
Impacto de la jornada laboral flexible en la productividad de las empresas en Ecuador
El Acuerdo Ministerial establecería el cambio de jornada laboral de 8 a 10 horas al día, con más días de descanso
Aunque aún no se ha publicado en el Registro Oficial y el ministro de Trabajo, Harold Burbano, ha indicado que la propuesta aún debe ser aprobada por el Consejo de Salarios, existe un acuerdo ministerial desde el Gobierno que permite distribuir las 40 horas semanales en cuatro o cinco días, permitiendo jornadas de trabajo de 10 y 12 horas al día.
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Se trata del Acuerdo MDT-2026-046 que introduce la llamada “jornada eficiente para el desarrollo”, una nueva forma de organizar el tiempo de trabajo, y otros cambios sobre turnos y horarios especiales, que ha levantado el debate entre Gobierno y empresarios, que defienden la propuesta, con dirigentes sindicales de trabajadores que la rechazan.
Pero, ¿cuál es el impacto de la jornada laboral flexible en la productividad de las empresas?
Patricio Donoso, exministro de Trabajo, menciona a EXPRESO que esta nueva flexibilización laboral mejoraría sin duda la productividad de las empresas, siempre y cuando se distribuyan “inteligentemente” las 40 horas de trabajo a la semana.
“Por ejemplo, en un restaurante, sería más beneficioso trabajar las 10 horas diarias de martes a viernes y no trabajar el lunes, porque los lunes casi no hay clientes (según lo ha dicho el sector restaurantero por años)”, ejemplifica el exministro.
Y es que señala que hay negocios y empresas como panaderías y de la floricultura que, por su naturaleza, les es más rentable trabajar más horas en el día y menos días a la semana, por lo que así habría mayor rentabilidad para las empresas y más tiempo libre para los trabajadores. “Si le va mejor al negocio, le va mejor a la estabilidad de sus trabajadores”.
No obstante, Nelson Erazo, presidente nacional del Frente Popular de Trabajadores, menciona que, al dar la opción de alargar las jornadas a 10 horas diarias, de la manera en la que lo propone el Gobierno, se suprime el pago de las horas suplementarias, “garantizando así la sobreexplotación de la fuerza de trabajo, promoviendo la mano de obra barata de los trabajadores; y por otra parte genera mayor concentración de la riqueza para los dueños de los medios de producción”.
Según ha mencionado el ministro Burbano, esta flexibilización de jornadas permitiría promover el empleo joven, la empleabilidad femenina, elevar los emprendimientos y tener mayor tiempo libre en la semana. Un cambio que, menciona Erazo, se intentó establecer en las administraciones de Guillermo Lasso y Rafael Correa y que “lo que en realidad ocurrió fueron despidos de los trabajadores que se negaban a dichos propósitos empresariales”.
¿Qué propone el Acuerdo?
El texto, difundido y firmado electrónicamente el 18 de febrero de 2026, por el ministro de Trabajo, Harold Burbano, planteaba lo siguiente:
Redistribución de la jornada laboral: se mantendría la jornada general de 40 horas semanales, pero permitiría pactar con el empleador una distribución distinta de esas horas dentro de la semana, bajo la figura denominada “jornada laboral eficiente para el desarrollo”.
Más horas por día: por mutuo acuerdo entre trabajador y empleador, esta modalidad permitiría jornadas de hasta 10 horas diarias sin que necesariamente se paguen recargos como si fueran horas extras, siempre que no excedan las 40 horas semanales.
Turnos especiales de hasta 12 horas: para ciertos sectores (por ejemplo, industrias que no pueden interrumpir actividades), el acuerdo abría la puerta a jornadas de hasta 12 horas diarias, compensadas con días adicionales de descanso o descanso acumulado.
Banco de horas: se permite un sistema de cómputo de horas efectivamente trabajadas que pueden acreditarse o compensarse en distintos momentos, siempre dentro de límites legales y con el consentimiento del trabajador.
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