La inseguridad asfixia a los habitantes de la Alborada

  Guayaquil

La inseguridad asfixia a los habitantes de la Alborada

Pocos recorren los parques y callejones por miedo a ser asaltados. La Policía asegura que los delitos han bajado

Inseguridad la Alborada
Espacios. Los pasadizos de la ciudadela generan temor, por lo descuidados, oscuros y abandonados que están; y por ser los sitios donde más delitos, como lo confirman las estadísticas, se cometen.Miguel Canales Leon

La ciudadela Alborada, ubicada en el norte de Guayaquil, lo tiene todo. Cafeterías, restaurantes, iglesias, escuelas, bancos; pero también parques, solares abandonados y callejones oscuros y desolados, por los que nadie se atreve a pasar al caer la noche.

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Solo unos pocos, los más avezados, como lo reconocen los residentes, se aventuran a salir con libertad a estos sitios, que en los últimos dos años (y más aún ahora con el confinamiento) son ocupados por consumidores de drogas, chamberos, indigentes y delincuentes que se paran en las esquinas para requisarte, cual policía. Y a diferencia de estos, explica Nelson Lozada, habitante de la cuarta etapa, robarte todo, “hasta lo que no necesitan”.

Si no fuera por los guardias que hay en el entorno, el barrio no sería ya más tranquilo. Aun así, vivimos con recelo, por eso salimos por ratos, a hacer solo nuestras diligencias.

María Valdiviezo Ycaza,
habitante de la décima etapa

Lozada, de 56 años, es un arquitecto que habita en este vecindario, el de mayor densidad poblacional de la urbe (con aproximadamente 300.000 habitantes), desde hace 35 años, y asegura que este 2020 ha sido el más inseguro. Le han robado tres veces.

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Consumo de sustancias. En todas las etapas y sobre todo en los parques es común ver escenas como la que se observa en la gráfica.Miguel Canales Leon
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En enero se metieron dos hombres a su vivienda; en marzo le robaron la moto a su hijo cuando, por no más de dos minutos, bajó a comprar a una farmacia del sector; y hace apenas un mes en la intersección de las calles Zapotillo e Isla Plaza, cerca del centro comercial Plaza Mayor, le rompieron la ventana trasera de su vehículo y se le llevaron la radio, la memoria y los espejos laterales del auto, además de los planos de algunas obras en las que estaba trabajando y el asiento de seguridad en el que transportaba a su nieto.

“La Alborada, mi barrio querido, está de pique por culpa de todos esos miserables a los que no les importa la vida, Guayaquil, la familia, nada. Al vecindario lo estamos perdiendo por culpa de la delincuencia”, dice a EXPRESO con enojo, mientras no despega su mirada de un par de jóvenes que, por tercera vez en un lapso de 20 minutos, daban vueltas en el sector. “Ya no se puede confiar en nadie”, agrega.

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Hecho. La zanja que divide la sexta etapa de la Alborada con la ciudadela Urbanor, es uno de los puntos más inseguros, a decir de los habitantes.Miguel Canales Leon

En las otras trece etapas que conforman la ciudadela, como lo comprobó este Diario en un recorrido realizado el martes anterior, la desconfianza y el miedo que sienten los habitantes son los mismos. Al punto de que residentes como Valentina Velasteguí y Luigi Cabezas, ambos de la cuarta etapa, dicen vivir asfixiados. “Aquí se respira nada más que peligro. No se puede caminar en paz, vivimos entre rejas y en los semáforos de las calles principales de todo el barrio, si vamos en auto, nos toca poner al apuro y como locos los seguros porque sientes que los delincuentes se te van a subir al carro”, sostiene Velasteguí.

Según estadísticas de la Policía, la 4ª etapa es la más insegura. Allí se han cometido 66 delitos. Le sigue la 3ª etapa, con 49 casos. Solo en esta última se ha reportado un asesinato.
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Sin embargo, según datos proporcionados por la Policía Nacional, en el sector la situación no es tan conflictiva e incluso se ha logrado reducir los delitos en un 38,9 %, si se comparan los casos registrados entre enero y julio de este año y el anterior.

El teniente Álex Lara, jefe del subcircuito de la Alborada, da las cifras y asegura que hasta la fecha se reportan 101 robos a personas y 14 a domicilios, esto es 35 y 11 casos menos respectivamente en relación al 2019. Y asimismo hay una reducción de robos de autos. Los casos pasaron de 64 a 35.

La zanja de esta etapa en un infierno y no solo porque emana malos olores. El sitio es inseguro a cualquier hora. Te asaltan, asustan y en los alrededores se roban autos y motos.

Sebastián Aguilera,
habitante de la sexta etapa

“Estamos trabajando, las estadísticas están ahí. Se han desarticulado bandas, somos 90 agentes (divididos en tres turnos) y 7 Unidades de Policía Comunitarias (UPC) las que aquí funcionan. Es verdad que en la Alborada, por la cantidad de personas que viven aquí y la cantidad de comercio que existe, la zona tiende a ser más atractiva, por decirlo de algún modo, para los delincuentes...”. Aun así, defiende el agente, los resultados han sido favorables; aunque el vecindario crea lo contrario.

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Sebastián Aguilera, quien habita en la sexta etapa desde 1982, está consciente de la inseguridad que hay en su barrio y por eso, advierte, si sale a caminar lo hace solo en el patio de su casa. Pese a que a escasos metros de su vivienda se encuentra un parque y una zanja en cuyas orillas hay decenas de árboles, no se arriesga jamás a dar por allí un paseo. “He visto a la gente ser asaltada y a jóvenes salir corriendo en ropa interior porque se les han llevado todo. Aquí no podría decir que te asaltan solo al caer la noche, pasa también en las mañanas, muy temprano, a las 06:00. Entonces, ¿para qué voy a salir?”. Es imposible, piensa.

Inseguridad la Alborada
Los callejones. A partir de las 18:00, según reconocen los mismos habitantes, muy pocos se atreven a cruzar los pasadizos por lo desolados que están.Miguel Canales Leon

Para él, al igual que el resto de consultados, en la Alborada resulta indispensable incrementar el número de patrullajes, y asimismo iluminar y dar vida a todos esos espacios que permanecen en tinieblas.

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“Esta es la ciudadela más importante del norte. Su conectividad con al menos otros siete barrios es valiosísima. Por la cercanía que existe entre los domicilios y los negocios, la comunidad debería movilizarse a pie o en bicicleta, pero por recelo eso no pasa. La Alborada es una miniciudad, que está siendo desaprovechada”, sentencia la habitante y urbanista Nadia Ubidia, quien lamenta que ni las cámaras de videovigilancia, los cercados eléctricos, el botón de pánico ni los guardias privados hayan logrado espantar a los agresores.

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La conectividad del barrio con otras ciudadelas.Teddy Cabrera

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Según el informe entregado por la Policía, los espacios públicos de la Alborada, como los callejones y parques, son los sitios donde más se cometen los robos. Las estadísticas reflejan que el 55 % del total de delitos registrados en lo que va del año (229 casos), se han dado en estos lugares. Le siguen las viviendas (un 22 %) y los negocios (un 7 %).

El reporte además detalla que los robos, en su mayoría, se dan por la noche y la mañana de lunes a sábado. Los domingos la incidencia es menor y los robos se dan por la tarde.

Conforme a las denuncias registradas, la forma más común de actuar de los delincuentes es en pareja. Es por eso que la ciudadanía hace un llamado a incrementar los controles a los motociclistas. “Son ellos los que van de a dos, amedrentándonos y circulando sin placas. No podemos más seguir viviendo con pánico. Nos urge más control”, se queja Gabriel Terán, de la segunda etapa.