inseguridad en Urdenor
El guardia asignado a esta zona ronda cada manzana. Él reconoce los puntos más peligrosos de Urdenor 1.CARLOS KLINGER

Violencia en Urdenor: Asaltos y secuestros golpean a barrio del norte de Guayaquil

Mujer fue baleada en el rostro y a un joven lo secuestraron y le amputaron dedos, mientras niños presencian actos delictivos

En Guayaquil, el sonido de un motor de motocicleta puede ser una señal de peligro. Juan (nombre protegido) lo sabe bien. 

Desde hace días, él está pendiente de cualquier ruido en la calle, porque en la ciudad se ha normalizado que crímenes como asesinatos, robos e incluso secuestros se cometan desde estos vehículos.

Su instinto de supervivencia se disparó el pasado viernes 9 de enero, cuando un grupo de hombres armados ingresó a su domicilio, en Urdenor 1, norte de la ciudad, para robarle.

“Yo acababa de llegar de la calle con mi familia. En mi casa no tengo espacio para guardar el carro, así que lo parqueo en casa de mi mamá. Ese día nos quedamos allá y no metí el carro en el garaje porque mi esposa me dijo que volveríamos a salir; al rato, ya asegurándome que nos quedaríamos en casa, me subí al carro y lo dejé en el parqueo. Cuando me bajé del auto para cerrar las puertas del garaje, escuché cómo en la calle otro carro frenó a raya y me pareció raro”, cuenta.

El ruido del frenado fue seguido por hombres caminando hacia él.

“Intenté correr hacia donde estaba reunida la familia, pero me di cuenta de que los iba a poner en peligro a ellos y mejor volví a bajar”, detalla.

Los antisociales lograron quitarle algunas pertenencias, como su teléfono y reloj, y lo golpearon frente a sus dos hijos pequeños, su esposa, madre y otros allegados.

“Mi hijo mayor (de 7 años) me preguntaba cosas como ‘¿por qué hay gente mala?’ y yo me intentaba aguantar porque es duro tener que explicarle que lamentablemente hay que dejarse robar”, dice.

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Juan no es el único afectado en Urdenor 1. Los vecinos denuncian casi a diario delitos en la zona. 

Laura, quien prefiere identificarse así por seguridad, lidera un comité vecinal que busca mejorar la seguridad del barrio.

Según explica, algunas calles tienen rejas de ingreso instaladas antes de que el Municipio de Guayaquil expidiera la ordenanza que regula estos bloqueos, pero la mayoría de vecinos no ha logrado reunir el 70 % de aprobación que exige la norma.

“Por eso decidimos contratar a una empresa de seguridad para que nos brinde protección con un guardia. Solo un poco más de 100 familias aportan y somos más de 800 en total”, asegura Laura.

Aun con esta medida, la violencia no cede. En diciembre pasado, un hombre fue asesinado en una picantería del sector, y hace unos meses una joven que llegó a estudiar a Guayaquil recibió un disparo en la cara por no dejarse manosear durante un robo.

“¿Puede creer el nivel de maldad e inseguridad al que nos exponemos aquí?”, cuestiona Laura.

Intentando frenar los delitos, los vecinos recaudaron 2.000 dólares para habilitar una Unidad de Policía Comunitaria (UPC) desocupada. 

Sin embargo, según relatan, los uniformados solo la usan como “hotel”: llegan a dormir en las noches y luego se van.

En el caso de Juan, la Policía nunca llegó a preguntar qué había sucedido, pese a que se llamó al 911.

Laura hace un llamado al Municipio: “Queremos que se conduzcan con consideración ante situaciones que ponen en peligro extremo a los ciudadanos y nos permitan, de alguna manera, poner las rejas por seguridad. Es invivible la situación aquí”, concluye.

EXPRESO requirió información al distrito Modelo, correspondiente al sector de Urdenor 1, sobre la denuncia realizada por los moradores; no obstante, esta no fue atendida hasta el cierre de este reportaje.

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