
Antonio Arregui: el arzobispo que chocó con Correa y desató polémica por tema GLBTI
Monseñor Antonio Arregui falleció este jueves. Un repaso por su legado social, influencia pública y polémicas en Guayaquil
La Iglesia católica ecuatoriana y la ciudad de Guayaquil despiden a una de sus figuras más influyentes de las últimas décadas. El exarzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui Yarza, falleció este jueves 5 de febrero de 2026 a los 86 años, tras una vida dedicada al servicio pastoral, social y también al debate público en temas sensibles del país.
Arregui, nacido en España en 1939, desarrolló la mayor parte de su carrera religiosa en Ecuador, país al que llegó poco después de ordenarse sacerdote y donde posteriormente se nacionalizó. Fue obispo auxiliar y, entre 2003 y 2015, arzobispo de Guayaquil, convirtiéndose en una voz visible dentro de la Iglesia y en el debate social.
Durante sus últimos días, fieles y cercanos pidieron oraciones por su salud.
Impulso a obras sociales y educativas
Uno de los aspectos más destacados del legado de Arregui fue su impulso a proyectos sociales vinculados a la Iglesia. Durante su administración promovió el crecimiento del Banco de Alimentos Diakonía, la red de dispensarios médicos Redima y la red educativa de colegios católicos.
Estas iniciativas estuvieron enfocadas en atender poblaciones vulnerables, especialmente en salud, educación y asistencia alimentaria, convirtiéndose en programas que continúan vigentes dentro del trabajo pastoral de la arquidiócesis.
Su relación con Guayaquil fue cercana. En varias entrevistas manifestó sentirse “ecuatoriano de corazón”, asegurando que compartía tanto las alegrías como las dificultades del país.

Una voz influyente en temas sociales y políticos
El liderazgo de Arregui trascendió lo religioso. Durante años participó en debates sobre temas nacionales, lo que generó respaldo de sectores ciudadanos, pero también tensiones con gobiernos y movimientos sociales.
Uno de los episodios más recordados ocurrió durante el gobierno del expresidente Rafael Correa, cuando Arregui pidió recuperar la credibilidad del diálogo político en medio de protestas sociales. El pronunciamiento fue interpretado por el Ejecutivo como una intervención política.
El conflicto escaló cuando el Gobierno envió una carta de protesta a la Santa Sede, argumentando que el arzobispo habría incumplido el acuerdo Modus Vivendi de 1937, que regula las relaciones entre el Estado ecuatoriano y la Iglesia católica.
Sin embargo, especialistas en derecho internacional y constitucional sostuvieron que sus declaraciones podían interpretarse dentro de la libertad de expresión y del rol pastoral de la Iglesia, orientado a promover el diálogo y la paz social.
El propio Arregui negó reiteradamente haber favorecido a partidos políticos o candidatos, asegurando que sus intervenciones buscaban contribuir a la formación de la conciencia ciudadana.
Posturas controversiales frente a temas de diversidad sexual
Otra de las polémicas que marcaron su figura pública estuvo relacionada con sus declaraciones sobre el matrimonio igualitario y los derechos del colectivo GLBTI.
En una entrevista comparó el matrimonio entre personas del mismo sexo con un “virus”, afirmación que generó fuertes reacciones de organizaciones sociales, colectivos ciudadanos y sectores académicos.
Las declaraciones motivaron intercambios públicos de cartas abiertas entre activistas y grupos religiosos que respaldaban sus posiciones. Este episodio reflejó la tensión entre posturas tradicionales de la Iglesia y el avance de debates sobre derechos civiles en Ecuador.

Relación tensa entre Iglesia y poder político
El nombre de Arregui también estuvo ligado a varios episodios de fricción entre la Iglesia católica y el Estado ecuatoriano durante la década del 2000 y parte de la siguiente.
Los desacuerdos incluyeron debates sobre la Constitución de 2008, la presencia de congregaciones religiosas en ciertas zonas del país y pronunciamientos pastorales que abordaban temas como corrupción, empleo y modelo político.
Estas confrontaciones evidenciaron el papel histórico de la Iglesia como actor social y político en Ecuador, con Arregui como uno de sus principales voceros en ese periodo.
Retiro y últimos años
Tras cumplir los 75 años, Arregui presentó su renuncia al Vaticano, conforme al Derecho Canónico, y el papa Francisco aceptó su dimisión. Su salida definitiva del liderazgo arquidiocesano se consolidó en noviembre de 2025, en una ceremonia litúrgica en la que ordenó a nuevos diáconos y sacerdotes.
Durante su retiro continuó participando en actos religiosos y culturales, como el lanzamiento del libro sobre la vida del jurista Juan Larrea Holguín.
Tras su salida, el actual arzobispo de Guayaquil, Luis Cabrera, asumió la conducción pastoral de la arquidiócesis.
Un legado entre la fe y el debate público
Monseñor Antonio Arregui deja una huella marcada por su liderazgo religioso, su impulso a obras sociales y su participación en discusiones nacionales que generaron apoyo y controversia.
Su figura representa un periodo en el que la Iglesia ecuatoriana mantuvo una presencia activa en temas sociales y políticos, reflejando las tensiones entre tradición religiosa, cambios culturales y debates sobre el rol de la Iglesia en la vida pública del país.
Para seguir leyendo EXPRESO sin restricciones, SUSCRÍBETE AQUÍ