
Estudio de UNEMI analiza uso excesivo del término nepotismo en Ecuador
Desde la academia, la UNEMI propone una lectura responsable del nepotismo para fortalecer la transparencia institucional
La confusión alrededor del término nepotismo se ha convertido en un problema social en el Ecuador. En el debate público, especialmente en redes sociales y espacios comunitarios, suele asumirse que la sola presencia de familiares dentro de una institución pública es sinónimo de irregularidad. Frente a esta percepción, la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) desarrolló una investigación académica que busca aclarar, desde el derecho y con un lenguaje accesible, qué es realmente el nepotismo y cuándo se configura según la ley.
Una mala interpretación que causa malestar
El estudio es liderado por el rector de la UNEMI, Fabricio Guevara Viejó, quien plantea que el principal problema no es la norma, sino su mala interpretación social. “En el país se ha llevado el concepto de nepotismo a un extremo que no corresponde a su dimensión jurídica. No todo parentesco en una institución pública implica nepotismo”, sostiene el rector, al enfatizar que la ley apunta al abuso del poder y no a los vínculos familiares en sí mismos.
Desde la investigación, Guevara explica que la Ley Orgánica del Servicio Público es clara al señalar que la prohibición recae únicamente sobre la autoridad nominadora, es decir, aquella persona que tiene la facultad legal de nombrar, contratar o posesionar personal. “El nepotismo existe cuando una autoridad utiliza su cargo para favorecer a un familiar. Si no hay esa facultad de decisión, no hay nepotismo”, precisa, desmontando una de las ideas más repetidas en el imaginario ciudadano.
Las universidades las más mencionadas en el debate público
El rector pone como ejemplo el ámbito universitario, uno de los más señalados en el debate público. “En una universidad pública pueden trabajar hermanos, primos o esposos, siempre que hayan ingresado por concursos de mérito y oposición. Eso no solo es legal, sino que es justo”, afirma. Para Guevara, descalificar a un profesional únicamente por su apellido “es una forma de injusticia social que también debe preocuparnos”.
La investigación académica de la UNEMI también aborda situaciones frecuentes que generan dudas, como los contratos previos a la posesión de una autoridad. Guevara aclara que la ley permite que esos contratos continúen hasta su vencimiento, pero prohíbe su renovación. “La norma busca equilibrio: evita el favoritismo, pero también protege derechos laborales ya adquiridos”, señala, subrayando que el enfoque no es punitivo, sino preventivo.
Aporte a la ciudadanía para que este más informada
Cuando la prohibición se incumple, las consecuencias son severas y están claramente establecidas. “La ley no es ambigua: los actos son nulos, los sueldos deben devolverse y la autoridad puede ser destituida”, recalca el rector. Además, advierte que las unidades de talento humano también tienen responsabilidad, lo que refuerza los controles y evita que el peso recaiga solo en una persona.
Finalmente, Guevara insiste en que el objetivo central de esta investigación es aportar a una ciudadanía mejor informada. “La transparencia no se construye con acusaciones generales, sino con conocimiento. Saber cuándo hay nepotismo y cuándo no, fortalece lo público y protege el mérito”, concluye.