
Loja apuesta por el café de especialidad para fortalecer su identidad y economía
La Ruta del Café une a cafeterías, productores, consumidores y visitantes para posicionar al café lojano hasta en el exterior
Loja decidió convertir su tradición cafetera en una política de desarrollo económico, cultural y turístico. La Ruta del Café, impulsada por la Prefectura de esa provincia, dejó de ser una iniciativa simbólica para consolidarse como un circuito que articula cafeterías, productores, consumidores y visitantes, en un momento en que el café ecuatoriano busca reposicionarse dentro y fuera del país.
La primera fase del proyecto integró a 20 cafeterías de especialidad de la ciudad, seleccionadas tras un proceso de capacitación técnica que superó las cien horas. Barismo, métodos de extracción, atención al cliente e idiomas formaron parte de un programa diseñado para garantizar que cada taza represente la calidad del café lojano y su historia productiva.
Para el prefecto de Loja, Mario Mancino, el objetivo ha sido claro: que el café funcione como un sistema de promoción territorial y no solo como un producto de consumo. “Detrás de una taza hay productores, fincas, viveros y una forma de producir sostenible que queremos mostrar”, explicó durante una entrevista con EXPRESO.
Los primeros resultados económicos confirmaron el potencial del modelo. En pocos meses, las 20 cafeterías de la Ruta del Café registraron un movimiento superior a $ 115.000, generado únicamente por la venta de tazas de café. En algunos establecimientos, las ventas crecieron entre un 25 % y un 200 %, cifras que, según Mancino, superaron las expectativas iniciales y reforzaron el interés de los emprendedores por consolidar el circuito urbano. El impacto se reflejó en la respuesta ciudadana: más de 10.000 pasaportes fueron distribuidos y se colocaron cerca de 19.000 sellos, un indicador de la apropiación local del proyecto.
La producción de café en Ecuador
Este impulso urbano se conecta con un contexto nacional marcado por tensiones estructurales en el sector cafetalero. En Ecuador, su producción cayó de manera sostenida en las últimas décadas y hoy no alcanza para cubrir el consumo interno, según ha declarado Anecafé, la Asociación Nacional Ecuatoriana de Café.
Aun así, el país mantiene presencia en el comercio internacional, principalmente a través de café industrializado. En 2024, las exportaciones cafeteras bordearon los $ 145 millones, con un crecimiento cercano al 19 % respecto al año anterior, impulsadas por la demanda externa y por una mayor valorización del café de especialidad.
En ese escenario, Loja representa una excepción estratégica. La provincia concentra una de las producciones más reconocidas de café arábica de altura, con variedades premiadas en concursos nacionales e internacionales. El enfoque no está en el volumen, sino en la diferenciación, la trazabilidad y el valor agregado. La Ruta del Café se apoya en formar consumidores informados, fortalecer el mercado interno y crear vínculos directos entre la ciudad y el campo.
El proyecto no se detiene en las cafeterías. A partir de 2026, la Prefectura prevé una segunda etapa orientada al agroturismo, con al menos trece fincas cafetaleras que recibirán capacitación para ofrecer recorridos productivos y experiencias de degustación en territorio rural. La meta es que quienes visitan Loja puedan conocer todo el proceso, desde el cultivo hasta la taza, y que los productores incorporen nuevas fuentes de ingreso.
Loja apuesta por el café arbolado
Este despliegue se articula con un plan provincial de reforestación productiva. Loja apuesta por el café arbolado, un sistema sostenible que combina cafetales con especies forestales. Para 2026, la provincia contará con más de dos millones de plántulas de café, producidas en 21 viveros activos, con semillas certificadas y acompañamiento técnico. La estrategia busca renovar cafetales, mejorar la productividad y consolidar una identidad ambiental asociada al café de especialidad.
Asimismo, en los próximos días se lanzará una aplicación móvil oficial de la Ruta del Café. La plataforma permitirá ubicar cafeterías, puntos de venta, fincas, viveros y novedades del sector, integrando la experiencia urbana y rural en un solo sistema de información. La intención es facilitar el recorrido a turistas y consumidores, y fortalecer la visibilidad del ecosistema cafetero lojano.
Para Mancino, la diversidad cafetalera de Loja es la base para competir en el segmento de cafés de especialidad a escala global.
Loja ofrece un café presidencial o de alto estandar
Diego Paladines, antropólogo social, explica que el café de especialidad es un nicho de mercado que tiene parámetros bastante exigentes. “El café de Loja, en las tasaciones para evaluar su calidad, supera los 90 puntos, que significa que es un café presidencial o de alto estandar”.
Este resultado, según Paladines, responde a que en los últimos 15 años se ha reorientado la producción hacia este tipo de café, en el país. Para dar este paso en Loja fue necesario, por ejemplo, implementar innovaciones técnicas en su semilla, en los métodos de producción, de cosecha, postcosecha, que han elevado la calidad del café lojano. Además, incide su geografía, el ecosistema y la dedicación de los productores.
El avance en su producción se explica también por el paso del café genérico a uno con identidad territorial: “Ya no es solo café; hablamos de café de Loja, café de Vilcabamba, de microzonas con características organolépticas propias”, señala Rodrigo Gómez de la Torre, presidente de la Cámara de Agricultura de la Primera Zona, al destacar que este tránsito permite construir marca, fidelidad del consumidor y sostenibilidad.
El café de especialidad amplió el conocimiento del público
En ese marco, la Ruta del Café se consolida cuando la ciudadanía se apropia del proyecto y lo incorpora a sus hábitos de consumo.
Esa apropiación se verifica en la experiencia cotidiana de las cafeterías que integran la ruta. Diego Pasquel, de Frank Delicatessen, señala que la iniciativa tuvo un impacto cultural y económico inmediato: aumentó la afluencia de clientes interesados en el café de especialidad lojano y amplió el conocimiento del público sobre su diversidad y calidad.
“La respuesta ha sido entusiasta; muchos clientes nos dicen que han descubierto nuevas experiencias gracias a la Ruta del Café”, afirma. Para Pasquel, el proyecto permitió conectar con la comunidad y aportar al impulso de la cultura cafetera de Loja.
De cara a la siguiente etapa, Pasquel subraya la necesidad de fortalecer el proyecto con cooperación público-privada, ampliar la participación de actores locales y nacionales e incorporar el agroturismo como componente estructural.
"Somos la primera generación de cafeterías de especialidad de Loja que agrega valor en cada segmento de la cadena”, sostiene y remarca que la sostenibilidad dependerá de procesos rigurosos de selección y supervisión de calidad, así como de educación y capacitación permanentes. La invitación, concluye, es abierta: visitar Loja, conocer su café de especialidad y sumarse a una red que demuestra cómo la colaboración puede convertir un producto en identidad compartida.