
Areli Carreón sobre movilidad en Guayaquil: "Van a dejar a la ciudad en el atraso"
Esta referente de movilidad sostenible en México fue la primera alcaldesa de la bicicleta en Latinoamérica
Areli Carreón es referente de movilidad sostenible en México. A casi una década de haber sido la primera alcaldesa de la bicicleta en la región, habla sobre los retos urbanos.
La ciclovía implementada en 2020 desaparece en Guayaquil, que tiene el desafío de promover la movilidad activa. Otra se planifica fuera de la Mesa de Movilidad Urbano Sostenible (MMUS), que está inactiva. Esta integrante de la Coalición Movilidad Segura de México habla de “resistencia”.
– En Guayaquil se siguen haciendo puentes elevados para peatones y pasos a desnivel. ¿Cómo afecta eso a la urbe?
– Van a dejar a la ciudad en el atraso y en incapacidad para responder a lo que es un hecho dramático: hay personas que van a perder la vida y la salud, por reproducir un modelo que no funciona.
– ¿Cómo incide que no se haya dado mantenimiento a la ciclovía?
– Es terrible que no exista visión a largo plazo. Es absurdo que sigamos tomando decisiones con base en lo que se nos vendió como desarrollo, cuando la evidencia demuestra exactamente lo contrario.
- ¿Cómo ve esta situación regional y mundial sobre el desafío de pasar de un modelo pro-carro a uno que fomente la movilidad activa? Hay ciertos avances, pero es una lucha que aún se da
- Se requiere la transformación urbana, indispensable y urgente para resolver muchas de las problemáticas de nuestro siglo, que son amenazas a escala global. Naciones Unidas lanzó la década de acción por el transporte público, porque no vamos a ser capaces de lograr la reducción rápida de la contaminación, de los gases de efecto invernadero que producen el cambio climático, sin un transporte público de calidad.
Prácticamente en todos los continentes vemos la resistencia y oposición de las personas a estas transformaciones urbanas, y la incomprensión de quienes son responsables de llevar a cabo las transformaciones.
Las personas están convencidas de que utilizar su vehículo es un derecho, y que el hecho de que las calles se transformen para otros usuarios, a pie, en bicicleta, con patines o de transporte público, de manera segura, les parece un abuso, robo de espacio, sinsentido, tontería, una cosa mal planeada que les va a afectar, cuando toda la evidencia que tenemos es que no produce congestión vial.
- ¿Qué tan complejo es ese cambio? Al deficiente transporte público se suma la inseguridad. La gente prefiere el carro antes que caminar o tomar el transporte público
- Es como un parto difícil, doloroso, complicado. Las personas se aferran a lo que conocen y tienen una dificultad muy importante para imaginar un mundo posible distinto. Nunca han visto una calle peatonalizada, llena de árboles, o una ciudad silenciosa donde niñas y niños puedan ir a la escuela en bicicleta. Les parece utopía, un mundo de caramelo.
Esa resistencia a cambiar se vuelve un desafío que parece, para muchos, insuperable. Tenemos dificultad para cambiar nuestros hábitos. ‘¿Quién quiere andar en bici o caminar? Quiero llegar al trabajo en coche y que nadie se interponga en mi camino’.
Quienes están a cargo de hacer los cambios son los que tienen todas las razones para no hacerlo, para evitar este tipo de conflictos, para no enfrentar al público y no ayudar a la sociedad a dar este paso. En elecciones ofertan quitar ciclovías. Llegan a destruir lo que tanto trabajo costó.
Areli Carrión
- ¿Qué ejemplos tenemos para decir qué se puede hacer y que permanezca en el tiempo?
- Es muy importante que los gobiernos sepan hacerlo de manera muy profesional, para que se entienda. No solo tomar fotos del antes y el ahora, sino contar datos e historias de forma personal; eso inspira. Es como animar al que trata de perder peso, y ayudas a ver los beneficios.
Todos quieren un lugar seguro, limpio, silencioso, con pájaros y árboles. Les dices ‘voy a transformar la calle’ y dicen que no, por su coche.
En Bogotá tienen el Día Sin Carro Ni Moto, que visibiliza que la ciudad puede ser mejor. En París recuperan las calles para infantes y estudiantes. No podemos inventar el agua tibia en cada nueva administración.
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