
Pugna comercial entre Ecuador y Colombia, con tensión y efecto binacional
El anuncio de gravar un arancel del 30 % a sus productos amenaza con encarecer medicinas e insumos industriales
Más de $ 2.700 millones en comercio bilateral corren riesgo si Ecuador y Colombia ejecutan una escalada arancelaria que amenaza con desintegrar 40 años de libre comercio andino. La gravedad de la situación llevó al secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Gonzalo Gutiérrez Reinel, a intervenir de emergencia solicitando “la postergación de las medidas anunciadas” y ofreciéndose como mediador, según comunicado oficial emitido desde Lima.
El conflicto estalló cuando el presidente Daniel Noboa anunció desde Davos una “tasa de seguridad” del 30% a importaciones colombianas, que entraría en vigor en febrero. Una medida que hizo reaccionar a Colombia, diciendo que aplicará igual arancel a 20 productos ecuatorianos valorados en $250 millones y que además suspendería exportaciones eléctricas.
“Hay que diferenciar dos cosas porque las medidas tienen impactos diferentes”, explica Alexandra Mosquera, directora de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Colombiana (Camecol). “Ecuador cobraría una tasa del 30% directamente en aduana. Pero Colombia aplicaría un arancel del 30% que, al generar una nueva base de cálculo, también incluiría el IVA colombiano del 19% sobre ese precio incrementado”.
La diferencia es significativa: mientras los productos colombianos subirían 30% en Ecuador, los productos ecuatorianos se encarecerían aproximadamente 49% en Colombia. “Lo uno es una tasa simple, lo otro es un arancel que genera impuestos adicionales”, aclara Mosquera. Esta asimetría penalizaría más a las exportaciones ecuatorianas, que ya compiten con márgenes ajustados.
Los $1.717 millones importados de Colombia entre enero-noviembre 2025, según Fedexpor, se encarecerían inmediatamente si se ejecuta la medida. El 47% corresponden a “insumos utilizados para la producción”, lo que multiplicaría el impacto inflacionario. “Se importarían $120 millones en medicamentos, productos de higiene, insecticidas, partes de vehículos más caros. Si no se pudiera reemplazar el producto, las compañías tendrían que despedir gente”, advierte Patricio Alarcón, expresidente de la Cámara de Comercio de Quito.
Integración en riesgo
Francisco Rivadeneira, exministro de Producción, analiza el potencial daño a la integración empresarial: “En el comercio entre los dos países hemos logrado llegar a la última etapa de la internacionalización, donde las empresas no solo exportan sino que se instalan físicamente en el país vecino. Ya tenemos empresas ecuatorianas y colombianas con operaciones, plantas y oficinas instaladas en el otro país, que hacen inversión extranjera directa, contratan empleados locales y se integran a las economías. Son inversiones importantes y significativas en ambos lados.”
El experto advierte que “si esto se extendiera, afectaría a esas empresas instaladas en ambos lados y tendría un efecto negativo para que otras empresas se instalen tanto en Ecuador como en Colombia.” Ecuador recibió apenas $9 millones en Inversión Extranjera Directa de Colombia en 2024, el 4% del total, evidenciando la fragilidad de estos vínculos que se deteriorarían más.
Mientras las empresas binacionales sufrirían por las barreras, las exportaciones ecuatorianas perderían competitividad de forma drástica por el arancel colombiano del 30% más IVA.
Mosquera identifica vulnerabilidades extremas en productos donde Ecuador tiene dependencia casi total del mercado colombiano: “Colombia concentra el 99% de las exportaciones ecuatorianas de arroz, el 95% de desperdicios de papel y cartón.” Los productos más vulnerables incluirían grasas y aceites vegetales ($102 millones), atún ($97 millones), madera ($75 millones) y camarón ($63 millones).
Según comunicado conjunto de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) y la Cámara de Industrias del Ecuador (CIP), el intercambio bilateral de $2.800 millones presenta “importante complementariedad, particularmente en sectores industriales clave como energía, medicamentos, agroindustria”. Las organizaciones advirtieron sobre los “efectos que podrían tener sobre consumidores y sectores de ambas economías”.
Rivadeneira destaca que “una parte importante de exportaciones hacia Colombia provienen de pequeñas y medianas empresas. Habría que evitar afectar a ese sector que ya es bastante sensible por la situación económica compleja.” Más de 580 empresas ecuatorianas están vinculadas al flujo comercial con Colombia.
El precedente de 2018 genera alarma. “Se aplicó una tasa similar. Finalmente perdimos en el Tribunal Andino y nos tocó devolver ese valor de los aranceles e inclusive el lucro cesante”, recuerda Rivadeneira. Mosquera confirma: “El Estado ecuatoriano tuvo que compensar los valores cobrados en exceso.”
Colombia podría activar el “mecanismo de acción de incumplimiento” ante la CAN. “Las probabilidades de que Ecuador pueda defender esto ante la Comunidad Andina son bastante escasas”, analiza Rivadeneira, explicando que las excepciones de seguridad requieren demostrar relación directa entre productos específicos y amenazas de seguridad nacional.
“Si esto no se resolviera, entraríamos en una guerra comercial. En las guerras comerciales nadie sale ganando”, concluye Rivadeneira, advirtiendo sobre el “peor de los escenarios posibles.” La expectativa es “que rápidamente se reúnan, lleguen a algún acuerdo en el tema de seguridad” antes que la crisis destruya décadas de integración andina construida desde 1984.
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