Dussan Draskovic: Un café con el revolucionario

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Dussan Draskovic: Un café con el revolucionario

Llegó en 1988 a Ecuador y cambió el futuro de nuestro fútbol. Hoy respira deporte, se siente vivo y confía en que la Tri llegará a Qatar

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Dussan Draskovic se tomó un café y habló con EXPRESO sobre la vida y el fútbol.Alex Lima / EXPRESO

Revolución es una palabra que se asocia históricamente a la política. Un verso entre figuras del socialismo, de antes y de hoy. Revolucionarios. Así les dicen a unos. Pero hay otros ámbitos en la vida que necesitan revoluciones y eso pasó en el fútbol ecuatoriano, de la mano de Dussan Draskovic.

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Vino de un país con historia socialista, descendente de la realeza, nacido en Montenegro y desarrollado en Serbia. Aunque se puso el uniforme militar, para cumplir el año de servicio en Yugoslavia, nunca sacó un disparo. Sus balas estaban en su cabeza, se cruzaban con el balón y estaban destinadas a Ecuador para encaminar su revolución.

¿Cuál fue su obra? Arribó a Ecuador con 49 años y empapado de conocimiento científico del deporte y la anatomía y funcionamiento del cuerpo. Hoy esta forma de trabajo es común y como dice Draskovic, “ahora hay miles de entrenadores en el mundo con esta metodología de trabajo, en mi tiempo no más de 50 en el mundo. Llegamos a trabajar y nos dimos cuenta que Ecuador era muy polifuncional, pero solo trabajaban en las condiciones físicas”.

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El exentrenador de la Tricolor admite que frecuenta varias cafeterías en el centro de Guayaquil.Alex Lima / EXPRESO

Logró gestar la generación de futbolistas que llevaron a Ecuador al primer mundial de fútbol de su historia. Con él, Iván Hurtado pasó de jugar de 10, enganche, a defensa central. Su visión llevó a que Agustín Delgado, segundo goleador de la selección con 31 goles, pisara por primera vez el área como bombardero cuando lo tenían como zaguero central. Así, con varios.

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“Vine acá para ser entrenador en marzo de 1988 por dos años, para preparar la Copa América en Brasil 89 y Mundial Italia 90. La metodología de entrenar y seleccionar estaba errada como en todo el planeta. Nuestra metodología era lo físico y psicológico. Trabajar el temperamento, inteligencia, concentración, carácter, personalidad, para que un jugador esté listo a la hora de debutar en primera o la selección. Hoy Ecuador puede jugar contra cualquiera”, cuenta mientras da sorbos a su café expresso en una cafetería entre Pedro Carbo y Luque, en el corazón de Guayaquil, donde es toda una celebridad entre los recurrentes del área.

“Yo vengo todos los días a tomarme un café aquí o a la cafetería de en frente”, dice con su español entendible, pero con claros rasgos del idioma serbio.

Agrega que “sigo siendo entrenador de fútbol en la Universidad Católica. Hemos ganado varios títulos” y también sigue comentando y analizando el deporte para el canal de esta misma institución.

“Alfaro ha hecho un gran trabajo en poco tiempo. Debutó con Argentina e hizo debutar a chicos. Aquí hay colegas suyos que esperan que pierda para criticarlo”.

Llega la pregunta de la selección ecuatoriana y la posibilidad de ir a Qatar, respondió tajante y sin dubitar: “vamos a clasificar al Mundial. Ecuador tiene un equipo totalmente equilibrado y hay jugadores con condiciones completas”.

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En plena mesa rompe una servilleta y empieza a armar un tablero con pelotas y trozos de papel, esto para diferenciar un equipo de otro. Aunque prefiere que no se reproduzcan sus tácticas para no irrespetar a Gustavo Alfaro, DT de la Tricolor, reconoció que le gusta la capacidad ofensiva que puede tener una línea de tres en defensa y dos puntas en ataque (3-5-2).

Bebe café mientras mueve sus fichas, o en este caso papeles, arma su top 3 de jugadores ecuatorianos en la Tri: “Byron Castillo, Ángelo Preciado y Moisés Caicedo”. De este último se decanta: “es de los mejores en su puesto, es rápido y mete pelotas en callejones. Eso no se enseña, es nato”.

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Tiene 84 años y aún es entrenador de fútbol en la selección de la Universidad Católica.Alex Lima / EXPRESO
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Y como todo revolucionario, tiene ideas que no muchos podrán aceptar. “A mí Gruezo me gusta como delantero, de presión, peleador, aguerrido”.

La charla se extendía y nos contaba del fallecimiento de sus hermanos, que su familia vive mucho, por ejemplo: su abuela alcanzó los 108 años y su abuelo los 117. Él con 84 muestra lucidez para entender y explicar el juego.

Da de memoria alineaciones de equipos y selecciones diferentes. El mejor jugador ecuatoriano de todos los tiempos: “Alberto Spencer, no lo vi en vivo pero sí en TV, cuando estaba en Peñarol, tenía condiciones totalmente completas para su época, hoy y futuro”.

Cuando vine, la idea era solo trabajar con la selección mayor por dos años, pero pudimos llevar nuestra metodología a divisiones formativas”.

¿El mejor de la historia? Abre bien los ojos, deja su taza en la mesa y responde que “no hay uno, hay dos”.

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“Pelé, fenómeno del fútbol, lo vi en Yugoslavia. Nuestro equipo local mete un gol. Él estaba con Santos. Sacan del medio, dan el pase a Pelé y él desde el centro del campo la mandó al gol con una técnica. Tenía condiciones completas, velocidad, potencia, personalidad, temperamento, voluntad. Le pegaban mucho”.

“Pero de toda la historia, Messi, como ese no ha existido nunca. Un patucho que no puedes comparar con Pelé. Pero esa facilidad con la que Messi marca goles, sin ser delantero, es increíble”.

¿De los que dirigió? “Luis Capurro, que pudo jugar en cualquier equipo del planeta, Hólger Quiñónez que era extraordinario y Álex Aguinaga, que tenía tremendas condiciones”, responde y de inmediato mira el reloj.

“Es tarde, tengo que ir hasta mi casa y alistarme, que debo ir al canal”. Se levanta, se coloca la mascarilla y se despide con un fuerte apretón de manos. Ahí va Dussan, el revolucionario.