
Purificación en el estero Salado eliminó el mal olor en ramal del norte de Guayaquil
El proyecto de biorremediación la Universidad Ecotec cumple un año con el retorno de cocodrilos y regeneración del sedimento
Rafael Luque, catedrático de la Universidad Ecotec, confirmó este 28 de enero de 2026 que el proyecto de biorremediación en un ramal del estero Salado en Guayaquil logró eliminar la pestilencia y atraer fauna silvestre como cocodrilos y boas, pese al constante arrastre de basura por la marea.
'Una de cal, y una de arena'
El éxito de esta iniciativa técnica, que utiliza microorganismos para degradar contaminantes, contrasta con la persistente acumulación de desechos que la ciudadanía arroja a las cuencas.

A diferencia de otros sectores como Urdesa o el Suburbio, donde el hedor del manglar se intensifica en marea baja, el campus de la Ecotec en la avenida Juan Tanca Marengo se ha convertido en un oasis ambiental. Los microorganismos aplicados han formado colonias autóctonas que degradan de forma efectiva el amoníaco y el sulfuro de hidrógeno (H2S), responsables del olor a "huevo podrido" característico del sedimento contaminado.
"A marea baja ya no tenemos olor. Los microorganismos han continuado de forma efectiva esa degradación de los contaminantes", detalló Luque a EXPRESO. Este proceso ha permitido que el lodo recupere un color negro natural, alejándose de los tonos verdosos o marrones que indican alta saturación de químicos y aceites.
La purificación del agua ha provocado un fenómeno inusual en la zona urbana: el avistamiento de dos cocodrilos, boas de gran tamaño, patos silvestre e ibis. La presencia de estas especies es un indicador biológico de que el ecosistema, aunque fragmentado, está recuperando su capacidad de albergar vida tras décadas de abandono institucional.
El reto de la basura en el invierno de 2026
Sin embargo, la regeneración biológica enfrenta un enemigo mecánico: la basura. Con el incremento de las corrientes durante el invierno de 2026, el estero actúa como una cinta transportadora de plásticos, tarrinas y restos de madera que colman las redes de contención del proyecto.
La empresa Visolit realiza limpiezas semanales en el sector, mientras que la universidad organiza mingas cada quince días para mitigar el impacto. Pese a estos esfuerzos coordinados, el arrastre de desechos desde zonas como Puerto Liza y el Batallón del Suburbio es constante, reflejando una falta de control en las fuentes de contaminación domiciliaria e industrial.

"La red ya está colmatada. Hay una cantidad de basura y de plástico impresionante que se sigue arrastrando con las mareas", lamentó el experto, señalando que el control de los desechos sólidos sigue siendo el "asunto pendiente" para que la recuperación del Salado sea integral y no solo local.
El éxito del modelo de biorremediación ha despertado el interés de autoridades ambientales para replicar el sistema en otros ramales críticos de la ciudad. No obstante, el proyecto de la Ecotec demuestra que sin una gestión eficiente de los desechos sólidos por parte de la ciudadanía, interés Estatal y un cambio en la cultura ciudadana, los esfuerzos técnicos seguirán siendo soluciones aisladas frente a un problema sistémico de contaminación.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!