
Melendi en Guayaquil: “Encontré el secreto del amor”
Entre lluvia, clásicos coreados y reflexiones sobre el amor, Melendi se reencontró con el público guayaquileño en Arena Park
La lluvia cayó con fuerza sobre Samborondón la tarde del miércoles 4 de marzo. En el ingreso al Arena Park, los charcos obligaban a caminar con cuidado. Algunos asistentes improvisaron paraguas, otros compraron capas plásticas en los exteriores. Nada de eso detuvo al público y creó una marea multicolor entre las tres localidades.
Verónica Zavala, de 30 años, llegó con un encapuchado transparente que compró por un dólar en los alrededores del recinto. Esperaba en la localidad Melendi Box. “Realmente me encanta Melendi y es una oportunidad que muy poco se da poder verlo”, dijo al esperar a su artista favorito.
Cuando salió de su casa aún no llovía, pero asegura que habría venido igual. Su canción favorita es El amor es un arte. “Siempre que viene intento estar presente”, comentó.
Melendi se disculpó con su público guayaquileño
El concierto comenzó a las 21:10. En la pantalla del escenario apareció una gran M. Melendi salió vestido con camiseta y jeans negros, acompañado por ocho músicos. Luego de la primera canción, tomó el micrófono para dirigirse al público. Les pidió disculpas por haber cancelado el espectáculo previsto el 28 de noviembre de 2025 por motivos personales.
El gesto fue recibido con atención. Muchos de los asistentes habían esperado meses para este reencuentro. Luego de esto, el español se esmeró en saldar la falta haciendo sentir al público cobijado pese a la llovizna que perduró toda la noche.
La gira que lo trae de regreso a Ecuador celebra sus dos décadas de carrera. A los 47 años, el cantante asturiano se muestra en una etapa distinta. Habla con naturalidad del paso del tiempo, del amor y de los aprendizajes que ha ido acumulando. Está casado con Julia Nakamatsu y es padre de cinco hijos: Carlota, Marco, Lola, Abril y Dakota. Un detalle que inevitablemente recuerda a uno de sus temas más populares, ‘Tu jardín con enanitos’.

Entre canción y canción, Melendi se detuvo a reflexionar sobre las relaciones. Contó que durante años fue “torpe en el amor”, pero que ahora cree haber encontrado una respuesta sencilla.
“Cuando veo que mi pareja empieza a ser mi contrincante, me paro en el espejo y me doy cuenta de que no tengo que cambiar el contrincante. Tengo que cambiar la mirada”, dijo ante el público.
Las canciones fueron marcando el pulso emocional de la noche. Caminando por la vida elevó la energía del recinto. Más adelante, Violinista en tu tejado se convirtió en uno de los momentos más coreados del concierto. Desde distintos puntos del Arena Park, las voces se unieron en un solo coro.
La gente siguió llegando incluso media hora después de iniciado el espectáculo. La lluvia y la dificultad para encontrar estacionamiento complicaron el tránsito en la vía a Samborondón, pero el flujo de asistentes no se detuvo.
En otro momento del concierto, antes de interpretar Cenizas en la eternidad, conocida también como Quiero ser guerrero, el cantante le pidió al público encender las luces de sus celulares. Más de cuatro mil pantallas iluminaron el recinto y crearon un mar de luces frente al escenario.
Durante Mírame, Melendi confesó que cree haber descubierto “el secreto del amor”. Lo dijo con una sonrisa, consciente de que muchas de sus canciones nacieron en otra etapa de su vida. “No quiero ser pesado con el tema de la edad”, bromeó después.
El concierto terminó cerca de las 23:00. La lluvia siguió mojando la calzada. En el interior del Arena Park, las canciones habían convertido la noche en una celebración compartida.
Entre los clásicos y su nueva etapa
El concierto de Melendi en Arena Park también funcionó como un recorrido por las canciones que han marcado sus más de dos décadas de carrera.
A lo largo de la noche, el artista combinó temas que forman parte de la memoria colectiva de su público con composiciones de etapas más recientes.
El repertorio incluyó canciones como Hijos del mal, Tocado y hundido y Con solo una sonrisa que elevaron rápidamente la energía del recinto.
Durante el show también sonaron temas como Sin remitente y Desde que estamos juntos, que permitieron recorrer distintas etapas del repertorio del cantautor español. En el tramo final del concierto llegaron canciones como Destino o casualidad, Cheque al portamor, La promesa, Canción de amor caducada y Lágrimas desordenadas, con las que cerró la noche.
En medio de este repaso por su trayectoria, Melendi también presentó Fecha de caducidad, su más reciente sencillo y el primer adelanto de su próximo proyecto musical. El tema marca su regreso a las canciones inéditas después de cinco años y abre una nueva etapa en su carrera.
La canción aborda una idea recurrente en su discurso durante el concierto: la forma en que cambian las relaciones con el paso del tiempo. En una de sus estrofas, el cantante resume el espíritu del tema con una frase que conecta con el tono reflexivo de muchas de sus letras: “Muchas veces se confunde querer con comodidad”.
Más que hablar de rupturas repentinas, Fecha de caducidad se detiene en esos vínculos que se transforman lentamente, cuando la costumbre reemplaza a la intensidad inicial. Con esta canción, Melendi introduce una mirada más madura sobre el amor, un tema que ha acompañado buena parte de su repertorio y que continúa siendo uno de los ejes de su propuesta musical.
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