prohibición de uso de redes sociales Ecuador
El proyecto busca restringir redes a menores de 15 años; expertos advierten riesgos y piden acompañamiento adulto.CARLOS KLINGER

Ecuador debate prohibir redes sociales a menores: qué dicen los expertos

Asamblea analiza limitar el acceso a menores de 15 años. Educadores advierten sobre los riesgos y la urgencia de supervisión

El acceso de niños y adolescentes a redes sociales se ha convertido en un tema de debate global. España anunció en febrero pasado la prohibición de estas plataformas para menores de 16 años, dentro de un paquete de reformas que busca proteger la salud mental y la seguridad de los jóvenes. La medida obliga a las empresas tecnológicas a implementar mecanismos de verificación de edad efectivos y responsabiliza a sus directivos por contenidos ilegales. Australia, Francia y Grecia han adoptado medidas similares o están en proceso de hacerlo, restringiendo el uso de redes sociales y, en algunos casos, teléfonos móviles en colegios. Entre los riesgos identificados por los gobiernos se incluyen la adicción, el ciberacoso, la exposición a contenido violento o sexual y la manipulación por algoritmos.

En ese contexto internacional de restricciones, Ecuador abre ahora su propio debate. Aunque el país no cuenta con una legislación específica que limite el acceso de menores a redes sociales, sí existen normas de protección de datos y de niñez aplicables en ciertos entornos. Según el Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional, cerca del 46,7 % de los menores de 12 años usa redes sociales; tres de cada diez han sufrido violencia digital y uno de cada cuatro adolescentes ha estado involucrado en situaciones de ciberacoso. 

Una prohibición implicaría violentar derechos de niños y adolescentes a comunicarse y a usar una tecnología que ya forma parte de su vida cotidiana; lo que corresponde no es prohibir, sino establecer límites desde la familia y las leyes, porque de lo contrario buscarán formas de acceder igual y se generarán más problemas que soluciones.

Hilario Beltrán

Unión Nacional de Educadores (UNE), núcleo del Guayas

Frente a estos datos, la Comisión de Protección Integral a Niñas, Niños y Adolescentes de la Asamblea Nacional socializa hoy un proyecto de ley que busca prohibir el acceso y uso de redes sociales a menores de 15 años, con excepciones para plataformas educativas, herramientas de control parental y sanciones económicas para las empresas que incumplan la norma.

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¿Prohibir o regular? El debate desde la educación y la ley

Para Hilario Beltrán, maestro y expresidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE), núcleo del Guayas, cualquier restricción debe analizarse a la luz del Código de la Niñez, que protege los derechos de los menores. A su criterio, una prohibición absoluta podría generar conflictos legales y sociales, ya que los jóvenes podrían buscar formas alternativas de acceso sin supervisión adulta. Beltrán sostiene que el internet se ha integrado a los procesos educativos y que eliminarlo sin reglas claras afectaría las dinámicas de aprendizaje. Reconoce riesgos como el ciberacoso o el contacto con depredadores digitales, pero subraya que la responsabilidad principal recae en los adultos: padres y docentes deben supervisar y orientar el uso de la tecnología.

  • La presidenta de la Comisión, Viviana Veloz, indicó que el proyecto continuará en fase de análisis y recepción de aportes ciudadanos antes de la elaboración del informe para su trámite legislativo. Si la propuesta avanza, deberá enfrentar dos debates en el Pleno de la Asamblea Nacional. Solo después podría pasar al Ejecutivo para su sanción o veto. 
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La regulación contempla excepciones para plataformas educativas y control parental.CARLOS KLINGER

Desde una mirada pedagógica, Carmen Avilés, presidenta de la Fundación Símbolos Patrios, propone un enfoque gradual según la edad. Considera que los niños menores de 12 años no deberían usar redes sociales por falta de criterio formado, mientras que los adolescentes mayores podrían utilizarlas de forma supervisada para investigación o tareas escolares. Para Avilés, las plataformas digitales contienen información útil, pero también exponen a contenidos inapropiados, especialmente en redes de entretenimiento masivo. Por ello, insiste en que el control no debe recaer únicamente en la escuela, sino también en el hogar, donde los padres deben acompañar, verificar y establecer límites claros sobre lo que ven y consumen sus hijos.

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Asamblea Nacional analiza prohibir redes sociales a menores de 15 años en Ecuador

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"Hay opiniones de diarios sobre historia, esos temas los pueden leer sin problema en Google o internet en sí. Pero plataformas como TikTok o Facebook deberían esperar, porque ahí se pasan muchas cosas que no les incumbe a los muchachos leer ni saber. Es contenido muy sexualizado y con riesgos”, alegó. 

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Desarrollo emocional y presión social en la era digital

El debate, sin embargo, no se limita a lo legal o pedagógico, sino que alcanza el desarrollo emocional y social de los menores. Raquel Maquilón, rectora del centro educativo Ecomundo en Guayaquil, señala que el problema no es solo la existencia de redes sociales, sino la forma en que niños y adolescentes interactúan con ellas y el nivel de acompañamiento que reciben de los adultos. Advierte que existe un desequilibrio entre la sobreprotección en el mundo real y la falta de supervisión en el entorno digital, donde los menores reciben dispositivos sin orientación.

Hasta los 12 años no deberían usar redes sociales porque no tienen el criterio formado; desde los 13 o 14 pueden utilizarlas con fines de investigación y siempre con orientación de maestros y padres, pero plataformas como TikTok o Facebook deberían esperar más tiempo por los riesgos y contenidos que no son adecuados para su edad”

Carmen Avilés

presidenta de la Fundación Símbolos Patrios

Según explica, mientras las interacciones presenciales son sincrónicas y generan sentido de comunidad, las virtuales son efímeras y asincrónicas, lo que favorece la gratificación inmediata, la ansiedad y la dependencia a la estimulación digital. El uso prematuro de dispositivos, especialmente entre los 9 y 15 años, puede afectar el desarrollo del lenguaje, la atención y la tolerancia a la frustración, etapas clave para el aprendizaje social. Además, advierte que la presión social influye en el acceso temprano: cuando algunos niños reciben teléfonos a los 8 o 9 años, otros pueden sentirse excluidos si no los tienen, lo que genera un círculo de dependencia y comparación constante.

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Maquilón considera necesario limitar mediante normas el uso de redes sociales y teléfonos, sobre todo durante la jornada escolar, y plantea que el control debe recaer principalmente en los padres. A su juicio, recuperar la niñez y la adolescencia implica priorizar interacciones reales, comunicación efectiva y experiencias fuera de la pantalla, dejando las redes como herramientas supervisadas y orientadas a fines educativos.

  • Para Maquilón, recuperar la niñez y la adolescencia implica garantizar interacciones reales, comunicación efectiva y sentido de comunidad, dejando las redes sociales como herramientas supervisadas y orientadas a fines educativos.
“Tenemos dos tendencias claras: una sobreprotección en el mundo real y, al mismo tiempo, una infraprotección en el mundo virtual, donde se entregan dispositivos sin supervisión; por eso considero que nada de smartphones antes de los 14, nada de redes sociales antes de los 16 y que en los colegios no se utilicen teléfonos, porque el control debe estar en manos de los padres.

Raquel Maquilón, 

rectora del centro educativo Ecomundo en Guayaqui

Conectados sí, pero con límites

El psicólogo clínico José Salinas coincide en que la regulación debe centrarse en las redes sociales específicas y no en el acceso general a internet. Señala que muchos adolescentes mienten sobre su edad para ingresar a plataformas digitales, lo que evidencia la necesidad de controles más eficaces por parte de las empresas tecnológicas y de los adultos responsables. Para Salinas, en un mundo interconectado los adolescentes también necesitan estar conectados; el riesgo surge cuando el uso se da sin supervisión ni límites claros, convirtiendo a las redes en la principal fuente de exposición a violencia digital, contenidos inapropiados y presión social.

El debate se extiende a los padres 

Para los padres, el debate también está dividido. Hay quienes consideran que, ante los riesgos que existen en la red, es preferible retrasar el acceso de los menores a plataformas como Facebook o TikTok. “Es verdad que conectan, entretienen y están llenas de historias que pueden ser positivas; pero sí considero que los menores de 15 años no deberían usarlas. Hay tanta gente peligrosa en el mundo que, con un clic, pueden hacer daño. La presencia de los padres y nuestra orientación es vital, pero si podemos retrasar un poco más su uso, estoy de acuerdo. En los tiempos de hoy es más que necesario”, aseguró Hellen Ycaza.

No obstante, otros creen que la discusión también roza la libertad de expresión y el desarrollo social. “Con las redes, los adolescentes aprenden de socialización y pertenencia. Estas herramientas, siempre que estén supervisadas por nosotros, facilitan la comunicación con sus pares, especialmente cuando el contacto presencial es limitado, ayudando a mantener vínculos y a sentirse parte de un grupo. Las plataformas visuales y multimedia permiten que desarrollen habilidades creativas, narrativas y comunicativas al producir contenido propio como videos, ilustraciones o textos. Eliminarlas, a mi juicio, sí sería limitar su libertad de expresión”, señaló Carla Norris, madre de dos adolescentes de 19 y 16 años residente en Guayaquil.

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