Guayaquil

La cara que no se ve en Puerto Santa Ana

Los residentes reclaman por la bulla que se percibe en las madrugadas. Piden que se regularice el horario de atención de los negocios

Puerto Santa Ana
Escenario. Restaurantes, restobares y discotecas se levantan en Puerto Santa Ana, una de las zonas más turísticas que tiene Guayaquil y donde habitan también familias.Miguel Canales Leon

Fiesta, diversión, música, comida y amigos es lo que comúnmente piensan los guayaquileños y turistas que hay en Puerto Santa Ana..., y no se equivocan... Sin embargo, hay algo más que lo perciben solo los residentes: ruido. Uno generado por los restaurantes, bares y discotecas que se levantan en el entorno.

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A la redacción de EXPRESO llegaron varias denuncias de los residentes que habitan cerca de la zona comercial y todos reclamaban por la bulla que, coincidieron, se escucha entre las 03:00 y las 05:00, al menos unos cuatro días de la semana; lo que impide no solo dormir, sino que convivir. Que están tan hartos que barajan ya la opción de vender sus departamentos, alegan.

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Martha Cortez, una de las residentes, relata a EXPRESO el sufrimiento que padece desde hace más de un año. “Después de la pandemia parece que han vuelto con fuerza. A veces son las 4 de la mañana y siguen haciendo bulla, gritando, con la música a alto volumen y en ocasiones hasta con juegos pirotécnicos que retumban y retumban en nuestras ventanas prácticamente, y no dejan dormir. Es horrible. Ya no sé qué hacer”, reclamó la ciudadana, quien asegura que las fiestas empiezan desde el miércoles. “Es casi toda la semana, solo nos dan descanso lunes y martes, de ahí son todos los días, pero los más horribles son viernes y sábados. Ahí sí es amanecida segura”, cuenta incómoda Cortez, quien reside en el condominio Bellini 3 y su ventana queda prácticamente al frente de un reconocido restobar que suele estar rodeado de decenas de personas en su exterior.

EXPRESO visitó algunos condominios residenciales de Puerto Santa Ana y pudo ver las dos caras de la moneda. Por un lado se ve la alegría, euforia y el baile de los jóvenes en los restobares y discotecas, mientras que por otro, la queja de los residentes que hartos de la misma situación piden ayuda.

El equipo periodístico de EXPRESO pudo confirmar que el ruido llega hasta las viviendas, de hecho es muy común observar a los clientes merodeando en la recepción de los edificios.

Puerto Santa Ana
Ruido. La bulla es más notable al pasar cerca de los locales.Miguel Canales Leon
07062021 ZONA INSEGUR (33353229)

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“Ese es el problema que tenemos, el ruido. Aquí (señala refrigeradora) todas esas luces psicodélicas se reflejan y hacen que parezca que la fiesta sea en mi casa”, dice molesta Perla Soler, otra residente del piso 4, quien pide un poco de comprensión para ella. “Si yo fuera una joven capaz y hasta me uno y bailo, pero soy una mujer de más de 70 años y solo quiero descansar. Cuando compré el departamento sabía que sería una zona turística, pero jamás hablaron de discotecas ni nada de eso, pero la verdad es que es horrible vivir aquí”, reclama la residente, quien confiesa que ya ha generado resistencia a las pastillas que estaba tomando para dormir. “Ya no me hacen ni cosquillas, ya no duermo”, sentenció.

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Por otra parte, los residentes aseguran ya haber hecho llegar su molestia al Municipio de Guayaquil, pero no ha tenido éxito. “Ya se pidió que verifiquen los horarios y los decibeles de ruido, creo que se puede regular eso para que ellos puedan trabajar y nosotros dormir. No queremos que cierren los bares, pero sí que se regularice, pero las autoridades no nos han prestado atención”, comentó Cortez.

OrdenanzaSegún los registros municipales, el nivel máximo de ruido permitido en este tipo de establecimientos es de 75 decibeles. 

EXPRESO buscó acercamiento con los propietarios de los bares donde se denuncia mayor ruido e irrespeto, sin embargo, hasta el cierre de la edición apenas uno respondió y aseguró que el sector sí cumple con lo dispuesto. Que son fiestas organizadas cercanas a la zona comercial las que generan más molestias, dijo, sin entrar en más detalles.

Su argumento, no obstante, fue cuestionado por la ciudadanía. “¿De qué fiestas organizadas habla? El ruido de Puerto Santa Ana es superior al que, en sus buenas épocas, tuvo Las Peñas”, mencionó Doménica Santos, también residente del lugar.

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Por otra parte, algunos de los administradores de los bares dijeron a EXPRESO que sí cumplen con los horarios estipulados y con los decibeles de ruido permitido, que no deben superar los 75 decibeles. Sin embargo, para los residentes esto no ocurre.

“Se supone que pueden estar a las 02:00, a veces son las 4 o 5 y se escucha a los borrachos gritar o pelear. Las autoridades deberían cerciorarse de que todos los locales estén cerrados a las 02:00”, comentó otro residente, quien prefirió no dar su nombre, pero que ha colocado en sus ventanas paneles antirruido para que no se filtre la bulla, sin embargo cree que no ha sido suficiente. “Disminuyó, pero igual se escucha. No hay ya quién nos salve”, sentencia.

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Puerto Santa Ana
Soluciones. Muchos residentes han decidido poner cortinas para evitar las luces que se reflejan en los condominios.Miguel Canales Leon

Perla Soler recuerda que ya dos vecinos han tenido que vender sus departamentos y ella también empieza a considerarlo. “Ya lo puse en venta. Creo que esta zona debe ser para jóvenes, no para adultos como yo”, piensa.

“Exigimos más control, no sé mucho de leyes, pero entiendo que debe existir un límite permitido para el ruido, estoy segura de que ellos se pasan. Por favor, pedimos que las autoridades se cercioren”, suplicó Cortez.  

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  • El municipio responde

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En entrevista con EXPRESO, el director de Justicia y Vigilancia, Shuber Urgilés, aseguró que el Municipio de Guayaquil ya está al tanto de la problemática denunciada por los residentes de Puerto Santa Ana y sus alrededores. ”Sí nos llegó una queja ciudadana. De hecho ya hicimos las respectivas revisiones y dimos plazo para que cumplan las ordenanzas sobre el tema del ruido, el respeto del espacio público y otros temas que deben cumplirse con los locales ubicados en esa zona”, comentó Urgilés, que anunció que en los próximos días realizará un nuevo operativo para verificar el cumplimiento.

El límite de ruido permitido es de 75 decibeles, advirtió, y la sanción por el incumplimiento de la ordenanza es de un salario básico unificado ($450) y en caso de reincidencia se puede llegar clausurar el local. Urgilés asegura que estos operativos no solo se realizan en esta zona, sino también en Urdesa y la Zona Rosa. La ciudadanía, sin embargo, advierte que no son de ayuda y tampoco continuos.