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La Rebelión de los Grammy 2026: Protesta contra ICE y Broma de Noah a Trump
Bad Bunny rompió barreras al ganar Álbum del Año en español en los Grammy 2026, en una noche dominada por la protesta política contra la agencia ICEefe CHRIS TORRES

¿Quién dijo que la música no es política? Los Grammy 2026 condenan a ICE

Los Grammy 2026 se transformaron en una plataforma de protesta. Bad Bunny, Billie Eilish y más artistas condenaron a ICE

Bajo las luces del Crypto.com Arena en Los Ángeles, la 68ª edición de los premios Grammy cambió un tanto su narrativa original. La ceremonia se convirtió en una trinchera de protesta política unificada y visceral. El centro del huracán fue una condena masiva y explícita a la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), cuyas redadas y operativos bajo la administración Trump han dejado una estela de muertes, detenciones de niños y un clima de terror en comunidades migrantes. Lo que ocurrió fue un coro disciplinado y potente que usó el momento de mayor visibilidad global de la industria musical para un mensaje claro, Fuera ICE.

Una alfombra roja teñida de protesta

En la alfombra roja, insignias con el lema ICE out aparecieron en las solapas de figuras tan diversas como Lady Gaga, Joni Mitchell, Justin y Hailey Bieber, y Jack Antonoff. Era la continuación de un esfuerzo organizado que activistas como Jess Morales Rocketto, de Maremoto, llevaban semanas impulsando, pero que en los Grammy encontró un eco inusitado. La gota que colmó el vaso fueron los asesinatos de la enfermera Alex Peretti y la activista Renee Good, la detención del niño Liam Conejo Ramos y el arresto del periodista Don Lemon.

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El coro unánime: "Fuera ICE" se apodera de los discursos

La protesta alcanzó su climax en los discursos de aceptación. Bad Bunny, al recibir el premio al mejor álbum de música urbana por Debí Tirar Más Fotos, declaró con una calma solemne “Antes de agradecer a Dios, voy a decir ICE fuera. No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas. Somos humanos y somos estadounidenses”. Esa frase, “somos estadounidenses”, sonó como un reclamo de pertenencia en un clima donde la otredad se criminaliza. Minutos después, al coronarse con el Álbum del Año (el primer artista en ganarlo con un disco completamente en español), su mensaje de orgullo boricua y resistencia se leyó como una extensión del mismo acto político.

Billie Eilish, al ganar canción del año por Wildflower inició su discurso con la consigna que corean las marchas, “Nadie es ilegal en tierra robada”. Visiblemente emocionada, expresó impotencia y esperanza “Es muy difícil saber qué decir y qué hacer ahora… Siento que debemos seguir luchando, alzando la voz y protestando. Nuestras voces importan, la gente importa”. Luego sentenció “Que se joda ICE. Eso es todo lo que voy a decir”. Su hermano y colaborador Finneas, a su lado, asintió con solemnidad. Kehlani, ganadora de mejor interpretación de R&B por Folded, fue igual de directa: “Juntos somos más fuertes para hablar contra toda la injusticia… Así que voy a dejarlo aquí, que se joda ICE”.

La británica Olivia Dean, premiada como mejor artista nueva, llevó la protesta a un terreno personal y generacional. “Estoy aquí como nieta de un inmigrante. Soy producto de la valentía, y creo que esas personas merecen ser celebradas”, dijo, entregó un mensaje de dignidad que contrastaba con la retórica deshumanizante. Incluso artistas no directamente asociados con el activismo político, como Justin Bieber, portaron las insignias, señal de que la postura había alcanzado un consenso amplio dentro del recinto.

La respuesta en la sala fue abrumadoramente positiva. Ovaciones de pie, gritos de apoyo y un ambiente de solidaridad palpable contrastaron con momentos históricos incómodos, como cuando Michael Moore fue abucheado en los Oscars por oponerse a la guerra de Irak. Mientras que en 2003 la postura de Moore confrontaba al establecimiento político bipartidista, en 2026 la condena a ICE refleja un sentimiento mayoritario que ha crecido a gran velocidad. Encuestas recientes muestran que casi la mitad de los estadounidenses apoyan la abolición de la agencia, y una amplia mayoría rechaza sus tácticas más agresivas. Los Grammy no crearon esta ola, pero la amplificaron.

Los triunfadores históricos más allá de la política

Kendrick Lamar reafirmó su narrativa de artística más importante del rap contemporáneo. Con cinco premios, incluidos grabación del año por Luther (junto a SZA) y mejor álbum de rap por GNX, elevó su total a 27 estatuillas, se convirtió en el rapero más galardonado en la historia de los Grammy. Su dominio fue absoluto en las categorías de rap, donde también ganó mejor interpretación de rap por su colaboración en Chains & whips de Clipse.

Pero la historia más celebrada fue la de Bad Bunny. Su triunfo en álbum del año por Debí Tirar Más Fotos es algo que se debe recordar. Es la primera vez que un álbum completamente en español gana el máximo honor, rompió una barrera lingüística de más de medio siglo. También ganó mejor álbum de música urbana.

The Cure, después de décadas de nominaciones fallidas, finalmente ganó sus primeros dos Grammy, mejor álbum de música alternativa por Songs of a lost world y mejor interpretación de música alternativa por ‘Alone’. La banda no estuvo presente, por asistir al funeral de su guitarrista Perry Bamate.

En pop, Lady Gaga ganó mejor álbum vocal pop por Mayhem, producido por Cirkut, quien se alzó como productor del año. Lola Young sorprendió al ganar mejor interpretación pop solista por Messy, derrotó a favoritas como Sabrina Carpenter y la propia Gaga. Olivia Dean, con su premio a mejor artista nueva, se perfila como la nueva gran esperanza del soul-pop británico.

Otras victorias notables incluyeron a FKA twigs en Mejor álbum de dance/electrónica por Eusexua, a Tyla en la nueva categoría de mejor interpretación de música africana por Push 2 Start, y a Chris Stapleton, quien extendió ganó mejor interpretación country solista.

Fuera de las categorías musicales, Steven Spielberg completó el codiciado EGOT al ganar un Grammy por la película Music by John Williams en la categoría de mejor película musical. Y en uno de los momentos más curiosos, Su Santidad el Dalai Lama ganó su primer Grammy por mejor álbum de palabra hablada por Meditations: The reflections of his holiness the Dalai Lama.

La polémica paralela: Trevor Noah provoca la ira de Donald Trump

Durante la transmisión de los Grammy, el anfitrión Trevor Noah lanzó una broma que conectó al presidente Donald Trump con el escándalo de Jeffrey Epstein. Al presentar el premio a Canción del Año, Noah comentó: “Es un Grammy que todo artista quiere... casi tanto como Trump quiere Groenlandia, lo cual tiene sentido porque la isla de Epstein ya no está, necesita una nueva para pasar el rato con Bill Clinton”. La referencia a los documentos judiciales que vinculan a expresidentes con el financiero convicto por tráfico sexual infantil generó una reacción inmediata.

Trump a través de su plataforma Truth Social, calificó a Noah de “patético, inepto y sin talento”, y anunció que instruiría a sus abogados para demandarlo por difamación. El presidente negó categóricamente haber visitado la isla privada de Epstein, un punto que ha mantenido a pesar de los registros que lo vinculan con el avión del financiero. “Noah, un perdedor total, mejor que aclare sus hechos, y los aclare rápido”, concluyó.

Trump ha estado en contra de comediantes y medios críticos durante su segundo mandato. Anteriormente había celebrado la suspensión temporal de Jimmy Kimmel y presionado para la cancelación de programas opositores. Esta fue la última transmisión de los Grammy por CBS, cadena que ha girado editorialmente a la derecha tras su fusión con Skydance Media.

Noah actuó con mucha libertad calculada. Su réplica en el escenario”¡Les dije que es mi último año! ¿Qué van a hacer al respecto?” demostró que la broma fue un acto deliberado de desafío. 

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