
Guayaquil no pasó la primera prueba: calles inundadas y apagones
La primera lluvia del año inundó calles del norte y provocó apagones, encendiendo alertas cuando el invierno aún no empieza
La primera lluvia del año fue suficiente para desnudar la fragilidad de Guayaquil frente al invierno. Bastaron unas horas de garúa persistente, entre la noche del domingo 11 de enero y la madrugada de este lunes 12 de enero, para que varias calles quedaran bajo el agua y la ciudad repitiera un ritual ya conocido: avanzar a tientas, a paso lento, contra la corriente.
Calles que se volvieron canales
En la avenida Las Aguas, el nombre dejó de ser metáfora. El asfalto se transformó en canal y los vehículos avanzaron con cautela, midiendo cada metro. “Era como manejar un bote, remando. Todos los años es lo mismo, pero esta vez ha sido peor”, relató Fabiola Terán, residente de La Alborada, uno de los sectores más afectados.
Atentos!
— Emergencias Ec (@EmergenciasEc) January 12, 2026
Av las aguas inundada, los sumideros totalmente tapados con basura. pic.twitter.com/ZwQskWjwIy
La molestia no fue solo por la acumulación de agua, sino por la señal de alerta que dejó el episodio: una lluvia ligera, prolongada pero no intensa, fue suficiente para provocar estragos cuando el invierno aún no se instala del todo.
Apagones en medio de la lluvia
A la inundación se sumaron los cortes de energía. La madre de Terán, una adulta mayor, pasó al menos nueve horas sin electricidad en Los Ceibos, como decenas de familias del norte de Guayaquil. En varios hogares, la falta de luz se prolongó hasta la mañana siguiente, con la lluvia golpeando los techos y el agua subiendo en las calles.
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“Si con este poquito de agua ya se inundan las calles, no quiero imaginar cuando venga el verdadero aguacero”, advirtió el ciudadano José Luis Peralta.
El telón de fondo es poco alentador. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) ubicó a Guayaquil en nivel de amenaza “muy alto” y alertó sobre posibles acumulaciones de agua en viviendas, negocios y vías, además de deslizamientos y bancos de niebla.
Las proyecciones hablan de entre 42 y 80 milímetros de lluvia en un solo día, lo que equivale a hasta 80 litros de agua por cada metro cuadrado. El mapa de riesgo cubre casi toda la ciudad, con énfasis en el norte y noroeste: Sauces, Samanes, La Alborada y la avenida Las Aguas figuran como puntos críticos. El sur permanece bajo alerta alta.
Promesas bajo la lluvia
En redes sociales, el malestar se desbordó tan rápido como las calles. Usuarios recordaron campañas municipales y promesas oficiales de que Guayaquil estaba preparada para el invierno. “Según el alcalde, estábamos listos”, escribió uno de ellos.
El reclamo apunta a un antecedente reciente. El pasado 1 de diciembre, el alcalde Aquiles Álvarez presentó su tercer “Plan Choque” para prevenir inundaciones y aseguró que se habían identificado zonas críticas para intervenir con anticipación. La noche del domingo volvió a poner a prueba ese discurso.
La mañana de este 12 de enero, Álvarez señaló que cuadrillas municipales trabajaron durante la noche en la limpieza de sumideros y drenajes, tras una jornada en la que —según dijo— cayeron casi 100 litros de agua por metro cuadrado. Volvió a señalar a la basura como un factor que agrava cada episodio invernal.
Anoche nos metimos de lleno a atender los problemas por acumulación de agua en varios puntos de Guayaquil. Equipos municipales estuvieron limpiando sumideros y drenajes en Vergeles, Mucho Lote, Sauces, Samanes, Pascuales y más.
— Aquiles Alvarez Henriques (@aquilesalvarez) January 12, 2026
Cayó una lluvia intensa: casi 100 litros por metro… pic.twitter.com/WyjO8ZRA5J

Las imágenes respaldaron esa versión: desechos flotando, arrastrados por el agua, sellando los desagües. Desde la calle, el mensaje fue ambiguo. Hubo exigencia a las autoridades, pero también autocrítica ciudadana. “La gente no quiere a su ciudad. No sean sucios, cuiden su espacio y dejen de hacerle tanto daño a Guayaquil”, reclamó Lorena Cajamarca, residente de Urbanor.
Críticas a CNEL por falta de información
Como si el agua no bastara, amplios sectores del norte de Guayaquil, así como zonas de Daule y Samborondón, quedaron a oscuras. La Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) informó que hubo afectaciones en la subestación de Pascuales, mientras que Celec atribuyó los daños a descargas eléctricas que obligaron a intervenciones de emergencia.
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En los hogares, sin embargo, la explicación llegó tarde. Hubo familias que pasaron más de 10 horas sin electricidad, lo que generó críticas directas contra CNEL por la demora en la restitución del servicio y la falta de un pronunciamiento oportuno, en medio de una ciudad que volvió a colapsar con la primera lluvia del año.
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