Baños de agua fría: una tendencia con raíces milenarias y respaldo científico
El contacto con el agua fría activa hormonas del bienestar y ayuda a la circulación, pero no es recomendable para todos

Desde la antigua Grecia, los baños de agua fría resurgieron como práctica popular por sus beneficios físicos y mentales
En los últimos años, la crioterapia, especialmente en su forma más accesible de baños o duchas de agua fría, ha ganado popularidad no solo entre atletas de élite, sino también entre quienes buscan mejorar su salud y bienestar de manera natural. Esta práctica, que tiene raíces históricas en la antigua Grecia y en tradiciones nórdicas, promete beneficios que van desde la recuperación muscular hasta una mayor claridad mental.
Una práctica milenaria
La crioterapia, que implica exponer el cuerpo a temperaturas muy bajas, no es algo nuevo. Ya en la antigua Grecia, se recomendaban baños fríos para aliviar dolencias, y en países como Finlandia y Rusia, sumergirse en aguas heladas es una tradición cultural arraigada. Hoy, gracias a figuras como el atleta holandés Wim Hof, conocido como “El Hombre de Hielo”, y a la viralización en redes sociales, los baños de agua fría han resurgido como una herramienta de bienestar accesible para todos.
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La práctica puede realizarse de dos formas: crioterapia húmeda, que implica sumergirse en agua fría (generalmente entre 10 y 15 °C), o crioterapia seca, que utiliza cámaras de nitrógeno líquido o aire frío. Ambas buscan generar una respuesta fisiológica que estimule el cuerpo, pero los baños de agua fría son los más populares por su simplicidad y bajo costo.
Beneficios respaldados por la ciencia
- Sumergirse en agua helada provoca una reacción inmediata en el organismo: los vasos sanguíneos se contraen, el ritmo cardíaco aumenta y el sistema nervioso autónomo se activa.
- La exposición al frío reduce la inflamación y el dolor muscular al limitar el flujo sanguíneo y disminuir la liberación de sustancias inflamatorias.
- El contacto con el agua fría estimula la liberación de endorfinas, dopamina y serotonina, hormonas asociadas con la felicidad y el bienestar. Ayudando a combatir el estrés y síntomas depresivos.
- El frío promueve la contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, lo que mejora la circulación y puede aliviar problemas como la insuficiencia venosa.
- Al intentar mantener la temperatura corporal, el cuerpo quema más calorías, activando la grasa marrón, un tipo de tejido que genera calor.
Precauciones y riesgos a tener en cuenta
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A pesar de sus beneficios, la crioterapia no es apta para todos. La exposición al agua fría puede aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, por lo que personas con hipertensión, enfermedades cardiovasculares o diabetes deben consultar a un médico antes de intentarlo. Las mujeres embarazadas también deben evitar esta práctica, ya que podría afectar al feto.
Otro riesgo es la hipotermia, especialmente si la exposición es prolongada o la temperatura es demasiado baja (por debajo de 9°C). Por ello, los expertos recomiendan comenzar con duchas frías breves e ir aumentando el tiempo gradualmente.
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De igual forma, la simplicidad y accesibilidad de las duchas frías las convierten en una opción atractiva para quienes buscan un impulso de energía, una piel más saludable o una forma de desafiar su mente y cuerpo. Celebridades como Cristiano Ronaldo y Madonna han adoptado esta práctica.
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