señaló: “Este año vamos a tener un modelo de gestión de territorio con resultados”. En el tablero político actual, ADN controla el Ejecutivo y el Legislativo, pero, más allá de alianzas puntuales, no tiene injerencia directa en los gobiernos descentralizados.
De hecho, el Gobierno de Daniel Noboa mantiene una confrontación directa con el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, y con el alcalde de Quito, Pabel Muñoz. Además, asambleístas de su bancada, así como ministros de Estado (entre ellos la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano), han tenido choques con Cristian Zamora, alcalde de Cuenca.
El reto de proponer figuras locales
En ese contexto, el movimiento oficialista enfrenta el desafío de proyectar figuras locales más allá del impacto de Daniel Noboa como referente nacional. Y es en este punto que, según el analista político Esteban Ron, ADN presenta dificultades importantes.
“ADN es aún un fenómeno político en construcción. Todavía no se observan liderazgos fuertes en lo local. Existe la hegemonía de una sola figura interna (Daniel Noboa), que apela al arrastre de su imagen”, dijo.
Para el también analista político Daniel Crespo, otro problema evidente del movimiento oficialista es la falta de cuadros. “Hay una centralidad muy marcada en la figura de Noboa. Todo se articula alrededor de él, incluso por encima de un fenómeno ideológico de base. El movimiento está estructurado en función de él hasta en términos financieros”.
La estrategia en territorio
En ese escenario, el Gobierno puso en marcha una estrategia de desplazamiento hacia los cantones, con el objetivo de sentar bases en las provincias. La primera etapa se desarrolló en Manabí y Santa Elena.
El primer acercamiento de Morillo fue con los transportistas en Manabí. Ese encuentro quedó pactado a finales de 2025 como parte de la reactivación de la mesa de seguridad.
La ministra de Gobierno @natalymorillos lideró la #MesaTerritorial de #Manabí📍coordinando acciones concretas junto a más de 40 instituciones gubernamentales por el bienestar de la provincia.#ElNuevoEcuador pic.twitter.com/CqlCp5a7i0
— Ministerio de Gobierno Ecuador (@MinGobiernoEc) January 7, 2026
Esa instancia se conformó tras la eliminación del subsidio al diésel y el inicio del pago de compensaciones al sector del transporte. El tema no es menor, pues está en juego la definición del precio de los pasajes, que, al menos en los cantones, es competencia de los municipios.
El Gobierno también abordó el tema de seguridad, uno de los principales problemas de la provincia. Además, la agenda incluyó reuniones con sectores productivos, como el pesquero.
En medio de la ausencia de Noboa, quien se encuentra con licencia por asuntos personales, la vicepresidenta María José Pinto asumió un rol activo. Ayer instaló el primer gabinete sectorial de lo social en Santa Elena.

En ese espacio se revisó “la implementación de los programas sociales”, según informó la secretaria de la Administración Pública, Cynthia Gellibert.
La presencia de Gellibert no es relevante únicamente por su cargo en el Ejecutivo. Tras los resultados de la consulta popular de 2025, ADN la designó directora nacional del movimiento, con la mirada puesta en los comicios seccionales de 2027.
Para Crespo, el Ministerio de Gobierno tendría un rol clave en el proceso de sentar bases en lo local. Por eso se requiere de una figura con una fuerte capacidad de negociación.
“Una capacidad de negociación que debe verse sobre el terreno. Pero, en lo personal, me da la impresión de que ni Morillo ni Gellibert son esa figura. Y eso es algo que podría repercutir de forma negativa en el movimiento ADN, porque se necesitarán alianzas, incluso para echar mano de figuras externas”, argumentó.
Así, el próximo proceso electoral pondrá a prueba a ADN más allá del gobierno central.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!