Guerra arancelaria
Exportaciones de Ecuador a Colombia: ¿Qué podría entrar sin arancel según su enfoque productivo?
Colombia aplicaría arancel cero a insumos que necesita y mantendría protección donde tiene producción local, bajo enfoque diferenciado

Colombia permitiría la entrada de productos ecuatorianos sin arancel
Lo que debes saber
- El gobierno colombiano plantea arancel cero para insumos que necesita y protección donde tiene producción local, frente al 100 % aplicado por Ecuador.
- La estructura del comercio bilateral sugiere que productos ecuatorianos como atún, aceites, madera o metales —clave para la industria colombiana— tendrían más opciones de mantener ingreso sin arancel.
- Aunque hay señales, no existe una lista ni norma oficial, lo que mantiene en pausa a los sectores y el impacto en incertidumbre.
En medio de una guerra arancelaria que no deja de escalar, el gobierno de Colombia introdujo un matiz. El jueves 9 de abril, Ecuador formalizó el alza de su tasa de seguridad al 100 % para las importaciones colombianas, con vigencia desde el 1 de mayo.
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Al día siguiente, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Morales, respondió con reciprocidad: Colombia elevará también al 100 % sus aranceles a productos ecuatorianos. Horas después, sin embargo, el presidente Gustavo Petro matizó la postura en X: "El gobierno colombiano permitirá que producción ecuatoriana necesaria para Colombia entre a cero por ciento de arancel".
Morales completó el mensaje esa noche con una frase clave: "No vamos a entrar en una dinámica de replicar medidas de manera automática ni a reaccionar sin criterio".
Explicó que Colombia adoptó un enfoque diferenciado: donde tiene capacidad productiva, aplicará aranceles de protección; donde necesita insumos ecuatorianos para su industria o carece de producción interna, el arancel será cero.
El contraste con Ecuador es claro: la tasa de seguridad grava al 100 % toda mercancía colombiana sin excepciones.
¿Qué productos quedarían exentos?
Ni Petro ni Morales lo detallaron. El decreto no se ha publicado. Pero la estructura del comercio bilateral permite analizar el contorno.
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Olivia Diazgranados, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Ecuatoriana, señaló que la mayoría de lo que Ecuador exporta a Colombia es materia prima que difícilmente será gravada.
El atún, por ejemplo, es un componente clave de la política nutricional colombiana: forma parte de la proteína que el Estado entrega diariamente a millones de niños en comedores escolares.
Los aceites y grasas vegetales son insumos para la industria alimenticia, no productos de consumo final.
Los tableros de madera abastecen al sector de la construcción. Los minerales, metales, plásticos, hierro y acero son materia prima industrial. El papel y cartón se usa para empaques. Incluso los cereales que llegan de Ecuador entran como alimentos básicos.
Donde sí prevé que caiga el 100 % es en rubros como el camarón.
A diferencia de los insumos industriales, Colombia tiene producción pesquera propia y no depende del camarón ecuatoriano para abastecer su mercado interno, lo que lo convierte en un producto prescindible bajo la lógica del enfoque diferenciado.
De confirmarse esa lectura, el grueso de las exportaciones ecuatorianas mantendría arancel cero y el castigo real se concentraría en los pocos productos donde Colombia puede competir con oferta nacional.
¿Qué dicen los sectores?
Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería, respaldó esa lectura: hasta ahora no hay sobretasa a los productos del mar, un rubro de $180 millones anuales en exportaciones a Colombia. El atún, que Diazgranados anticipó como exento, sigue entrando sin restricciones.
El panorama es distinto para la palma aceitera. Carlos Chávez, de la Asociación Nacional de Cultivadores de Palma Aceitera (Ancupa), confirmó que el aceite crudo no se exporta a Colombia desde febrero, pese a que los aceites vegetales figuran entre los insumos que el enfoque diferenciado debería proteger. "No podemos asegurar nada hasta cuando no den el anuncio oficial", dijo.
Lo que ambos sectores comparten es la certeza de que el problema de fondo no es solo comercial sino también de seguridad fronteriza.
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Leone recordó que los gastos del sector pesquero y camaronero por inseguridad superan los $200 millones anuales, un costo que las empresas absorben sin contraparte del Estado colombiano. Christian Riofrío, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de la Industria Forestal y de la Madera (AIMA), valoró el anuncio como positivo para su sector —el mercado colombiano es clave para los tableros aglomerados ecuatorianos—, pero advirtió que una decisión unilateral no alcanza.
Ecuador también importa materias primas de Colombia que ahora cargan con el 100 %, lo que complica la producción local. "Se necesita que los encadenamientos funcionen", advirtió.
Para Riofrío, lo más dañino es la incertidumbre. El anuncio de Petro fue hecho en redes sociales, no mediante un decreto oficial: en la práctica, aún no ha cambiado nada.
"No sabemos si pasado mañana los presidentes tengan otra idea o depongan la posición", dijo. Lo ideal, insistió, es que la seguridad, la diplomacia y el comercio se manejen por separado, "porque no tiene nada que ver la seguridad con la parte comercial".
No es flexibilización
Daniel Legarda, exministro de Producción, fue tajante: "Simplemente está poniendo por delante la afectación económica". Petro confirmó excepciones que existían desde febrero, cuando Colombia aplicó aranceles del 30 % a solo 73 subpartidas. Ecuador aplica la tasa sin distinciones pese a que el 51 % de sus importaciones desde Colombia son materias primas.
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El daño ya es concreto. Diazgranados citó dos casos. Plasticaucho, la empresa ecuatoriana conocida por fabricar las botas de caucho más vendidas en la región, tiene su planta principal en Ambato e invirtió en una operación en Colombia para abastecer ese mercado. Ahora, para mover insumos entre sus propias fábricas, paga el 10 % de arancel en cada dirección.
El segundo es el de un empresario colombiano de Medellín que produce materia prima para empaques de caucho. Cuando el gobierno de Rafael Correa cerró importaciones y exigió producir localmente, decidió invertir y abrió una planta en Ambato. Hoy le toca pagar el 100 % para traer insumos desde Colombia y otro 100 % para enviar producto de vuelta.
"Empresarios que creyeron en ambos países ahora pagan 200 % de aranceles", resumió Diazgranados.
Freddy Cevallos, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias Ecuatoriano-Colombiana (Camecol), cuestionó el anuncio desde su ambigüedad. "Decir eso es decir todo y decir nada", afirmó. "Pueden estar todos como no puede estar ninguno. Es un criterio muy particular del presidente".
En Carchi y Sucumbíos, mientras tanto, el comercio se ha desplomado más de un 90 %, dejando cesantes a más de 10.000 familias.
Las cifras del daño
Las pérdidas bilaterales entre febrero y mediados de abril rondan los $600 millones según la Ccecii. En Ecuador, las importaciones desde Colombia cayeron un 66,8 % en febrero, 2.000 empresas están afectadas y 200.000 empleos en riesgo.
En Colombia, el Valle del Cauca —segunda región exportadora hacia Ecuador— mueve $350 millones anuales que hoy están comprometidos. En Putumayo, el paso fronterizo de San Miguel lleva tres meses cerrado.
Se resuelve en las urnas
Los analistas coinciden: esto se resolverá con las elecciones colombianas de mayo. El propio Noboa lo dejó claro en X: "En el futuro, se podrá conversar con un gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico".
Pero el cambio de gobierno no garantiza recuperación. La incertidumbre acumulada desde febrero ya causó un daño que no se revierte con un decreto.
Diazgranados fue cruda: "Hasta agosto —segunda vuelta— ya habrán quebrado empresas. Ya no se van a recuperar". Lo que se rompió en semanas puede tardar años en reconstruirse.