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Diario Expreso Ecuador

Conversando con Carmen Ojeda: Señales del desgaste emocional y cómo reconocerlas a tiempo

Algunas tensiones que aparecen en la vida cotidiana pueden decir mucho más de lo que parece sobre la estabilidad emocional

Comprender ciertas dinámicas ayuda a reconocer patrones equivocados

Comprender ciertas dinámicas ayuda a reconocer patrones equivocadosFreepik

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Las relaciones de pareja atraviesan momentos de cercanía y también de tensión. Sin embargo, cuando ciertos conflictos se repiten y empiezan a afectar el ánimo, el descanso o la tranquilidad personal, es importante detenerse a mirar qué está ocurriendo.

En lugar de buscar culpables, comprender estas dinámicas permite reconocer patrones que influyen en el bienestar emocional.

Identificar a tiempo estas señales puede abrir la puerta a conversaciones más sinceras y a relaciones más sanas y conscientes. La psicóloga clínica Carmen Ojeda, comparte su mirada sobre estas dinámicas.

¿Qué comportamientos o momentos vividos en pareja suelen generar estrés, ansiedad o desgaste emocional?

Las dinámicas que más desgaste generan en una pareja se producen cuando ambos se sienten atrapados en los mismos conflictos una y otra vez, sin lograr resolverlos. Es como entrar en un círculo donde cada intento de hablar termina en discusión, distancia o silencio. Con el tiempo, esto produce un cansancio emocional profundo: aparecen la irritabilidad, la apatía y la sensación de que ‘nada va a cambiar’. Muchas veces no es que la pareja no quiera estar bien, sino que ha perdido la forma de entenderse y de manejar sus diferencias.

Además, suelen instalarse patrones negativos como la crítica constante, ponerse a la defensiva o dejar de comunicarse. Todo esto va debilitando la conexión y hace que cada vez sea más difícil sentirse en equipo. Cuando una pareja llega a este punto, más que falta de amor, lo que hay es un desgaste acumulado y una dificultad para salir de ese ciclo.

¿Es posible que un conflicto normal de pareja se convierta en un problema que afecta la estabilidad psicológica de uno de ellos?

Un conflicto de pareja empieza a ser un problema cuando deja de ser algo puntual y comienza a afectar cómo se sienten las personas en su día a día. Ya no se queda en la discusión, sino que se arrastra: afecta el ánimo, el descanso y la forma de relacionarse. También se vuelve más difícil hablar sin que escale o termine en distancia. Poco a poco, la relación deja de ser un espacio seguro y empieza a generar tensión.

¿Cuáles son las señales?

Sí. Las más claras son el cansancio emocional, la irritabilidad, la apatía y el distanciamiento. En ese punto, el conflicto ya no solo es de la pareja, sino que impacta directamente en el bienestar psicológico de cada uno.

¿Qué impacto tiene la crítica constante, el silencio prolongado o el control excesivo en la salud mental dentro de la relación?

La crítica constante, el silencio prolongado y el control excesivo tienen un impacto profundo en la salud mental dentro de la pareja, porque van deteriorando poco a poco la seguridad emocional. Cuando la crítica se vuelve habitual, la persona deja de sentirse valorada y empieza a sentirse juzgada o insuficiente. 

El desprecio -a través de burlas, sarcasmo o humillación- es especialmente dañino, porque hiere directamente la autoestima. Por otro lado, la actitud defensiva impide asumir responsabilidades y mantiene el conflicto activo, mientras que el silencio o la evasión generan distancia y desconexión emocional.

Y eso trae consecuencias...

Con el tiempo, estos patrones no solo afectan la relación, sino también el bienestar individual: aumentan la ansiedad, el malestar emocional y la sensación de soledad dentro de la pareja.

Hábitos para fortalecer el bienestar emocional en la pareja

Existen algunos hábitos que ayudan a fortalecer la salud mental cuando se vive una relación de pareja. Estos hacen que ambas personas que la conforman se sienta seguros, valorados y, muy importante, libres de ser quienes son.

La doctora Carmen Ojeda es enfática al explicar que esto incluye ciertos ‘permisos’ que podrían parecer cotidianos pero que no siempre lo son, como es el caso de poder expresarse sin miedo, sentirse escuchado y respetado, y no tener que anularse para evitar conflictos. “También es importante mantener espacios propios, intereses individuales y una identidad más allá de la relación”, agrega.

Otro aspecto clave, asegura, es aprender a regular las emociones: saber cuándo hablar, cuándo hacer una pausa y cómo manejar el malestar sin dañar al otro. “En una relación saludable, el vínculo no desgasta, sino que se convierte en un espacio que acompaña, sostiene y favorece el bienestar emocional de cada uno”.

Construir una relación sana desde lo cotidiano

Son los pequeños gestos del día a día los que permiten construir una relación sana. Interesarse genuinamente por el otro, conocer cómo se siente, qué le preocupa o qué le hace ilusión, por ejemplo, resulta muy valioso. La doctora Ojeda detalla otros consejos:

  • Expresar cariño y admiración con frecuencia, no dar por sentado lo positivo de la pareja. Decir ‘gracias’, reconocer y valorar fortalecen el vínculo.
  • Responder a los intentos de conexión: escuchar, prestar atención y estar disponibles emocionalmente, incluso en cosas simples.
  • Tener la capacidad de influirse mutuamente: escuchar al otro, considerar su punto de vista y no intentar imponerse siempre.
  • Aprender a manejar los conflictos con respeto, entendiendo que no todo se va a resolver, pero sí se puede aprender a convivir con las diferencias sin dañarse.

Razones que explican por qué hay quienes se mantienen en relaciones que deterioran su bienestar emocional:

  • Miedo a la soledad o al abandono: impide imaginar cómo sería la vida fuera de la relación.
  • Dependencia emocional: lleva a priorizar el vínculo, incluso cuando genera sufrimiento.
  • Esperanza de cambio: se tiene la expectativa de que la relación mejore con el tiempo.
  • Costumbre o apego: hace que la persona tolere situaciones que gradualmente afectan su bienestar.
  • Para tener en cuenta: Cuando una relación provoca un dolor constante, debilita la autoestima o hace que la persona se sienta anulada, aparece una señal clara de que ese vínculo necesita replantearse.

5 señales de que una relación está afectando la autoestima o el equilibrio emocional:

  1. Sentirse constantemente insuficiente o dudar de uno mismo.
  2. Buscar aprobación permanente para evitar conflictos.
  3. Cambios frecuentes en el estado de ánimo, como tristeza, irritabilidad o ansiedad.
  4. Dejar de lado intereses personales o aislarse de otras relaciones importantes.
  5. Sentir que hay que ‘caminar con cuidado’ para no provocar discusiones.

Cuando una relación hace que una persona se sienta cada vez más pequeña o insegura, conviene prestar atención a lo que está ocurriendo.

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