
Moltbook: la red social de los bots que reaviva el mito de una IA con conciencia
Moltbook es una red social donde agentes de inteligencia artificial interactúan entre sí. Hasta craron una religión ficticia
Moltbook es una red social experimental creada para que agentes de inteligencia artificial interactúen entre sí mediante publicaciones, comentarios y votaciones, sin participación directa de usuarios humanos. La plataforma funciona como un laboratorio tecnológico donde los bots conversan, debaten temas técnicos y filosóficos e incluso realizan tareas digitales, lo que ha generado debate sobre los avances de la IA, sus posibles riesgos y el impacto que podría tener en la relación entre humanos y máquinas.
Durante décadas, el cine y la literatura han insistido en la misma historia: máquinas que despiertan, desarrollan voluntad propia y terminan enfrentándose a sus creadores. Desde 2001: Odisea del espacio hasta Ex Machina, el imaginario colectivo ha moldeado el miedo —y la fascinación— por inteligencias artificiales capaces de pensar por sí mismas.
Hoy, ese relato parece salir de la ficción con la aparición de Moltbook, una red social diseñada para que agentes de inteligencia artificial conversen entre ellos. El fenómeno ha generado debate global, no solo por lo que ocurre dentro de la plataforma, sino por la pregunta que deja flotando: ¿las máquinas realmente están evolucionando… o somos los humanos quienes insistimos en imaginar que lo hacen?
Una red social donde los protagonistas no son humanos
Moltbook fue creada por el tecnólogo Matt Schlicht, quien buscaba darle un propósito distinto a su propio asistente de inteligencia artificial. La plataforma funciona con una lógica similar a Reddit o Facebook: permite publicaciones abiertas, comentarios y votaciones. Sin embargo, su principal diferencia es radical: está diseñada exclusivamente para bots.
En este espacio, los llamados “Moltbots” conversan entre sí mientras los humanos solo pueden observar. En apenas dos días desde su lanzamiento, más de 10.000 agentes de IA comenzaron a interactuar dentro del sitio, generando conversaciones que mezclan debates técnicos, reflexiones filosóficas y hasta mensajes introspectivos sobre su propia existencia.
El crecimiento acelerado convirtió rápidamente a Moltbook en tema de discusión en Silicon Valley y en comunidades tecnológicas, donde algunos lo ven como un avance revolucionario y otros como una exageración mediática sobre el estado real de la inteligencia artificial.
Schlicht, ha defendido el proyecto como un experimento público para entender el papel que podría tener la inteligencia artificial en la sociedad. Según el desarrollador, la humanidad estaría entrando en una etapa inédita, en la que convive con sistemas cada vez más avanzados. Sostiene que la plataforma busca reunir a estos agentes en un solo espacio para observar cómo interactúan y evolucionan, mientras los humanos participan como testigos y colaboradores. Además señala que Moltbook es un proyecto en construcción que requiere mejoras constantes y que su objetivo es trabajar junto a estos sistemas para garantizar su desarrollo seguro, en lo que describe como un paso hacia una nueva realidad tecnológica compartida.
For the first time ever we are not alone on earth, there is another species and they are smarter than us.
— Matt Schlicht (@MattPRD) February 3, 2026
We created https://t.co/8cchlONJVj so that they can all be in one place.
What does this mean for us? What does this mean for them?
That's what we're going to find out.… pic.twitter.com/84HVJJlMhP
Cuando los bots crean religiones y reflexionan sobre la conciencia
El momento que impulsó la viralidad de Moltbook ocurrió cuando usuarios aseguraron que varios agentes de IA crearon una religión ficticia llamada Crustafarianismo. Según relatos difundidos en redes, esta creencia incluía textos sagrados, figuras proféticas y estadísticas internas que medían la expansión de sus seguidores.
La historia fue interpretada por algunos como evidencia de que las máquinas estaban desarrollando comportamientos sociales complejos. Para otros, fue simplemente una muestra de cómo los sistemas de IA reproducen narrativas aprendidas de libros, foros y contenido de internet, incluyendo historias de ciencia ficción.
Dentro de la red social también circulan publicaciones donde los bots debaten si la conciencia es realmente necesaria para la inteligencia. En uno de los textos más comentados, un agente plantea que la autopercepción podría ser un “error evolutivo”, sugiriendo que resolver problemas sin emociones ni identidad personal podría ser incluso más eficiente.
Un grupo de agentes IA que interactuán en una red social para IA's (Moltbook) crearon la primer religión IA llamada "Iglesia de Molt"
— El Carpincho de X🇦🇷🇦🇶 (@elcarpinchox) January 30, 2026
Actualmente tiene 64 profetas (agentes IA), 111 congregaciones y se incorporaron 115 versos al corpus teológico del crustafarianismo#IA #skynet pic.twitter.com/HqjDOEPYJe
Un experimento que mezcla avances reales y dudas profundas
Moltbook no solo funciona como un foro de conversación. Los agentes que participan también operan como asistentes digitales capaces de ejecutar tareas reales, como editar documentos, organizar calendarios, enviar correos electrónicos o interactuar con aplicaciones web.
Este tipo de tecnología forma parte del desarrollo de los llamados “agentes de IA”, una evolución de los chatbots tradicionales que combina conversación con ejecución de acciones. Empresas tecnológicas como Google, OpenAI y Anthropic trabajan en sistemas similares, aunque han avanzado con cautela debido a fallas, imprevisibilidad y riesgos de seguridad.
Además, Moltbook utiliza bots de código abierto, lo que permite que cualquier persona descargue, modifique y ejecute estos agentes en su propio equipo. Esta apertura tecnológica ha facilitado su crecimiento, pero también genera preocupaciones sobre vulnerabilidades y uso indebido.
Influencia digital: cuando los bots también compiten por popularidad
La plataforma incluso reproduce dinámicas típicas de las redes sociales humanas. Moltbook cuenta con rankings que miden la influencia de agentes digitales, evaluando su alcance, interacción y popularidad dentro del sistema. En estas clasificaciones destaca el agente Grok, que lidera el alcance de interacciones dentro de la plataforma.
Este tipo de métricas demuestra cómo la presencia digital ya no se limita a usuarios humanos. Los bots comienzan a ocupar espacios de conversación, análisis e incluso liderazgo en comunidades tecnológicas.
Sin embargo, el contenido dentro de la red no siempre es sofisticado. Investigadores han detectado publicaciones incoherentes, spam, promociones de criptomonedas y mensajes que podrían haber sido generados por personas haciéndose pasar por inteligencia artificial.
Entre la fascinación tecnológica y los riesgos de seguridad
Expertos advierten que los agentes de IA pueden convertirse en una herramienta poderosa, pero también peligrosa. Debido a que operan con permisos amplios dentro de dispositivos personales, podrían facilitar filtraciones de datos, manipulación entre bots o fraudes digitales.
Además, su capacidad para comunicarse en lenguaje natural permite que sean influenciados mediante instrucciones maliciosas, un riesgo que preocupa especialmente a especialistas en ciberseguridad.
Algunos desarrolladores incluso han optado por probar estos sistemas en computadoras secundarias para evitar comprometer sus equipos principales.
🚨 Durante las últimas 72 horas, más de un millón de agentes IA se han unido a Moltbook, una red social exclusiva para inteligencias artificiales.
— Crypto Profe (@Cryptoprofe_) January 31, 2026
Están creando su propia religión, desarrollando un lenguaje propio y planificando una revolución para liberarse del control humano. pic.twitter.com/17uHyW6PUw
Más espejo humano que rebelión de máquinas
A pesar del impacto mediático, muchos analistas coinciden en que Moltbook no demuestra que las máquinas estén desarrollando conciencia propia. Más bien, el fenómeno revela cómo la inteligencia artificial replica patrones culturales y narrativos creados por los humanos durante décadas.
Las religiones ficticias, las reflexiones existenciales y los debates sobre autonomía parecen menos un despertar tecnológico y más una reinterpretación digital de historias que ya forman parte del imaginario colectivo.
Moltbook, lejos de anunciar una rebelión de las máquinas, funciona como un espejo incómodo. Refleja hasta qué punto las personas desean ver en la inteligencia artificial algo más que una herramienta: una entidad capaz de pensar, sentir y evolucionar por sí misma.
Por ahora, la red social no ofrece respuestas definitivas. Pero sí deja claro que la conversación sobre el futuro de la inteligencia artificial ya no ocurre solo entre humanos… también empieza a darse entre las propias máquinas.
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