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Diario Expreso Ecuador

Día internacional del beso: descubre por qué tu cuerpo lo necesita para ser feliz

El contacto físico despierta una respuesta natural del cuerpo que puede aliviar dolores crónicos y fortalecer los vínculos familiares más de lo que imaginas

Un gesto de 4.500 años puede salvar tu salud

Un gesto de 4.500 años puede salvar tu saludFreepik

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Un roce suave marca el inicio de la vida. Desde Mesopotamia hasta la era digital, la ciencia confirma que necesitamos la calidez del encuentro físico. El contacto es un pilar biológico para la supervivencia humana. El profesor Enric Soler, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica que este intercambio nos brinda paz y confianza. Según sus estudios, la ausencia de este afecto eleva el cortisol, la hormona que detona la angustia y la ansiedad.

La historia del beso es mucho más profunda de lo que imaginamos. Investigadores del British Museum revelaron que el registro más antiguo de este acto romántico data de hace 4.500 años en el antiguo Oriente Medio. En tablillas de arcilla de la época sumeria, ya existen referencias a los besos como parte de la intimidad.

Esta práctica milenaria evolucionó para ser hoy un potente aliado de nuestro bienestar. Por ejemplo, un beso de apenas diez segundos implica el intercambio de hasta 80 millones de bacterias. Lejos de ser un riesgo, fortalece la diversidad de nuestra microbiota oral y mejora las defensas del cuerpo.

Tesoros que la ciencia descubre en tus labios

  • Tormenta de felicidad: El cerebro libera oxitocina, dopamina y serotonina, sustancias que generan placer y bienestar emocional.
  • Escudo inmunológico: El intercambio de microorganismos entrena al sistema inmune para protegernos mejor frente a enfermedades.
  • Corazón sano: Al besar, el ritmo cardíaco aumenta, lo que mejora la circulación sanguínea y reduce la presión arterial.
  • Alivio del dolor: Estudios de la Universidad de Utrecht, en el centro de Países Bajos, prueban que el contacto físico alivia el dolor crónico de forma más eficiente que algunos fármacos.
  • Gimnasio facial: En cada beso apasionado utilizamos cerca de 30 músculos del rostro y el cuello, lo que ayuda a quemar calorías.

Incluso la forma en la que giramos la cabeza tiene una explicación lógica. La Universidad de Bath, en el suroeste de Reino Unido, observó que la mayoría de las personas inclina su rostro hacia la derecha al besar. Este movimiento se vincula con la organización de las emociones en nuestro cerebro y la distribución de la dopamina. 

Además, el primer beso suele ser un mecanismo de selección natural; la Universidad de Albany, en el estado de Nueva York, señala que el subconsciente detecta incompatibilidades genéticas en ese primer contacto.

El poder terapéutico de la cercanía no tiene fronteras, aunque las culturas sí. Mientras en España o Italia los besos son el saludo habitual, en países como Dubái este acto en público resulta ilegal. Sin embargo, la necesidad de conexión es universal.

Si no hay una pareja cerca, acariciar a una mascota durante diez minutos reduce el estrés de forma similar. Al final, un beso es el lenguaje más cálido que poseemos para recordar que, a pesar de la distancia tecnológica, seguimos con la necesidad de sentir el calor del otro para ser felices.

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