
Lucha inicia operaciones en Ecuador para impulsar startups de impacto social
Lucha llega a Ecuador con el respaldo de BID Lab para conectar startups de impacto social con redes de inversión rentables
La organización Lucha, respaldada por el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Lab), ha oficializado el inicio de sus operaciones en Ecuador. A través de una alianza estratégica con la red de empresarios REF, la entidad busca configurar un ecosistema de inversión de impacto que identifique y potencie emprendimientos financieramente rentables que, a su vez, contribuyan al cierre de brechas sociales y ambientales en el país.
Desde inicios de marzo de 2026, el cofundador y director ejecutivo de la organización, Yoel Chlimper, se encuentra en Guayaquil manteniendo reuniones con los primeros aliados estratégicos de este proyecto. Lucha no se define como un fondo de inversión tradicional ni como una organización sin fines de lucro, sino como una cofundadora y aceleradora que prepara estratégicamente a las startups para ser compatibles con el capital internacional, conectándolas con inversionistas comprometidos con el cambio estructural en América Latina.
Entrevista: Yoel Chlimper, Director Ejecutivo de Lucha
¿Qué es exactamente Lucha y qué la diferencia de un fondo de inversión tradicional o de una aceleradora convencional?
Yoel Chlimper: Lucha identifica fundadores y empresarios de impacto; es decir, personas que buscan sacar adelante su negocio, pero que a la vez contribuyen al cierre de una brecha social y ambiental. Por ejemplo, puede ser un empresario que fabrica prótesis para amputados o uno que se asocia con comunidades rurales para exportar productos al extranjero. En cualquier caso, son empresas que poseen rentabilidad financiera pero que también cierran brechas que, como sabemos, abundan tanto.
Nos diferenciamos de un fondo partiendo de la premisa de que Lucha no es un fondo, sino un catalizador y un cofundador de impacto. Nos asociamos con esos empresarios aportando una serie de trabajos en estrategia comercial, medición de impacto, desarrollo de capacidades de liderazgo y conexiones. También inyectamos capital a través de nuestro Fondo Luchante; queremos convertirnos en el mejor socio posible para los emprendedores de impacto del Ecuador y de América Latina.
¿Cómo llegó BID Lab a respaldar a Lucha y qué significa ese aval para las empresas que se asocian con ustedes?
Y.C.: Somos aliados del BID Lab, quien desde hace unos meses nos seleccionó para escalar el impacto de Lucha e identificar juntos a más "empresas en las que el planeta invertiría". También somos aliados de REF, una red de más de 3.000 miembros entre gerentes y dueños de empresas en 25 países, quienes terminan siendo mentores e inversionistas de quienes se asocian con nosotros. Entre BID Lab y REF se multiplica el efecto de Lucha, generando un contexto más fértil para que los proyectos crezcan.
Creo que tanto REF como BID LAB, fundaciones como Anglo American Foundation en Londres apostaron por nosotros porque vieron un socio para multiplicar su impacto. Lucha no es el único en buscar esto; en Ecuador, la Junta de Beneficencia es un caso notable de capital al servicio del cierre de brechas. Lo que Lucha aporta, que usualmente no existe, es una metodología para identificar proyectos que aún son muy pequeños, pero con potencial de generar impacto, acompañándolos para desbloquear su verdadero potencial.

¿Qué tipo de emprendedores busca Lucha en Ecuador y cuál sería el perfil ideal de un proyecto
para asociarse?
Y.C.: Partimos de la premisa de que Lucha no invierte en empresas, sino que se asocia con fundadores; nuestra naturaleza es cofundadora. Por ello, lo que más valoramos son las características del fundador: su orientación al impacto, su obstinación con cerrar brechas sociales o ambientales y sus capacidades extraordinarias de liderazgo.
En cuanto a las empresas, buscamos proyectos en estadio temprano; no son solo una idea, sino que ya cuentan con un piloto y han comenzado a generar impacto, pero necesitan un socio para escalar. En Ecuador existe una cultura de preocupación por el prójimo; hay muchos empresarios que inician proyectos no solo por rentabilidad, sino por contribuir a la sociedad. Es natural venir aquí porque sabemos que encontraremos tanto a esos fundadores como a inversionistas interesados en que el impacto social sea parte de su decisión de hacer empresa.
¿Cuál es el rol concreto de REF Guayaquil en este proyecto y qué aporta la comunidad
empresarial ecuatoriana?
Y.C.: REF es clave para nosotros; nos vienen acompañando desde nuestros inicios hace cinco años. Tratándose de una red de más de tres mil miembros, de los cuales aproximadamente 300 están en el Ecuador, tener su soporte es fundamental. Si identificas un proyecto de impacto en estadio temprano, como un emprendedor de prótesis para amputados de bajos ingresos, poder contar con el apoyo del gerente general de una cadena de clínicas es determinante. Naturalmente, cada miembro de REF vuelve más probable que estos proyectos de impacto pasen de un estadio anecdótico a ser estadísticamente significativos en la resolución de los problemas que buscamos atacar.
Cuéntenos sobre los casos de éxito más representativos de Lucha. ¿Qué resultados concretos han logrado?
Y.C.: Son muchos y no me daría el tiempo para explicarlos todos, pero por ejemplo, nos hemos asociado con un fundador extraordinario en Chile llamado Álvaro, cuya startup BraveUp vende una solución a los colegios para identificar y minimizar la violencia escolar. Como imaginarán, la violencia escolar afecta la capacidad de aprendizaje y la experiencia de los niños y adolescentes.
Álvaro y su equipo han creado una plataforma con inteligencia artificial que ayuda a los profesores a identificar en qué zonas del colegio o en qué relaciones puede estar habiendo un riesgo de violencia y, por lo tanto, intervenir a tiempo. Los colegios contratan esta herramienta y, por tanto, es rentable para BraveUp como empresa; pero a la vez, cada institución que suma esta herramienta está protegiendo a los niños de hoy para crear mejores adultos mañana. Es un excelente ejemplo del punto de encuentro entre el negocio y el impacto.
¿Cómo funciona el modelo financiero del Fondo Luchante y qué retornos pueden esperar quienes invierten?
Y.C.: El Fondo Luchante es un vehículo de inversión estructurado para que los inversionistas latinoamericanos que deseen un retorno financiero y, a la vez, contribuir al impacto social y ambiental, puedan hacerlo sin recurrir a una donación. Es decir, es una inversión con retorno. Los beneficios dependen de la capacidad de los proyectos para crecer y convertirse en buenas empresas, con el apoyo de nuestra red de aliados.
Invertir en este fondo es una apuesta de largo plazo en lo financiero, pero con resultados de impacto desde el primer día: por ejemplo, se comienzan a vender más prótesis a amputados en Ecuador de inmediato.
Como caso reciente, nos asociamos con un emprendedor boliviano y, tras un par de años, un inversionista en México ha valorado la compañía al doble de lo que entramos. Esto significa que Lucha y sus inversionistas han visto multiplicado por dos el valor de su inversión. En prácticamente todas las empresas en las que ha entrado Lucha ha habido una revalorización, y eso es solo el principio.
En un contexto donde el impacto social y el retorno financiero a veces parecen incompatibles,
¿cómo logra Lucha hacer que convivan?
Y.C.: Lucha identifica a los innovadores y emprendedores de América Latina cuyos proyectos ya demuestran que la intersección entre negocio e impacto no es utópica. Nosotros proponemos un contexto para que esas semillas florezcan. Lucha no hace magia; quienes hacen magia son los fundadores de impacto que dedican su vida a esto. Lo que hacemos es catalizar, acompañar y disfrutar el camino al lado de estos extraordinarios emprendedores.
¿Qué papel juega la narrativa —el storytelling— en el modelo de Lucha? ¿Por qué dedican tanto
esfuerzo a contar historias?
Y.C.: El storytelling es clave. Podrías tener un proyecto muy bello, pero si no está bien contado, probablemente no atraiga clientes ni inversionistas, y su impacto no podrá crecer. Si te vendo una prótesis, es información racional. Pero si te cuento la historia de Claudia, una clienta que ahora representa a su país en los Juegos Paralímpicos gracias a esa prótesis, esa historia conmueve y convoca. El storytelling no es marketing; es una llamada para que las personas que harán más probable el éxito de tu proyecto se acerquen con curiosidad y ganas de participar.
¿Qué les diría a los empresarios y empresarias de Guayaquil que están considerando vincularse con Lucha, ya sea como inversionistas o como emprendedores de impacto?
Y.C.: A todos los aliados que tengan la intuición de que pueden usar sus capacidades al servicio del impacto en un formato empresarial privado, les digo que aquí estamos. Lucha ha llegado a Ecuador con todas las ganas de sumar fuerzas y construir juntos empresas en las que el planeta invertiría. Guayaquil tiene una comunidad empresarial muy sólida y unida; si logramos que adopten este proyecto como una prioridad colectiva, identificaremos decenas de empresas de impacto que afectarán positivamente la vida de millones de ecuatorianos y protegerán ecosistemas naturales que hoy están en riesgo. El objetivo es multiplicar el impacto juntos.
¿Cuál es la visión de largo plazo de Lucha y cómo encaja Guayaquil en esa visión?
Y.C.: Abrimos operaciones en las ciudades latinoamericanas donde vemos mayor potencial de impacto; por eso estamos en Guayaquil. Nuestro objetivo a largo plazo es contribuir al "milagro latinoamericano". Nuestra hipótesis es que serán los innovadores, la nueva generación de empresarios de impacto, quienes van a cerrar las brechas sociales y ambientales de esta región. Lucha quiere contribuir a que ese milagro ocurra, y estoy seguro de que con los aliados en Ecuador lo vamos a lograr.
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