
“Se necesitan controles y sanciones en las vías de Quito”: Soraya Herrera
La activista y rostro de Fundación Cavat no ve pasos adelante para la reducción de siniestros de tránsito en la capital
Soraya Herrera lamenta que en Quito y en el país, poco o nada se haya avanzado en seguridad vial. En septiembre del 2007, un conductor que circulaba a exceso de velocidad atropelló a su hija Nicole, de 16 años, quien era ciclista de la Concentración Deportiva de Pichincha. Sucedió en un entrenamiento en la extensión de la avenida Simón Bolívar, que estaba en construcción y por tanto no abierta al tránsito.
¿Qué hace falta para que en la capital se avance en temas de seguridad y educación vial? ¿Normas? Y responde: Con tristeza veo que las normas poco se aplican en la ciudad. Hay planes maestros a nivel nacional y mundial, como tal. Incluso se aprobó otro en esta Alcaldía de Pabel Muñoz. No solo se quitaron los radares (a escala nacional), no hay control en temas de velocidad en vías principales como la Ruta Viva, Simón Bolívar, 6 de Diciembre, Galo Plaza y 10 de Agosto, por ejemplo.
Varios entrevistados han señalado que una debilidad en Quito es que no existe cero tolerancia al irrespeto de las normas. ¿Cómo incide la falta de control en que se mantengan los siniestros? "En el tema de educación vial funciona una trilogía: educación, control y sanción. En ese orden, hay algo de educación, pero al no existir control, pesa el quemeimportismo. Sin esas sanciones efectivas, no nos duele, no se aprende", dice.
En los últimos días de julio del 2025, la Alcaldía puso en vigencia el artículo 386 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que sanciona con prisión por exceder los límites de velocidad. Soraya Herrera contesta: "Mucha gente se fue en contra de la Alcaldía, que respondió de forma contradictoria. Pero sí hay otro tipo de controles que se podrían hacer".
La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) suele decir que no tiene suficientes agentes civiles...
Hay suficientes agentes para controlar el ‘pico y placa’. O más bien, son muy efectivos para eso, pero no para controlar vehículos en mal estado, por llantas lisas, que no cumplen con la revisión técnica, o para identificar autos que no llevan a los niños en los asientos indicados o en los que no se usan los cinturones de seguridad.
¿Por qué no actúan ante infracciones de tránsito en Quito?
A veces son ciegos, están agarrados del celular, que capta la atención incluso de agentes en medio del tránsito. Insistimos en foros y encuentros, porque el caos vehicular y los siniestros no dan tregua. Lo que falta es que se aplique la política pública. Otro ejemplo es lo que pasa con motociclistas.
En 2025 hubo 3.831 siniestros de tránsito y 296 fallecidos. Y en 2024 hubo 3.708 y 261, respectivamente. ¿Qué deberían decirnos esos datos?
Cada persona fallecida es una familia. Padres que pierden a sus hijos de entre 5 y 39 años. Este es un problema social grave. Los lesionados también son un caso complicado, personas que dejan de trabajar, quedan disminuidas, y los gastos que enfrentan son altos. Además, no son cifras, son situaciones humanas. Municipio y Estado deben actuar. Hay personas que se quedan meses o años en los hospitales. Mi familia quedó desmembrada.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) califica a los siniestros de tránsito como una “pandemia silenciosa y ambulante”, por la que mueren 1,3 millones de personas al año en el mundo. ¿Se dimensiona el problema?
Al año, por los siniestros de tránsito en el mundo quedan más de 50 millones de lesionados, más de un millón de fallecidos. En el país hubo más de 3 mil fallecidos en Ecuador, y Quito es de los cantones con más casos, como Guayaquil, Cuenca y Santo Domingo de los Tsáchilas.
No se dimensiona en Quito ni en el país. Ecuador fue de los últimos en presentar el plan nacional ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mitigar siniestros de tránsito hasta 2030.
¿Su fundación ha buscado acercamiento con el Municipio con algún planteamiento?
Hacemos un trabajo de formación, pero además yo les he propuesto crear una oficina de atención a víctimas en la capital, para ofrecer orientaciones. Ni siquiera les pedí apadrinar casos, como se debería porque la mayoría de gente es pobre, de a pie. No saben a dónde acudir porque le han matado a su hijo. No hay voluntad política, no les importa. Los siniestros traen dolor, empobrecen al quiteño, al ecuatoriano. No hay prevención, campañas de educación ni control.
El ciudadano suizo Claude Roulet tiene un archivo con infracciones registradas de 2.600 buses. Comenta que el alcalde le ha bloqueado y que AMT y Quito Honesto no responden.
Lo conozco, somos amigos. Hemos tratado de hacer presión, me apena muchísimo. Entiendo su molestia. Lógicamente tiene chip europeo, se queda anonadado al ver lo que pasa acá. Por ejemplo, que los buses ni siquiera pasen la revisión vehicular por años. Circulan buses viejos, que no deberían seguir por sentido común.
Soraya Herrera
Hace poco tomé una fotito de una unidad de la Ecovía varada en plena 6 de Diciembre; se bajaron usuarios, así es la movilidad acá. A Claude le deberían agradecer porque les hace los deberes, pero les molesta. Le ven con mala cara. No les sigue la corriente, él es tajante.
¿Reconoce alguna acción o política en materia de seguridad vial desarrollada en esta administración?
Presentaron un plan maestro e inauguraron un monumento a las víctimas de los siniestros de tránsito en la Shyris y Portugal, que fue solicitado por la Fundación Cavat. Pero ni siquiera nos invitaron. Supe que lo organizó la Secretaría de Movilidad. Las cifras hablan por sí solas, no me invento nada, los periodistas saben que hay sangre en las vías. Las campañas fragmentadas no generan cambios; sí cumplir con la ley.
Sobre campañas de educación vial en la capital y Ecuador
Las campañas dispersas y fraccionadas de educación vial no ayudan, sostiene Soraya Herrera. Señala que en países como Estados Unidos se enseña educación vial desde el nivel básico hasta la universidad. E insiste en que más allá de planes y normas, se necesita que las autoridades hagan que se apliquen.
¿Quién es Soraya Herrera?
Abogada, de 59 años. Soraya Herrera le dio vida a la Fundación Centro de Apoyo a Víctimas de Tránsito Nicole Paredes (Cavat), después de que su hija falleció en un siniestro de tránsito provocado por un conductor. Desde entonces se ha concentrado en temas de prevención y educación en materia vial. Tiene dos hijos, Esteban y Sebastián. El primero la apoya en su organización.