
Jesusa Ochoa despunta en la actuación: Más hijos de famosos se toman el escenario
Jesusa Ochoa es parte de una nueva generación de nuevos artistas que continúan el legado de sus padres. Conozca más de ella
Crecer entre cámaras, libretos y escenarios puede ser una ventaja, pero también un reto cuando llega el momento de construir una identidad propia. La actriz mexicana Jesusa Ochoa, hija de Jesús Ochoa y de Eugenia Leñero, representa a una nueva generación de artistas que comienza a abrirse camino más allá del peso de sus apellidos.
Su caso refleja un fenómeno cada vez más visible en la industria del entretenimiento: hijos de figuras reconocidas que buscan consolidar carreras propias en cine, televisión, música o teatro. En México, nombres como Mía Rubín, Eduardo Capetillo Gaytán y Lucero Mijares también han empezado a trazar sus trayectorias bajo la mirada del público.
En Ecuador ocurre algo similar con jóvenes como Carla Bruno, Sarah Gabriela Alarcón y Débora Delgado, quienes empiezan a hacerse un espacio en el espectáculo. Entre herencias artísticas, expectativas familiares y talento personal, esta nueva generación intenta demostrar que su lugar en escena no depende solo del apellido.
La entrevista con Jesusa Ochoa
Con 21 años, la actriz mexicana Jesusa Ochoa empieza a construir una carrera que combina teatro, televisión y plataformas de streaming. Hija de los actores Jesús Ochoa y Eugenia Leñero, y nieta del escritor Vicente Leñero, su relación con el escenario comenzó desde la infancia. Pero fue una experiencia inesperada en el Teatro de los Insurgentes la que terminó de confirmar su vocación.
En conversación con EXPRESIONES, Ochoa habla sobre su formación, los retos emocionales de algunos personajes, el peso de su herencia artística y las oportunidades que hoy ofrecen las plataformas digitales.
Al revisar sus redes queda claro que su pasión es la actuación. Se siente que este es tu camino.
Sí, totalmente. Desde chiquita el mundo artístico me encanta. Cuando fui creciendo y empecé a estar más en los escenarios y en los sets, sentí que ese era mi lugar. Cada vez que me paro frente a una cámara o en un escenario me pasa algo muy claro: no me quiero bajar nunca.
¿Recuerda la primera vez que actuó como actriz, no como hija de actor acompañando a sus papás?
Sí. Crecí en los escenarios porque acompañaba mucho a mi papá. Pero la primera vez que me paré como actriz fue casi por accidente. Él estaba haciendo Hello Dolly y una actriz no pudo subir a una función. Era un número musical en parejas y necesitaban a alguien. Uno de los actores me dijo: “Apréndetelo y subes conmigo el domingo”. Yo tenía 15 años y pensé que la producción me diría que no. Pero llegué el domingo, ya me lo sabía, se los enseñé y me dijeron: “Vas”. Era en el Teatro de los Insurgentes, en México. Estuve cinco minutos en escena, fue suficiente. Me paré frente al público y me encantó.
Una primera experiencia así debe ser una señal muy clara.
Sí, fue como una probadita que te confirma que sí quieres estar ahí.
¿Nunca lo dudó? A veces los hijos de artistas buscan otro camino.
Cuando era más chica sí tenía ese lado rebelde. Todo el mundo me decía: “Seguro vas a ser actriz como tu papá”, y yo respondía que no. Decía que quería dirigir. Siempre supe que sería algo del medio artístico, es el mundo que conozco, pero me resistía a la actuación. Hasta que me subí al escenario y dije: “No me bajo nunca”.
El teatro musical no le atrapa tanto como el de texto. ¿Por qué?
Porque lo que realmente me apasiona es actuar. La bailada nunca me ha interesado mucho, siempre digo que tengo dos pies izquierdos. La cantada se me da un poco más. Pero lo que de verdad me vuelve loca es interpretar personajes y provocar algo en el público.
¿Algún personaje le ha llevado a descubrir algo nuevo de usted?
Sí, uno en particular que todavía no se ha estrenado. Es una serie que grabamos en Uruguay. Fue un proceso muy emocional. Incluso me ayudó a sanar cosas personales que yo no sabía que necesitaba sanar. Además, fue un proyecto en el que me costó separar a Jesusa del personaje, algo que normalmente hago con facilidad.
Su formación viene del aprendizaje con otros actores. ¿Cómo ha construido su propia técnica?
Como no estudié una carrera formal de actuación, mi técnica viene de lo que he aprendido de la gente con la que trabajo. Hay cosas que tomo de mi papá, otras de directores o de compañeros. Cada quien tiene métodos distintos. Por ejemplo, a mi papá le funciona acercarse a una escena de forma muy intuitiva, sin leer demasiado antes. A mí me gusta hacer un análisis mucho más profundo del personaje. Creo que cada actor va armando su propia caja de herramientas.
En México hay una nueva generación de actores que son hijos de artistas conocidos. ¿Existe un grupo cercano entre ustedes?
El medio es grande pero también muy pequeño. Al final todos terminamos coincidiendo. Sí conozco a varios, aunque mi grupo cercano de amigos actores no viene de familias del medio.
Hace poco terminó temporada en teatro.
Sí, el domingo pasado. Fue una obra muy especial porque el texto lo escribió mi abuelo, Vicente Leñero, en 1981. Juan Carlos Colombo y Silvia Mariscal interpretaban a mis abuelos. Mis amigos me decían que parecía que mi abuelo había escrito el personaje para mí, aunque cuando la escribió yo ni siquiera existía.
Hoy el streaming ha cambiado mucho la industria. ¿Hay más oportunidades para los actores?
Sí y no. Por un lado, hay muchas más oportunidades y también la posibilidad de crear tus propios proyectos. Si tienes un grupo creativo puedes escribir algo, grabarlo y sacarlo adelante. Pero también los castings siguen siendo competitivos. A veces llegas a una audición y te encuentras con todas tus amigas actrices. Es un mundo grande, pero al mismo tiempo somos los mismos que estamos ahí constantemente.
Participó en Chespirito: Sin querer queriendo...
Lo disfruté muchísimo. Yo crecí viendo El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado. Llegué al proyecto a través de casting. Cuando me dijeron que el personaje era mío y que a partir de él iban a construir a la familia dentro de la serie, fue un momento muy especial.
¿Cine, televisión, streaming o teatro, ¿con cuál se queda?
Si me obligaran a elegir diría teatro, sentir al público en vivo es algo incomparable. Pero también disfruto mucho grabar series. El proceso creativo es distinto y cada formato tiene algo que te llena como actriz. Me falta hacer cine.
Otros hijos de famosos que inician en el espectaculo
Mía Rubín
Hija del cantante Erik Rubín y de la presentadora Andrea Legarreta, Mía se abre paso en la música mexicana. La joven ganó notoriedad tras su participación en Juego de voces y en 2024 presentó su EP Nunca más, donde explora sonidos que mezclan bolero con influencias contemporáneas. Uno de los temas del proyecto incluye una colaboración con Lucero Mijares.
Eduardo Capetillo Gaytán
Hijo de los actores Eduardo Capetillo y Bibi Gaytán, Eduardo Capetillo Gaytán debutó como actor en la serie de Netflix Donde hubo fuego. En la producción interpretó al personaje de Ricardo Urzúa en su juventud, el mismo rol que su padre encarna en otra etapa de la historia. Antes de incursionar en la actuación, también desarrolló una carrera musical, consolidándose como parte de una nueva generación de artistas que crecen dentro de familias reconocidas del espectáculo mexicano.
Carla Bruno
Hija de la presentadora y bailarina ecuatoriana Carla Sala, Carla Bruno forma parte de una nueva generación de creadores vinculados al entretenimiento digital.
La joven guayaquileña, licenciada en Comunicación, participa como panelista en el videopodcast Siempre lo mismo, del grupo Suerte TV, y ha desarrollado una comunidad propia en redes sociales.
Además de su trabajo en plataformas digitales, también ha incursionado en proyectos de actuación, como la producción El Cholito Forever.
Débora delgado
Hija del periodista ecuatoriano José Delgado, Débora Delgado comenzó a ganar notoriedad en redes sociales. La joven guayaquileña, estudiante de Producción Audiovisual, se volvió tendencia en internet y en pocos meses multiplicó su comunidad digital. Aunque ha crecido cerca de los medios, asegura que busca construir su propio camino y “ganarse su propio nombre” dentro del mundo de la comunicación y las plataformas sociales. También ha hecho participaciones como locutora radial.
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