Tia Loca - La Meno
La ‘meno’, etapa de lujo y libertadMIGUEL RODRIGUEZ

Menopausia sin drama: risas, calores y trucos para conquistar la edad dorada

La gloria de los cincuenta y pico irrumpe con todo, pero nosotras seguimos riendo, comiendo chocolate y mirando series 

La menopausia ya no se vive en silencio ni con drama: se conquista con humor, autocuidado y complicidad entre amigas. Aunque los calores, la caída del cabello, el insomnio y los cambios de humor llegan sin aviso, esta etapa también trae libertad: adiós a los calendarios menstruales, a las prisas y a las reglas impuestas. Entre abanicos, chocolate, risas y trucos de supervivencia, la clave está en aprender a disfrutar la llamada edad dorada.

La famosa plenitud de oro… esa etapa maravillosa en que se supone que una es sabia, serena y dueña de su vida… y pum, aparece la temida meno. Sí, “la meno”, porque decirla completa da tanto miedo como mencionar a Voldemort en versión femenina.

Yo, por mi parte, me siento Elsa cantando a todo pulmón “¡Libre soy!”, porque ya no tengo que programar viajes, vestidos ni humores según el calendario mensual. Y lo mejor: nadie me señala con el dedo para avisar que “andaba en mis días”. Eso, mis queridos, ya se acabó, ¡y gracias al cielo por ese milagro!

La libertad con sus trucos

Mis amigas, claro, tienen su propia estrategia de supervivencia. Unas ya están en mi equipo, felices y emancipadas; otras se aferran hasta la última gota -literal- a un proceso que puede dar pie a un benjamín sorpresa, como si fuera obra de magia. Porque, seamos sinceras, a esta edad ya no estamos para criar hijos, sino para malcriar nietos y devolverlos a la mamá cuando lloren.

Imagenes EXPRESO 1200 x 734 (10)

Un plan divertido entre amigas: viaje exprés con risas incluidas

Leer más

La meno no solo altera el humor y la libido, también el oído: un comentario inapropiado en el momento equivocado y ¡boom!, explota el volcán. Y ni hablar del peso: todo lo que comes se adhiere con pegamento industrial a la panza, ignorando dietas, zumba y promesas de los influencers de Instagram.

Y los calores… que aparecen de la nada como si tu cuerpo estuviera en combustión espontánea. A veces me dan ganas de tirarme en esos contenedores de agua helada estilo vikinga, aunque con suerte aguanto abrir la refri sin suéter.

Conversando con mis compañeras de infancia, todas igual de saboteadas por las hormonas, me comentaban lo imposible que se vuelve cuando el león de la casa llega con sus intentos de romanticismo. Lo único que quieren es su territorio sagrado: aire acondicionado a tope, maratón de Netflix sin interrupciones, chocolate negro al 70 % con estevia, leche deslactosada y cero prisas. ¡Que nadie las moleste!

Cabello rebelde y memoria en huelga

Otra cosa de mencionar es la caída del pelo… ¿Qué ritual inventar para que no queden evidencias de un crimen, al estilo de El Club de la Pelea, ¿Dónde todo resulta ser una riña consigo misma? Una termina pensando ¿Será que me estoy quedando calva?

Ni hablar cuando te despiertas a mitad de la noche por esos sudores como si te hubieran lanzado agua hirviendo y quieres refrescarte en la tina con sales terapéuticas. Pero esperen… ¡no me puedo mojar el pelo otra vez! Que, si me lo lavo, se me cae más. Así que ahí estás, parada en la mitad del baño, con un sufrimiento interior, debatiéndote entre el sudor o la calvicie.

Por último, los problemas de concentración… uno empieza a hablar y se da cuenta que su discurso no tiene pies ni cabeza. Le pides a tu asistente en el trabajo que “te alcance eso de ahí que está justo encima de esa cosa”. O cuando no recuerdas dónde dejaste los lentes de ver y resulta que los llevas puestos como diadema de quinceañera. ¡Bendita meno, que nos mantiene entretenidas y ligeramente paranoicas al mismo tiempo!

Lo mejor de esta etapa es que aprendimos a sobrevivirla, no se trata de llorar ni sufrir… se trata de conquistarla. Con humor, chocolate, hielo y un abanico que parece más un escudo que un simple accesorio. Ahora sí, querida edad dorada, te recibimos con los brazos abiertos, listos para reírnos de todo lo que nos quieras lanzar.

Porque si no nos reímos, ¡ardemos!

¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!