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Coronavirus | Diario de una madre en cuarentena, día 17: La lista del supermercado

 ¿Cómo vive la cuarentena por el coronavirus una mamá de dos niños pequeños en Guayaquil, un lugar en el que la pandemia es un gran problema? Veamos.

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Diario de una madre en cuarentena, día 17.Alexas_Fotos/Pixabay

¿Cómo vive la cuarentena por el coronavirus una madre de dos niños pequeños en Guayaquil, una ciudad que recién conoce y en la que la pandemia es un gran problema? Conócelo en 'Diario de una madre en cuarentena'. Lee aquí todas las entregas. Esta es la más reciente:

En esta familia, es mi esposo el que se ocupa de hacer los pocos mandados que hemos hecho afuera desde el inicio de la pandemia por coronavirus. Hoy fue al banco más cercano y luego de casi dos horas de cola le informaron que esa sucursal no abriría.

Cuando llegó aplicamos todo el protocolo familiar de ingreso a casa, que incluye tirarle desinfectante en aerosol y que se desvista prácticamente afuera de la casa. Y va directo a la ducha. Su ropa queda en una bolsa afuera por unos días y después la meto a la lavadora con más desinfectante. Y así vamos.

Hoy me levanté y preparé unas tortas, para nosotros, para una vecina y para los recolectores de basura que hoy pasan. La casa huele delicioso, en absoluto contraste con las tristísimas noticias que llegan desde allí afuera, que ponen la piel de pollo. Una conocida nos cuenta que no saben dónde fue a parar su tío fallecido… Desde un montón de lugares nos están escribiendo para preguntarnos si las noticias que están viendo de Guayaquil son ciertas. Es muy desgastante tener que decir que sí, que la situación es tal cual la muestran o peor. Es inevitable que, pese a todos mis esfuerzos, se desaten los miedos que me cuestan controlar.

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Ahora me toca hacer la lista para que mi esposo vaya al supermercado y estoy un poco confundida. Siento que debo encargarle cosas para un mes, porque no creo que esto se acabe el 5 de abril. Esta mañana, una amiga que vive en Módena, Italia, me comentaba que ellos ya llevan un mes en cuarentena y que les tocará 15 días más. El fantasma de los dos o tres meses de encierro crece y la angustia se apodera de todos.

Uno de los rubros de la vida en los que soy súper organizada es la cocina. Tenemos un menú semanal (semana 1 y semana 2) y cada semana compramos más o menos lo mismo. Una puede darse un gustito, pero las cosas elementales suelen ser las mismas. Pero ahora hemos tenido que ajustar nuestra dieta a lo que encontramos disponible, a las opciones de frutas y verduras a domicilio, a los cortes de carne disponibles en el súper y demás cuestiones de la pandemia.

Los huevos, por ejemplo, son un bien escaso. Todo el mundo está desesperado por conseguirlos. Lo mismo ocurre con las frutas y las verduras, no entiendo por qué son tan pocos quienes venden papayas, piñas, guineos o frutillas a domicilio. Algo similar ocurre con los medicamentos, dado que muchísimas personas han comprado cantidades industriales de paracetamol y otros insumos necesarios para tratar los síntomas del COVID-19.

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Así que no me queda otra que escribir lo que quiero que mi esposo compre y resignarme a lo que encuentre. Y luego repensar el menú porque, además, la cuarentena nos da ganas de comer esto y aquello. Hicimos torta, pan, pizza, empanadas y panqueques. Por ahora, mi propósito de aprender a hacer bolón, tigrillo y caldo de bola no se está cumpliendo mucho que digamos… debo confesar que me llevo mejor con el maduro que con el verde.

Ahora me he puesto el enorme propósito de leer un libro. Si lo logro me sentiré una campeona. Si no lo logro, también.