Buses Guayaquil
Fetug señala que los criterios técnicos podrían ser difíciles de cumplir para muchas unidades y que se requiere claridad y transparencia en la evaluación.FREDDY RODRÍGUEZ

Tarifa del bus en Guayaquil: ¿hay forma de medir si el servicio realmente mejora?

Municipio y transportistas chocan mientras se busca medir mejoras reales en el transporte público

El debate sobre la tarifa del transporte público urbano en Guayaquil ha vuelto al centro de la agenda local con una pregunta que muchos usuarios, técnicos y autoridades se hacen: si se cobra más, ¿cómo se sabrá si el servicio realmente mejora? La discusión no solo toca el valor del pasaje, sino cómo se evaluará, medirá y verificará si ese incremento se traduce en mejores condiciones para quienes dependen del bus cada día.

Un nuevo esquema tarifario en discusión

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La administración municipal ha planteado un proyecto de ordenanza que introduce tarifas diferenciadas en el transporte urbano. Bajo esta propuesta, que la Alcaldía apunta a llevar a la mesa del Concejo, los buses que no realicen cambios seguirían con la tarifa actual, mientras que unidades que incorporen mejoras podrían cobrar más, en torno a 45 centavos en algunos casos, y otras modalidades de tarifa según tipo de servicio.

Este esquema está diseñado sobre la idea de que un pasaje más alto debe ir acompañado de un servicio con estándares técnicos y operativos más altos, como aire acondicionado, wifi, sistemas de pago electrónico, cámaras de seguridad, conductores uniformados y sistemas de monitoreo con GPS; servicios que la ciudadanía, como ha publicado antes EXPRESO, exige y por las que, en su mayoría, está dispuesta a pagar más. 

Sin embargo, el enfoque ha generado tensión con los transportistas, que señalan que las condiciones exigidas no toman en cuenta los altos costos actuales de operación, como combustible y mantenimiento, y que la tarifa propuesta puede no ser suficiente para sostener el servicio sin subsidios ni un plan claro de actualización de las unidades.

  • El Municipio plantea que la tarifa diferenciada permitirá que los buses que cumplan con mejoras concretas en el servicio puedan cobrar hasta 45 centavos por pasaje, mientras que unidades con menos prestaciones mantendrían la tarifa actual de 30 centavos. 

¿Qué criterios servirían para evaluar mejoras?

Más allá de la tarifa, el corazón del debate está en cómo medir concretamente si el servicio ha mejorado. Según los documentos municipales, varios indicadores podrían formar parte de un sistema de evaluación:

  • Condiciones técnicas de la unidad: que los buses cuenten con aire acondicionado, wifi y sistemas de recaudo electrónico, entre otros.

  • Seguridad y operación: cámaras de seguridad, bloqueo de puertas y conductores uniformados.

  • Monitoreo continuo: la instalación de GPS permitiría rastrear recorridos y horarios, lo que facilitaría medir cumplimiento y tiempos de paso en las rutas.

  • Reportes ciudadanos: mecanismos abiertos para que los usuarios puedan reportar incumplimientos, condiciones malas o retrasos, incorporando una dimensión participativa a la evaluación.

La idea, en teoría, es construir una evaluación objetiva que no dependa solo de percepciones subjetivas, sino de indicadores medibles y verificables que puedan compararse con estándares mínimos definidos en la ordenanza municipal.

La visión desde la calidad del transporte

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El transporte urbano en Guayaquil ha sido objeto de críticas recurrentes por parte de ciudadanos que señalan que el servicio —aunque barato— no ha mejorado en años. Problemas como el hacinamiento, la falta de sistemas de pago moderno, la ausencia de herramientas tecnológicas y la seguridad dentro de las unidades aparecen con frecuencia en las quejas.

En ese sentido, expertos y analistas, como Brick Reyes, arquitecto, docente universitario y magíster en Impactos Ambientales, coinciden en que estándares técnicos básicos no son suficientes si no se articulan con objetivos más amplios: regularidad de servicio, tiempos de espera previsibles, seguridad y satisfacción general del usuario. Por ejemplo, el simple equipamiento tecnológico puede mejorar la experiencia, pero sin un enfoque en la fiabilidad del servicio —que los buses lleguen a tiempo, que se respete el intervalo entre unidades o que las rutas cubran adecuadamente las zonas de mayor demanda— la percepción de mejora puede ser mínima.

Transportistas en desacuerdo: ¿qué limita la medición?

Para los gremios del transporte, como la Federación de Transportadores Urbanos del Guayas (Fetug), el problema no está en la tarifa, sino en la forma en que se plantean los indicadores de mejora. Señalan que la propuesta municipal no fue socializada suficientemente y que los criterios técnicos exigidos podrían ser difíciles de cumplir por muchas unidades. (expreso.ec

BUSES GUAYAQUIL
Son varias las líneas que desde inicios de este mes han dejado de circular en la ciudad.Archivo

Ricardo Onofre, presidente de la Fetug, advierte que, si los estándares para acceder a una tarifa mayor no son claros o no se miden con transparencia, podrían generarse inconsistencias en la evaluación del servicio, dejando dudas sobre si las mejoras realmente se están cumpliendo para los usuarios

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Además, subraya que si los estándares para acceder a una tarifa mayor no son realistas o no se miden con transparencia, se corre el riesgo de que muchos operadores queden fuera del sistema formal o que el servicio no cambie de manera visible para los usuarios.

El dirigente indicó que la Federación tiene previsto solicitar una reunión con la Autoridad de Tránsito y Movilidad (ATM) para abordar el tema antes de que el proyecto de ordenanza avance en el Concejo Cantonal.

La intención del gremio es que el debate se dé antes de que la propuesta entre en la fase de calificación y aprobación por parte de los concejales, y que se abra un espacio de diálogo técnico con participación directa del sector.

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  • Onofre advirtió que, de aprobarse el proyecto sin modificaciones, los transportistas expresarán su rechazo públicamente, al considerar que el esquema no responde a la situación real del transporte urbano en Guayaquil.

Experiencias a nivel mundial: ¿cómo se mide la calidad?

A nivel internacional, las ciudades que han avanzado en medir y evaluar mejoras en el transporte público lo han hecho con conjuntos de indicadores cuantitativos y cualitativos: puntualidad en los horarios, frecuencia de paso de buses, satisfacción del usuario, nivel de confort, cumplimiento de rutas y uso de tecnologías de gestión que permiten monitorear en tiempo real la operación de las unidades. Este tipo de enfoques mixtos, que combinan datos operativos con la voz de los usuarios, puede ofrecer una foto más completa del servicio real.

En la práctica, esto implica que no basta con exigir que un bus tenga wifi o aire acondicionado; también se requiere poder medir si el servicio es regular, seguro, accesible y confiable día tras día, bajo distintos niveles de demanda.

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¿Existe consenso ciudadano?

Entre los usuarios, muchos están dispuestos a pagar un poco más si pueden ver mejoras tangibles, como mayor comodidad, unidades más nuevas y mayor seguridad, pero con la condición de que exista transparencia en cómo se mide y verifica ese avance.

La clave para que un cambio tarifario y de servicio sea aceptado no solo depende del valor, sino de que exista confianza en los mecanismos de evaluación y en que esos mecanismos realmente reflejen una mejora en la experiencia cotidiana de los pasajeros.

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