
De Groenlandia a la IA: 10 claves del Foro de Davos que marcaron la agenda global
Nuevas disputas de poder y el avance de la inteligencia artificial en un mundo cada vez más incierto, entre los temas
El Foro de Davos cerró esta semana una de sus ediciones más intensas y disruptivas en más de medio siglo. En los Alpes suizos no solo se discutieron cifras y proyecciones: se escenificó la crisis geoestratégica que atraviesa el mundo. La agenda se movió entre tensiones territoriales, guerras relegadas, nuevas arquitecturas de poder y el avance —ya cotidiano— de la inteligencia artificial. Estas son las diez claves que dejaron huella.
1. La fractura transatlántica
El encuentro arrancó con una sacudida: las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de anexionar Groenlandia —territorio bajo soberanía de Dinamarca, aliado de la OTAN— pusieron en evidencia la fragilidad del vínculo entre Europa y Estados Unidos. Tras días de escalada y advertencias arancelarias, Trump rebajó el tono y anunció un preacuerdo con la OTAN, pero la herida quedó abierta. “La relación transatlántica sale tocada”, resumió la exministra española Arancha González Laya.

2. Groenlandia eclipsa a Ucrania
La guerra en Ucrania, a punto de cumplir cuatro años, quedó desplazada en la agenda. Europa miró más a Groenlandia que al frente oriental. El presidente Volodímir Zelenski llegó a Davos tras ser convocado por Trump y acordó reuniones trilaterales (Ucrania, Rusia y EE. UU.) en Abu Dabi. “Europa se distrajo de su tarea más urgente”, advirtió Jane Harman, presidenta de la Comisión de Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU.
3. Trump y la Junta de la Paz
Fuera del programa oficial, Trump aprovechó el escaparate global para fundar la Junta de la Paz, desde la que se administraría Gaza. La firma de su carta fundacional, con una veintena de jefes de gobierno, fue leída por algunos como un intento de reducir el peso de la ONU en la arquitectura internacional de la paz.
4. Mark Carney, una alternativa moral
El discurso más aplaudido —salvo por Trump— fue el del primer ministro canadiense Mark Carney. Su mensaje apostó por cooperación y entendimiento frente al mundo de potencias hegemónicas. “Los países que quedan en medio pueden unirse y crear una tercera vía con impacto”, dijo, marcando un contraste ético en el foro.

5. El alejamiento de EE. UU. de sus aliados
Davos dejó claro el distanciamiento de Washington respecto de sus socios tradicionales. La crisis groenlandesa y la tibia acogida a la Junta de la Paz evidenciaron que la propuesta de Trump no seduce a la mayoría de democracias consolidadas. “Lo que ofrece no es apetecible para la mayoría”, apuntó González Laya.
6. Los planes urbanísticos para Gaza
Otra escena que acaparó atención fue la presentación de Jared Kushner, yerno y emisario de Trump, sobre los planes urbanísticos para Gaza: rascacielos, puertos, centros de datos y un aeropuerto a lo largo de la costa. El proyecto, sin fecha de inicio, quedó condicionado al desarme total de Hamás.
7. China y su influencia silenciosa
China eligió un tono contenido. A través de su viceprimer ministro He Lifeng, defendió la globalización, pidió reglas iguales para todos y advirtió contra “la ley de la jungla”. Pekín replicó en Davos su estrategia de esperar y observar. Para el economista Eswar Prasad, “China se comporta como el adulto del aula”.
8. La fascinación por Elon Musk
El cuarto día trajo sorpresa: Elon Musk debutó como orador en Davos. La sala se llenó y el magnetismo fue evidente. Sus predicciones —más robots que personas, o una planta solar en España capaz de abastecer a Europa— alimentaron la conversación sobre el futuro tecnológico.
Davos discussion https://t.co/vsY6rhK2hs
— Elon Musk (@elonmusk) January 23, 2026
9. La burbuja de la IA no estalla
Aunque el foro llegó precedido por temores de una burbuja en torno a la inteligencia artificial, los líderes del sector descartaron un estallido. Coincidieron en que la IA “apenas comienza” y seguirá expandiéndose, pese a mover ya miles de millones de dólares.

10. Una nueva era para el Foro
La 53.ª edición se celebró bajo un nuevo liderazgo, tras décadas al mando de su fundador Klaus Schwab. Circularon rumores sobre volver itinerante el evento, pero fueron desmentidos. Sí hay, en cambio, voluntad de multiplicar encuentros regionales durante el año para responder mejor a los retos globales.
Davos cerró así una edición que retrata un mundo fracturado, incierto y en transición, donde las viejas alianzas se tensionan, emergen nuevas narrativas de poder y la tecnología —especialmente la IA— deja de ser promesa para convertirse en eje central del debate global.
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