
¿Ser mujer cuesta más en Ecuador? Estudio detecta precios altos en insumos femeninos
Investigación de UTEG advierte que en Ecuador existen notorias diferencias de precios entre productos femeninos y masculinos
Una investigación de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil (UTEG) advierte que en Ecuador persisten diferencias de precios entre productos dirigidos a mujeres y aquellos destinados a hombres, incluso cuando tienen características similares. Este fenómeno, conocido como “impuesto rosa”, representa un costo adicional para las consumidoras y constituye una forma de discriminación económica basada en el género.
El estudio, titulado El impuesto rosa: una forma de discriminación económica hacia las mujeres, analiza diversas categorías de productos —como ropa, cuidado personal, salud, juguetes y artículos infantiles— para identificar diferencias de precios en el mercado ecuatoriano.
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Según la investigación, estas disparidades están relacionadas con estereotipos de género que influyen tanto en el marketing como en las decisiones de consumo.
Alicia Delgado, economista e impulsora de la investigación, explicó que el concepto no se refiere a un impuesto oficial del Estado. “Dentro de estudios que hubo en Estados Unidos —hace más o menos 10 años— se hablaba del Pink Tax (Impuesto Rosa), que era un impuesto social puesto solamente a productos femeninos; no necesariamente era un impuesto fiscal. Sin embargo, sí representaba mayores precios en productos para mujeres”, señaló.
Uno de los ejemplos más conocidos es el de las rasuradoras. “Tanto para hombres como para mujeres ocupaban el mismo material y tenían los mismos costos. Sin embargo, las rasuradoras para mujeres se vendían hasta el doble que para los hombres”, afirmó Delgado.
En Ecuador, productos femeninos son más caros que los masculinos: aquí la lista
El estudio también analizó el precio de la ropa para adultos en el mercado ecuatoriano. En promedio, los productos dirigidos a mujeres resultaron más caros que sus equivalentes masculinos.
Por ejemplo, los jeans para mujeres registraron un precio promedio de 43,16 dólares, frente a 36,28 dólares para hombres, una diferencia de 15,93 %. En camisetas, la brecha llegó al 20,56 %, con un precio promedio de 24,32 dólares para mujeres frente a 19,32 dólares para hombres.
En el segmento de cuidado personal también se encontraron diferencias significativas. Los perfumes para mujeres registraron un precio promedio de 100,34 dólares, mientras que los destinados a hombres costaban 64,74 dólares, una diferencia del 35,48 %.
Las afeitadoras mostraron una brecha aún mayor: 39,97 dólares para mujeres frente a 14,04 dólares para hombres.
Otros productos también reflejan esta tendencia. En el caso del shampoo, el precio promedio para mujeres fue de 12,39 dólares, frente a 9,45 dólares para hombres. En desodorantes, el precio fue de 9,77 dólares para mujeres y 8,06 dólares para hombres.
Según la investigación, en el conjunto de artículos de cuidado personal la diferencia promedio llegó al 180,25 %.

Artículos de salud y ropa infantil, con disparidad de precios en Ecuador
Las disparidades también se observan en artículos relacionados con la salud en el hogar. Por ejemplo, los bastones para mujeres registraron un precio promedio de 6,70 dólares, frente a 5,08 dólares para hombres, mientras que los urinarios personales mostraron una diferencia del 23,22 % entre productos equivalentes.
Incluso en productos infantiles se encontraron diferencias. En ropa para niños, las blusas o camisetas dirigidas a niñas tuvieron un precio promedio de 18,68 dólares, frente a 10,71 dólares para niños, lo que representa una brecha de 42,66 %.
Precio de productos femeninos, influenciados por estereotipos
Para Delgado, estas diferencias responden a dinámicas culturales y comerciales. “Las categorías en las que se ve mayor incremento en precios son en belleza. Va justo con este tipo de estereotipo: que las mujeres tienen que estar siempre muy guapas o resaltar en su apariencia”, explica.
La investigación incluyó además una encuesta a 1.456 personas en Ecuador, entre 18 y 70 años, para conocer su percepción sobre el fenómeno.
Según Delgado, una parte importante de los consumidores ya reconoce estas diferencias. “El 60 % (mujeres) estaba consciente de que estaba pagando más. Pero aún así seguía pagando”, señaló la economista.
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Ante este panorama, la investigación propone reformas para reducir estas brechas. “La principal propuesta es visibilizar que existen precios más caros en productos solo para mujeres frente a los de hombres y plantear una regulación desde un ente estatal”, explicó Delgado.
El objetivo, añadió la economista, no es encarecer los productos masculinos, sino lograr precios más equitativos en el mercado.
Precio alto en productos femeninos en Ecuador "pasa desapercibido", según investigador
Gabriel Vaca, docente e investigador de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil (UTEG), quien participó del estudio, reiteró que las diferencias de precio entre productos dirigidos a hombres y mujeres responden más a estrategias comerciales que a costos reales de producción.
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“Queremos que sea justo más que nada, porque en realidad el costo de producción es el mismo. Entonces, la verdad es que es una opción más bien de justicia, que se cobre lo que corresponde”, dijo.
Vaca advirtió que este fenómeno suele pasar desapercibido para los consumidores y termina normalizándose en el mercado. “Uno empieza a darse cuenta y dice: ‘No, pues, es algo que nos está pasando silenciosamente’”, explicó.
Consideró que este tipo de prácticas pueden resultar injustas. “Es hasta cierto punto desleal, injusto, deshonesto cobrar por algo así”, sostuvo y recordó que muchas mujeres ya enfrentan barreras para acceder a educación y empleo digno en el país.
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