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Angustia. Afectados dan vueltas al sitio esperando conocer novedades. La desesperación empieza a invadirlos.MIGUEL CANALES

Incendio en la Bahía: el drama humano de quienes perdieron bienes en el Multicomercio

Una semana después, los problemas apenas empiezan para los damnificados. Historias de quienes viven a la espera de respuestas

Ha pasado una semana desde que un incendio le cambió la vida a más de 100 personas en el centro de Guayaquil. El siniestro, iniciado el miércoles 11 de febrero, no solo destruyó el edificio Multicomercio, sino que arrasó con el sustento de decenas de familias que trabajaban, residían o mantenían allí sus bienes. Hoy, la estructura ubicada en las calles Eloy Alfaro y Cuenca permanece inservible y cercada por la incertidumbre.

Aunque el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil dio por culminada la emergencia, para los afectados la tragedia está lejos de terminar. La “pesadilla apenas empieza para quienes perdimos bienes”, repiten. En cada testimonio se dibujan la impotencia, la angustia y el enojo. Las miradas y las voces se quiebran al recordar lo perdido y el miedo a lo que pueda ocurrir.

Adulta mayor sin poder salir en edificio cercano

Melissa Martínez es uno de esos rostros marcados por la preocupación. Con la voz entrecortada, cuenta que el incendio la enfrenta a decisiones extremas. 

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“Vivo a pocos metros del Multicomercio y tengo a mi madre de 90 años con múltiples enfermedades catastróficas en una habitación justo al frente del edificio. El detalle es que aunque casi todos han decidido evacuar yo no lo puedo hacer porque mi madre tiene en su cuarto prácticamente un UCI de hospital (unidad de cuidados intensivos) y sacarla sería poner en riesgo su vida”, dijo con preocupación la mujer.

Martínez explica que le han ofrecido trasladarla a un hospital público, pero teme que esa decisión empeore su condición. “Ella está muy delicada y puede contagiarse de una bacteria o enfermedad y puede ser fatal para ella. Necesitamos que sea derivada a algún lugar donde pueda recibir los cuidados necesarios”, expresó con evidente desesperación. Cada mes, añade, destina alrededor de $2.000 para cubrir tratamientos y equipos médicos. “Si el edificio cae que se salve mi familia, pero yo no suelto a mi madre”, exclamó.

EXPRESO conoció que hasta el momento solo personal de la Prefectura del Guayas ha buscado brindar ayuda, pero la angustia en la familia se mantiene.

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Situación. La adulta mayor vive justo al frente del edificio. Su vida corre doble peligro.MIGUEL CANALES

La misma familia también perdió dos vehículos

Iskra Landucci, hija de Melissa, quien ha publicado una serie de videos contando la tragedia en redes sociales, asume con resignación que el incendio también golpea el patrimonio familiar. Un vehículo y una motocicleta permanecen en buen estado dentro de una de las estructuras afectadas, sin autorización para retirarlos. “He trabajado toda mi vida duro para tener mis cosas y hoy este incendio me quita mi carro y mi moto. Ambos están intactos en el edificio, pero no nos los permiten sacar. Es una incertidumbre total”, dice en tono de desesperación la joven de 29 años. Aclara que no son lujos, sino herramientas esenciales para los emprendimientos familiares.

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En los alrededores del edificio ya no se observa el humo espeso de los primeros días, pero el ambiente sigue cargado de tristeza. Hay quienes lo perdieron prácticamente todo. “Mi casa quedó completamente quemada y mi carro también estaba adentro. Me he quedado prácticamente sin nada, ahora estoy viviendo con familiares hasta que se resuelva el tema de los seguros para ver qué pasará conmigo”, dijo angustiado un hombre que pidió no ser identificado. “Esperamos que pronto recibamos ayuda, hablar de más puede ser un perjuicio para nosotros”, comentó.

Familias perdieron casas, carros y hasta negocios

Kenia Salguero sufrió un triple impacto: perdió el vehículo que estaba en uno de los estacionamientos del edificio y, de forma temporal, su vivienda y su negocio. “Yo vivo enfrente, alquilo un departamento y también tengo un local. Es una triple pérdida para mí porque, por la evacuación de la zona, tuvimos que salir de la casa, cerrar el negocio y, además, la pérdida del carro”, narró preocupada.

Salguero explica que las autoridades le ofrecieron un albergue, pero separada de su familia. “Me dijeron que en uno iban hombres y en el otro las mujeres. Yo vivo junto a mi esposo y dos hijos, no puedo hacer eso. Actualmente estoy en casa de gente que me quiere y me ha recibido, pero quisiera recuperar mi casa y mi negocio”, comentó.

Perdí la casa, el trabajo y mi carro. Mi familia y yo no hemos recibido mayor ayuda. Queremos respuestas.
Kenia Salguero
afectada

Los damnificados piden ayuda urgente de las autoridades

A pocos metros funciona una carpa del Gobierno Nacional y, en el Palacio de Cristal, el Municipio mantiene otro punto de asistencia. Sin embargo, los afectados consideran que la ayuda es insuficiente frente a la magnitud del daño. “Se necesita ayuda legal y que nos digan qué va a pasar con los edificios porque no todo está perdido, pero sé que quieren derrumbar todo. Ha pasado una semana, pero la incertidumbre crece más sin saber qué hacer”, comentó el damnificado José Castillo.

EXPRESO solicitó una entrevista al Municipio de Guayaquil para solicitar las medidas que tomarán con los afectados y si habrá alguna ayuda especial para ellos, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Mientras tanto, en los alrededores de la zona 0 constantemente se observa merodeando a los afectados llenos de preguntas: “¿Qué va a pasar con el edificio?, ¿Se podrán sacar las cosas que están en buen estado?, ¿Dónde irán los afectados?, ¿Quiénes fueron los responsables?”, pero hasta el momento ninguna de esas interrogantes tiene respuesta por parte de las autoridades, que apenas atinan a organizar mesas técnicas.

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El edificio se mantiene al borde del colapso.MIGUEL CANALES

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